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Histórico hallazgo en el lago más grande de Japón: un misterio de 10.000 años

Un equipo japonés hizo un hallazgo de más de 10.000 años en el fondo del lago Biwa. La pieza salió casi intacta del agua y fue localizada con robots submarinos y cámaras 3D, en un avance clave para la arqueología bajo el agua.

El hallazgo ocurrió en el lago Biwa, el más grande de Japón. 

El hallazgo ocurrió en el lago Biwa, el más grande de Japón. 

Arqueólogos japoneses anunciaron un hallazgo impactante en el fondo del lago Biwa, el lago más grande de Japón. A 64 metros de profundidad encontraron una vasija de barro de unos 25 centímetros de alto que estuvo bajo el agua durante más de 10.000 años y se mantiene casi entera.

Los especialistas creen que esta pieza pertenece a los primeros tiempos de la cultura Jomon, uno de los pueblos más antiguos de Japón. Por la forma en punta de la base y los dibujos grabados, la vasija se parece a las de los estilos Jinguji y Konami, dos tipos de cerámica muy antiguos que marcan el paso de simples recipientes de barro a objetos con más diseño y significado. La fecha estimada va de 11.000 a 10.500 años atrás, lo que convierte al nuevo hallazgo en el objeto más viejo recuperado hasta ahora en esa zona del lago.

El lugar donde apareció no es nuevo para la ciencia. La zona de Tsuzuraozaki se conoce desde 1924, cuando pescadores sacaron restos de cerámica en sus redes sin entender bien qué era. Desde entonces se recuperaron más de 200 fragmentos de distintas épocas, desde la era Jomon hasta la Heian, pero nunca se había encontrado algo tan antiguo y tan bien conservado como esta vasija.

El hallazgo es uno de los más antiguos de Japón

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Una serie de imágenes muestra el hallazgo en el lago más grande de Japón, con piezas que llevan más de 10.000 años bajo el agua.

Una serie de imágenes muestra el hallazgo en el lago más grande de Japón, con piezas que llevan más de 10.000 años bajo el agua.

Lo que cambió ahora es la tecnología. El equipo japonés usó robots submarinos, una especie de "drones" que se mueven solos bajo el agua. Estos robots llevan varias cámaras y un sistema 3D que les permite dibujar el fondo del lago como si fuera un mapa. Esa tecnología se creó primero para revisar cables en el mar, pero se adaptó para buscar restos arqueológicos. Gracias a eso pudieron trabajar en zonas profundas, oscuras y frías donde un buzo no puede estar mucho tiempo. Sin estos robots, el hallazgo seguiría escondido.

Los científicos se sorprendieron por el estado de la vasija. En tierra firme, los objetos tan viejos suelen aparecer rotos o desgastados por la lluvia y el viento. En cambio, en el lago Biwa algunos restos quedan "protegidos" durante miles de años. La zona de Tsuzuraozaki está en una especie de valle profundo, donde casi no se acumula barro encima de las piezas. Los movimientos de la Tierra en el fondo del lago las dejan expuestas, pero sin destruirlas, y por eso el nuevo hallazgo apareció en posición vertical, como si alguien la hubiera apoyado allí hace poco.

El hallazgo no estaba "solo"

Cerca de la vasija de 10.000 años, los investigadores también vieron otras seis piezas de cerámica llamadas Haji, que tienen "solo" unos 1.500 años y pertenecen a la época Kofun. Son mucho más recientes, pero ayudan a mostrar que la zona se usó en distintos momentos de la historia, tal vez para pesca, rituales o asentamientos que quedaron bajo el agua cuando cambió el nivel del lago.

Todavía no hay una respuesta clara sobre por qué tantos objetos terminaron en el fondo. Algunos expertos piensan que pudieron ser ofrendas lanzadas al agua, otros hablan de pueblos que se hundieron por terremotos o por el lento movimiento del suelo. Este nuevo hallazgo, por su antigüedad y por lo entero que está, puede dar pistas clave para entender qué pasó realmente en ese lugar.

Japón tiene casi 400 sitios arqueológicos bajo el agua y los investigadores creen que estamos entrando en una nueva etapa para este tipo de trabajos. Con robots, mapas 3D y más tecnología, esperan que aparezcan muchos hallazgos más, capaces de contar cómo vivían las primeras comunidades del país y cómo se fue escribiendo, paso a paso, una historia que pasó miles de años escondida en el fondo de un lago.