Diseño francés y sigilo extremo: así es el poderoso submarino que Brasil acaba de sumar a su flota
Brasil celebró la incorporación del submarino Tonelero (S-42), y su llegada marca un salto clave en la modernización naval del país. Estas son sus características más importantes, explicadas de manera simple.
El Tonelero es el tercer submarino de ataque clase Riachuelo y refuerza la capacidad disuasiva de Brasil en el Atlántico Sur.
La Marina de Brasil presentó oficialmente el Tonelero (S-42), el tercer submarino de ataque de la clase Riachuelo, derivada del diseño francés Scorpène. La nave fue mostrada durante la ceremonia PROSUB25 en Itaguaí, junto con la puesta a flote del futuro submarino Almirante Karam, completando así un avance decisivo dentro del mayor programa naval del país.
El Tonelero pasó los últimos dos años en intensas pruebas de mar, navegación e inmersión, y ahora ya se encuentra listado como parte de la flota activa. Su rol principal será reforzar la vigilancia de aguas profundas, custodiar la plataforma marítima y actuar como unidad disuasiva en el Atlántico Sur.
Las principales características de este submarino
Diseñado y construido en Brasil bajo asistencia técnica del Naval Group francés, el nuevo submarino incorpora tecnología moderna, mejor autonomía y mayor capacidad de combate que sus antecesores. Tiene una eslora de 71,6 metros, un diámetro de casco de 6,2 metros y un desplazamiento cercano a las 1.870 toneladas en inmersión. Se trata de un submarino más grande que el clásico modelo Scorpène, adaptado a las necesidades operativas brasileñas.
El Tonelero usa un sistema de propulsión diésel–eléctrica, con motores diésel combinados con baterías y propulsión eléctrica. Esta configuración le permite navegar en silencio, reducir su firma acústica y aumentar la autonomía de patrulla. Puede ser operado por unos 35 tripulantes, integrando sistemas automatizados que reducen la carga de trabajo y permiten misiones prolongadas en profundidad.
Está equipado con tubos lanzatorpedos capaces de disparar torpedos pesados modernos y puede emplear armamento antisuperficie y antisubmarino. Además, está preparado para operaciones de sigilo, inteligencia y despliegue de comandos. Su diseño está pensado para ataques de precisión, vigilancia discreta de áreas sensibles y patrullas de largo alcance.
Para qué lo usará Brasil
Brasil busca proteger una zona marítima enorme —incluyendo los recursos del pré-sal y rutas estratégicas—, por lo que el Tonelero llega como pieza clave para reforzar la presencia naval. Aporta mayor autonomía, mejor capacidad de inmersión y un nivel de sigilo comparable al de submarinos modernos de otras potencias.
Con el Tonelero ya incorporado y el Almirante Karam en etapa avanzada, Brasil avanza hacia la finalización de sus nuevos submarinos convencionales clase Riachuelo. Al mismo tiempo, el país sigue desarrollando su proyecto más ambicioso: el futuro submarino nuclear Álvaro Alberto, cuyo reactor ya está en fase de integración.


