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Hallazgo en Egipto: descubren una momia de 2.000 años con un objeto oculto en el pecho

El hallazgo sorprendió a los investigadores porque la momia de un niño egipcio conservaba en su pecho un elemento secreto.

La momia egipcia de 2.000 años fue sometida a estudios con tecnología médica y el análisis reveló un objeto oculto en la zona del pecho.

La momia egipcia de 2.000 años fue sometida a estudios con tecnología médica y el análisis reveló un objeto oculto en la zona del pecho.

Marzena Ożarek-Szilke – University of Wrocław

Un hallazgo arqueológico volvió a poner a Egipto en el centro de la escena. Esta vez, la sorpresa no fue solo la antigüedad de una momia de unos 2.000 años, sino también la aparición de un objeto oculto en el pecho del cuerpo, un detalle que abrió nuevas preguntas entre los investigadores.

La momia pertenece a un niño que tenía alrededor de ocho años al momento de morir. Hoy se encuentra en un museo arquidiocesano de Wrocaw, en Polonia, adonde llegó en 1914 como parte de una colección privada de antigüedades. Aunque llevaba más de un siglo allí, nunca había sido estudiada de manera completa hasta los últimos años.

Ese trabajo comenzó en 2023, cuando un grupo de especialistas realizó la primera investigación científica integral sobre el cuerpo. Para hacerlo utilizaron radiografías y tomografías computadas, una tecnología que permite mirar el interior sin abrir la momia ni romper su cobertura. Gracias a ese análisis, pudieron saber que se trataba de un varón, que medía 123 centímetros y que la edad fue calculada a partir del desarrollo de sus dientes.

Un hallazgo que sorprende

El gran hallazgo apareció justamente en esas imágenes. Los expertos detectaron un objeto apoyado sobre el pecho del niño. Todavía no saben con certeza qué es, pero creen que podría tratarse de un papiro o de un amuleto colocado a propósito durante el entierro. Incluso manejan la posibilidad de que contenga su nombre o alguna inscripción de protección para el viaje al más allá, algo muy importante en las creencias del antiguo Egipto.

Por ahora, ese elemento no puede ser retirado. La cobertura pintada que envuelve a la momia, conocida como cartonaje, está frágil y dañada en algunas partes. Cualquier intento de mover el objeto podría romper una pieza arqueológica muy delicada, por eso los investigadores buscan métodos que permitan estudiarlo sin causar un deterioro mayor.

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Hallazgo arqueológico en Egipto: la imagen muestra la momia de un niño de unos 2.000 años junto a la reconstrucción de su interior, clave para detectar el objeto oculto en el pecho.

Hallazgo arqueológico en Egipto: la imagen muestra la momia de un niño de unos 2.000 años junto a la reconstrucción de su interior, clave para detectar el objeto oculto en el pecho.

Las tomografías también revelaron cómo fue el proceso de momificación. Los especialistas comprobaron que el cerebro fue extraído por la nariz, una práctica habitual en el antiguo Egipto. La mayoría de los órganos internos también fueron retirados, aunque en este caso no se ve una incisión grande en el abdomen, por lo que se cree que se usó otro procedimiento. Aun así, algunos restos internos, como posibles partes del hígado, podrían haberse conservado.

Según los investigadores, el entierro fue cuidadoso, pero no especialmente lujoso. Eso permite pensar que el niño habría pertenecido a una familia de posición social intermedia durante el período ptolemaico, una etapa que se extendió entre los años 332 y 30 antes de Cristo. Dentro del cuerpo también encontraron telas colocadas para rellenar cavidades, y observaron que no hubo un uso excesivo de resinas, como sí ocurría en otras momificaciones más elaboradas.

Otro dato clave surgió del exterior de la momia. Como los registros históricos sobre su procedencia se perdieron durante la Segunda Guerra Mundial, los expertos analizaron los dibujos y símbolos del cartonaje. Los motivos decorativos, entre ellos flores de loto, rosetas y un escarabajo alado, indican que esta momia probablemente provino del Alto Egipto, en la zona de Kom Ombo o Asuán.

Entre esas imágenes apareció además una representación poco común de una divinidad híbrida, posiblemente Nehebkau, cargando una momia. Ese detalle también llamó la atención porque podría aportar información sobre las creencias religiosas de esa región y sobre la manera en que se preparaban ciertos entierros infantiles.

Este hallazgo muestra además cómo la tecnología moderna cambió el trabajo de la arqueología. Con estudios no invasivos, los científicos pudieron reconstruir capas del cuerpo, vendas y tejidos, y armar modelos en 3D sin tocar directamente la momia. Lo que durante décadas fue solo una pieza de museo ahora empezó a contar una historia mucho más humana: la de un niño del antiguo Egipto cuya identidad todavía permanece en parte oculta, quizá dentro del pequeño objeto secreto apoyado sobre su pecho.