El papa León XIV conquistó Francia: qué puede pasar en la Argentina
León XIV tomó el corazón de la rebelde París y preocupa el alto grado de convocatoria que puede haber en la Argentina.
El papa León XIV colmó Francia de fieles y empieza a pensar en Argentina.
EFEUna imagen atípica de París. La avenue des Champs-Élysées conquistada por un clérigo es un cuadro inimaginable dentro de la lógica francesa. Sin embargo, el papa León XIV lo logró: convocó a cientos de miles de franceses en uno de los grandes centros históricos del anticlericalismo occidental. Entonces, ¿qué puede pasar en Argentina?
Desde la Revolución francesa, continuando por la coronación de Napoleón, la Comuna de París y hasta el Mayo francés, La France no fue un lugar de resguardo para la Iglesia, sino siempre una tierra compleja donde tuvo que luchar contra el laicismo hasta llegar a la convivencia actual.
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El laicismo rendido ante el papa León XIV
Esta convivencia no es tampoco la más amistosa. El laicismo en Francia es mucho más marcado que en otros países, estando casi rotundamente prohibida la expresión religiosa en espacios públicos. Algo que desde el conservadurismo francés se pone cada vez más en discusión a casi 250 años de la toma de la Bastilla.
La posición conservadora se vuelve más fuerte con el avance musulmán, mientras una parte de la derecha francesa denuncia lo que considera una aplicación desigual de la laïcité. Aunque exagerada la postura, si era difícil imaginar que los "Campos Eliseos" se transformaran en el lugar donde el papa León XIV marche como un campeón.
Una multitud católica en el corazón de Francia
Vale señalar lo impactante de este viaje en comparación con la reinauguración de la Catedral de Notre-Dame en 2024, donde Emmanuel Macron fue el centro de las críticas no solo por financiar parte de las obras del templo, sino hasta por participar de un evento tan identificado con una cuestión eclesiástica.
Por eso, a dos años de aquellas críticas, el andar de León XIV por el corazón de París parece sacado de una utopía de Michel Houellebecq, también sirve para imaginarse qué podemos encontrarnos en Buenos Aires con la llegada del Papa en noviembre de este año. Este cálculo, aunque anda dando vueltas en la cabeza de la organización, preocupa seriamente por ser inabarcable.
Argentina no logra definir lo que le espera
León XIV ya detuvo a España y ahora a Francia. Todo paró por él, siendo estos países con posiciones anticlericales mucho más fuertes que en la Argentina, aunque siempre con una resistencia conservadora fuerte. Si así es allá, ¿es imaginable la cantidad de personas que puede convocar en un país donde las iglesias siguen siendo parte de la columna vertebral de la sociedad?
Eso están buscando resolver desde la organización de la visita papal. Tanto en Buenos Aires como en Luján y Córdoba preocupa un desborde de las posibilidades. Leonardo Boto, intendente de Luján, habló de que estiman recibir a un millón y medio de personas, mientras que en Buenos Aires se habla de unos tres millones. Córdoba, una opción más cercana para muchas regiones del país, también piensa en cifras de millones.
El simbolismo del Papa en París
Francia atraviesa un proceso de polarización ideológica marcada por los extremos del progresismo y el conservadurismo, donde la Iglesia se constituye como una bandera nacionalista más allá de la religión, presentándose como una contraposición a la inmigración musulmana.
Al mismo tiempo, la marcha simbólica del papa León XIV en la avenue des Champs-Élysées parece destronar a la vieja Francia que creó este espacio inspirado en la mitología griega. Por allí marcharon las tropas francesas tras la victoria en Primera Guerra Mundial y fue el lugar elegido por la Werhmacht para mancillar al país tras la ocupación de 1940. Ese es el lugar de "los campeones", un espacio reservado para quienes triunfan en los combates (también los deportivos). Por eso impacta ver a la máxima figura de la Iglesia católica exaltada en un lugar pensado para la mera exaltación humanista renacentista y no para el primer servidor de la Iglesia.