Presenta:

El casino del desempleo: pagar por entrar a un edificio en demolición

El crecimiento de servicios pagos para conseguir empleo revela un mercado más hostil, costoso e incierto para quienes están sumidos en el desempleo.

Una escena cotidiana y que genera un profundo desgaste cuando se busca salir del desempleo.

Una escena cotidiana y que genera un profundo desgaste cuando se busca salir del desempleo.

generado con IA

La desesperación humana por el desempleo se convirtió en el modelo de negocio más rentable del momento. Según un informe reciente de The Wall Street Journal, los llamados “reclutadores inversos” cobran entre $3.000 y $10.000 dólares por candidato, con tasas de colocación que rara vez superan el 20%.

Los buscadores de empleo, asfixiados por un mercado que se contrae, pagan miles de dólares por lo que en la práctica es una lotería con números marcados. Presenciamos una aberración histórica donde el trabajador, en lugar de recibir un salario, paga de su bolsillo por la remota posibilidad de acceder a un sistema que ya lo expulsó.

El nuevo ecosistema del mercado laboral

La realidad, aunque dura, es ineludible porque el trabajo “sentado”, tal como lo conocimos durante el siglo XX, desapareció. No es una pausa momentánea ni una crisis cíclica, sino una conclusión estructural impulsada por la automatización y la inteligencia artificial. Sin embargo, en lugar de detenerse a analizar este abismo, la sociedad paga la entrada a un casino que ya cerró sus puertas, apostando sus últimos ahorros en una mesa donde la casa decidió que nadie va a ganar. Y lo más perverso del mecanismo es que la propia desesperación del apostador es lo que financia el negocio del casino.

El daño psicológico es devastador. Hemos sido educados bajo el mito calvinista de que todo esfuerzo tiene su recompensa y que, si uno es “bueno” y se prepara, el sistema proveerá. Es una mentira piadosa que hoy resulta cruel. Vemos a individuos pagando matrículas universitarias o certificaciones costosas para trabajos que no existirán cuando terminen de estudiar. Es como comprar un boleto para un tren que ya fue desguazado. La insistencia en mantener esta ficción solo agranda una generación de perdedores que, además de desempleados, terminan endeudados y moralmente quebrados por perseguir un espejismo.

La complicidad institucional ante el desempleo

Lo más grave es el silencio cómplice de las instituciones. Al igual que al inicio de la pandemia, cuando se nos decía que “era solo una gripe” para evitar el pánico mientras los hospitales colapsaban y las morgues improvisaban cámaras frigoríficas, hoy los gobiernos y las corporaciones mantienen la ilusión de la empleabilidad mientras los departamentos de recursos humanos se vacían y los algoritmos suplantan a los reclutadores que ocupan el lugar de los gerentes; quienes a su vez desplazaron a los trabajadores. Prefieren que la ciudadanía gaste su energía y su dinero en una búsqueda inútil antes que enfrentar la verdad política de un contrato social basado en el empleo asalariado que se rompió. Nos venden historias de “resiliencia” y “reinvención” para evitar que la gente se detenga y exija la verdad y un plan de contingencia real.

Es hora de detener esta carrera hacia la nada. La solución no es pagar a un intermediario para que engañe a un algoritmo de selección. La verdadera valentía hoy radica en quedarse quieto, dejar de gastar recursos en promesas vacías y entender que no hay salida hacia el trabajo tradicional. Lo que está en juego no es un ciclo económico, sino la arquitectura completa de cómo las sociedades organizan la supervivencia de sus ciudadanos. Quien no lo entienda ahora, lo comprenderá cuando ya no le quede nada que apostar.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas de tecnología como este todas las semanas junto a Claudio Zuchovicki en su podcast La Inteligencia Artificial, Perspectivas Financieras, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.