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Cómo fue la Guerra de Independencia irlandesa que redefinió al Reino Unido en medio de la tensión por Malvinas

En medio de la tensión por Malvinas, la historia de Irlanda revela cómo una guerra de independencia modificó la composición del Reino Unido.



En momentos en que el conflicto por Malvinas entre Argentina y el Reino Unido volvió a intensificarse, la historia de Irlanda permite observar uno de los procesos que terminaron de configurar el territorio británico como se lo conoce actualmente. Entre 1919 y 1921, una guerra de guerrillas enfrentó al Ejército Republicano Irlandés (IRA) con las fuerzas de Londres, abrió el camino hacia la división de la isla y provocó una transformación decisiva dentro del Reino Unido.

La presencia inglesa en Irlanda tenía siglos de historia. La invasión anglonormanda comenzó en 1169 y se consolidó con el desembarco de Enrique II de Inglaterra en 1171. El cambio político más importante llegó con el Acta de Unión de 1800, que entró en vigor al año siguiente y dio origen al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. Sin embargo, durante el siglo XIX aumentaron los movimientos que reclamaban una mayor autonomía o directamente la separación de Londres.

Irlanda atravesó largos procesos hasta quedar conformado como se lo conoce hoy en día.

Del reclamo de autonomía a la lucha armada

A finales del siglo XIX tomó fuerza el movimiento Home Rule, que proponía un sistema de autogobierno para Irlanda sin romper completamente con el Reino Unido. La iniciativa profundizó la división entre los nacionalistas, principalmente católicos y partidarios de una mayor autonomía, y los unionistas protestantes del noreste, que querían continuar bajo el control británico. La crisis se agravó en 1912, cuando ambos sectores comenzaron a organizar sus propias milicias, aunque el estallido de la Primera Guerra Mundial postergó momentáneamente el conflicto.

El escenario cambió el 24 de abril de 1916, cuando un grupo de republicanos inició en Dublín el Alzamiento de Pascua con el objetivo de terminar con el dominio británico y proclamar una república. La rebelión fue derrotada en pocos días, pero la represión y las ejecuciones de sus principales dirigentes aumentaron el respaldo popular al independentismo y debilitaron la idea de mantener la unión con Gran Bretaña.

El Alzamiento de Pascua con el objetivo de terminar con el dominio británico.

Ese giro quedó reflejado en las elecciones generales de diciembre de 1918, cuando el Sinn Féin obtuvo 73 de los 105 escaños irlandeses. Sus diputados se negaron a ocupar sus lugares en el Parlamento británico y formaron en Dublín su propia asamblea, el Dáil Éireann. El 21 de enero de 1919 declararon la independencia y, ese mismo día, integrantes del IRA asesinaron a dos miembros de la Royal Irish Constabulary en Tipperary, un episodio considerado como el comienzo de la Guerra de Independencia irlandesa.

El conflicto se extendió hasta 1921 y estuvo marcado por una estrategia de guerrillas. El IRA atacó patrullas, puestos policiales y cuarteles, mientras Londres reforzó sus fuerzas con los Black and Tans y los Auxiliares. Uno de los momentos más violentos se produjo el 21 de noviembre de 1920, durante el denominado Bloody Sunday: catorce miembros de las fuerzas y los servicios de inteligencia británicos fueron asesinados y, horas después, las fuerzas de seguridad abrieron fuego durante un partido de fútbol gaélico, con un saldo de catorce civiles muertos y decenas de heridos.

La guerra que modificó la composición del Reino Unido

Mientras avanzaban los enfrentamientos, Londres aprobó la Ley del Gobierno de Irlanda de 1920, que estableció la división de la isla entre Irlanda del Norte e Irlanda del Sur. La guerra continuó hasta la tregua del 11 de julio de 1921 y las negociaciones posteriores derivaron en el Tratado anglo-irlandés. El acuerdo permitió la creación, el 6 de diciembre de 1922, del Estado Libre Irlandés en 26 de los 32 condados de la isla, mientras que los seis condados de Irlanda del Norte permanecieron dentro del Reino Unido.

La separación produjo un cambio definitivo: en 1927, el país pasó a llamarse oficialmente Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, denominación que conserva hasta la actualidad. El resto de la isla avanzó hacia una independencia plena y se convirtió formalmente en una república en 1949. Más de un siglo después, aquella guerra y la posterior partición siguen siendo fundamentales para comprender cómo las disputas por la soberanía y la identidad territorial modificaron la composición británica, un antecedente histórico que vuelve a adquirir relevancia en medio de las renovadas tensiones entre la Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas.