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Naftas: cuánto puede trasladarse la suba del petróleo en Argentina por la guerra con Irán

El Brent está en US$107,63, dejando al mercado local por debajo de la paridad internacional. YPF aún recupera parte del costo absorbido al inicio del conflicto y la duración de la guerra marcará el rumbo de los precios en los surtidores.

Ypf estación de servicio nafta-8
Milagros Lostes - MDZ

El precio del petróleo volvió a convertirse en un problema para la economía argentina. No porque el país dependa hoy de la importación de crudo como ocurrió en otros momentos, sino porque la escalada de la guerra con Irán volvió a llevar al Brent por encima de los US$100 y reabrió una brecha con el precio de las naftas que se venden en el mercado local.

El Brent cerró el jueves a US$107,63 por barril, con una suba de 6,34% en una sola rueda. Un día antes había terminado en US$101,21. Este viernes abrió la cotización a US$104 el barril. El movimiento respondió a los ataques sobre buques, las restricciones en el estrecho de Ormuz y la extensión del riesgo sobre instalaciones y rutas de exportación en Medio Oriente.

Ataque de los buques estadounidenses a los iraníes

Ataque de los buques estadounidenses a los iraníes

Ahí aparece el primer dato que hay que mirar en Argentina.

La nafta local ya estaba atrasada frente a la referencia internacional antes de este último salto. Con el Brent en torno de US$100, la consultora 1816 calculaba que el combustible se vendía como si el petróleo costara alrededor de US$84 por barril. A eso se sumaba otro dato: las petroleras todavía no habían terminado de recuperar la diferencia que absorbieron durante la primera etapa del buffer.

El petróleo subió ahora hasta casi US$108.

Eso no significa que las naftas deban aumentar en la misma proporción. El barril es sólo una parte del precio que paga un automovilista. En el surtidor también pesan refinación, logística, biocombustibles, impuestos, márgenes y tipo de cambio.

Pero la señal está ahí: el margen para sostener los precios sin cambios volvió a achicarse.

Y esa es la cuestión que YPF deberá administrar si el Brent se mantiene durante las próximas semanas por encima de US$100.

El buffer vuelve a estar bajo presión

El mecanismo que puso en marcha Horacio Marín al frente de YPF nunca fue un congelamiento. Tampoco un subsidio.

Fue una decisión comercial para evitar que un salto del petróleo internacional pasara de manera inmediata y completa al surtidor.

Cuando comenzó la escalada por la guerra en Medio Oriente, YPF creó lo que definió como un buffer de precios. La empresa absorbió durante un período una parte de la diferencia entre lo que debía cobrar según la paridad internacional y el valor que efectivamente aplicó al consumidor.

El objetivo era otro dato que Horacio Marín considera central: evitar que el aumento destruyera demanda.

En abril explicó que la reacción del consumo había cambiado y que trasladar todo el aumento podía provocar una caída mayor en las ventas. De ahí nació el amortiguador.

El mecanismo tiene una condición que ahora vuelve al centro de la discusión: lo que YPF no cobra durante la suba no se pierde.

Queda registrado en una cuenta compensadora.

Cuando el petróleo baja, la compañía no traslada inmediatamente esa reducción al surtidor. Mantiene el precio hasta recuperar la diferencia que había absorbido antes. Esa fue la lógica que YPF explicó con una frase: “YPF te ayuda / vos ayudás a YPF”.

El sistema tiene entonces dos tiempos: con el petróleo en alza, YPF absorbe parte del shock, con el petróleo en baja, sostiene el valor del combustible y recupera ese ingreso.

La cuestión es que ahora apareció un tercer escenario: el Brent volvió a subir antes de que esa compensación terminara.

Horacio Marín reconoció en agosto que YPF estaba en la etapa en la que el consumidor “ayudaba” a la compañía, mientras se reducía la diferencia acumulada con la paridad de importación. La escalada de septiembre cambia otra vez esa ecuación.

Si el petróleo se mantiene cerca de US$108, YPF deberá decidir cuánto del nuevo costo absorbe, cuánto suma a esa cuenta y cuánto traslada a los surtidores. No existe por ahora un porcentaje de aumento anunciado. Y tampoco sería correcto tomar la suba del Brent y trasladarla en forma lineal a las naftas.

Pero hay una conclusión que ya puede tomarse: la posibilidad de una reducción del combustible quedó fuera del escenario mientras dure este nivel del crudo.

El tiempo pasa a ser la variable central

Para YPF no es igual un Brent a US$108 durante tres días que ese mismo precio durante un mes.

El buffer fue diseñado para amortiguar volatilidad. Puede distribuir en el tiempo una suba, pero no puede anular de manera permanente la diferencia entre el precio internacional y el interno.

Eso explica por qué el próximo dato que deberá seguir el mercado no es sólo la cotización diaria del petróleo. Importa cuánto dura.

La guerra con Irán lleva además seis meses y el mercado empieza a cambiar su lectura. Reuters informó que los ataques sobre las rutas de transporte redujeron el tránsito por el estrecho de Ormuz y que la producción de la OPEP cayó 640.000 barriles diarios en agosto. El riesgo dejó de concentrarse únicamente en ese estrecho y alcanzó también rutas e instalaciones vinculadas con Arabia Saudita y el Mar Rojo.

Eso es lo que sostiene al Brent por encima de US$100. Para Argentina tiene dos efectos de sentido contrario: por un lado, un petróleo más caro mejora los ingresos potenciales de Vaca Muerta y el valor de las exportaciones energéticas y al mismo tiempo eleva la referencia que utilizan las petroleras para establecer el costo del crudo que procesan las refinerías.

Argentina puede ganar más dólares por exportaciones y al mismo tiempo enfrentar más presión sobre el precio de los combustibles.

No hay contradicción. Es el resultado de un mercado interno que funciona con precios vinculados a la referencia internacional.

El dólar, la otra parte de la cuenta

Hay otro factor que hasta ahora juega a favor.

El petróleo subió, pero no se produjo al mismo tiempo un salto equivalente del tipo de cambio. Eso evita que las dos variables que pesan sobre el costo del crudo se muevan juntas.

Si Brent y dólar subieran al mismo tiempo, la capacidad del buffer para suavizar el traslado sería menor.

La administración de Javier Milei decidió postergar hasta el 1 de octubre la aplicación plena de los aumentos pendientes de los impuestos a los combustibles correspondientes a actualizaciones de 2024, 2025 y los dos primeros trimestres de 2026.

La decisión le quitó al surtidor una presión adicional durante septiembre.

No es un dato menor. El precio final enfrenta hoy el impacto del crudo, mientras una parte del ajuste impositivo quedó diferida.

El problema puede reaparecer en octubre si coinciden las dos cosas: Brent arriba de US$100 y actualización de impuestos.

Ese será otro punto de tensión para el Gobierno.

Cuánto puede aumentar la nafta

No hay hoy una base seria para afirmar que el salto del Brent hasta US$107,63 implica un aumento inmediato de 10%, 15% o 20% en la nafta.

El traslado no funciona así. El dato relevante es que la brecha que YPF intentaba cerrar se abrió otra vez. Por eso el escenario más probable, si el petróleo permanece en estos niveles, es el de ajustes graduales, no un traslado completo en una sola decisión.

La compañía tiene incentivos para hacerlo así. Marín explicó desde el inicio que el buffer buscaba preservar el consumo sin perder rentabilidad. La caída de la demanda es parte de la cuenta tanto como el precio internacional.

El mercado enfrenta entonces una situación distinta de la que imaginaba algunas semanas atrás.

Una baja del Brent podía permitir que YPF terminara de recuperar la diferencia que había financiado y después abriera la puerta a una reducción en los surtidores.

Ese escenario quedó interrumpido. Con el barril cerca de US$108, la discusión ya no pasa por cuándo baja la nafta. Pasa por cuánto tiempo puede YPF evitar que vuelva a subir.

Y ahí el buffer tiene un límite. Puede distribuir el impacto. Puede retrasarlo. Puede evitar que la volatilidad de un día llegue esa misma noche a una estación de servicio.

Lo que no puede hacer es eliminar el costo si el petróleo se instala durante semanas por encima de US$100. Ese será el número que deberá seguir la economía argentina desde ahora. No sólo el precio del barril.