Alemania recupera los búnkeres de guerra por el avance del miedo a Rusia
Alemania prepara un mapa de refugios, túneles y garajes subterráneos en medio del cambio de estrategia de defensa civil en Europa.
Alemania busca recuperar refugios y búnkeres que habían quedado relegados tras la Guerra Fría.
DPAAlemania empezó a revisar una parte incómoda de su historia: los búnkeres y refugios que quedaron como herencia de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. El gobierno de Berlín busca recuperar, adaptar y registrar espacios subterráneos ante el aumento de las tensiones con Rusia y el temor a que un conflicto en Europa pueda escalar más allá de Ucrania.
La decisión forma parte de un giro más amplio en la política de seguridad alemana. Durante décadas, Alemania dejó atrás buena parte de su infraestructura de defensa civil, convencida de que una guerra convencional en el continente era un escenario cada vez menos probable. Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania en 2022 cambió ese diagnóstico y obligó a revisar sistemas de alerta, planes de emergencia y lugares de protección para la población.
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Refugios ante el temor a Rusia
El nuevo plan no se limita a los viejos búnkeres. Las autoridades también quieren identificar estaciones de metro, túneles, subsuelos de edificios públicos y garajes subterráneos que puedan funcionar como refugios en caso de ataque. La idea es armar un registro nacional y facilitar que la población encuentre los espacios disponibles a través de herramientas digitales y sistemas de alerta.
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El problema es la capacidad actual. Alemania cuenta con 579 refugios públicos, con lugar para unas 480.000 personas, una cifra muy baja para un país de más de 80 millones de habitantes. Muchos de esos espacios, además, no se usan desde la Guerra Fría y necesitan obras para volver a estar en condiciones.
El gobierno alemán también prevé invertir 10.000 millones de euros hasta 2029 para fortalecer la defensa civil. Ese dinero se destinará a refugios, infraestructura médica, vehículos especiales, camas de campaña, equipos de protección y redes de alerta masiva. La prioridad oficial es preparar al país para escenarios de guerra, ataques contra infraestructura crítica, sabotajes, ciberataques y campañas de desinformación.
El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, impulsa el plan como parte de una nueva etapa de protección civil. En paralelo, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, sostiene que el refuerzo militar debe ir acompañado por una estructura capaz de proteger a la población. Para Alemania, el desafío ya no pasa solo por aumentar el gasto en defensa, sino también por recuperar una cultura de preparación que había quedado relegada tras el final de la Guerra Fría.
La medida no significa que el gobierno alemán considere inminente un ataque ruso, pero sí muestra un cambio de época. Alemania, que durante años redujo su red de refugios y desactivó sistemas pensados para otro contexto histórico, ahora vuelve a mirar bajo tierra para prepararse frente a amenazas que hasta hace poco parecían lejanas.