Elecciones en Ecuador: quién es Luisa González, la correísta que sueña con ser la primera presidenta mujer
Desde Quito, Ecuador
Por segunda vez en menos de dos años, Luisa González se enfrenta a la posibilidad de hacer historia en Ecuador. Abogada, exlegisladora y figura central del correísmo, encabeza la fórmula presidencial de la Revolución Ciudadana con el respaldo explícito del expresidente Rafael Correa. Su objetivo es claro: convertirse en la primera mujer en ganar unas elecciones presidenciales en Ecuador.
“Esperamos que el 13 de abril podamos gritar presidenta con ‘a’”, dijo recientemente en campaña, citando un mensaje de apoyo que le envió la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
González ya había sido candidata presidencial en las elecciones extraordinarias de 2023, en las que perdió en segunda vuelta frente a Daniel Noboa. Aquella derrota no la apartó del escenario político: asumió la presidencia de la Revolución Ciudadana y se mantuvo como una figura de referencia dentro del espacio. En esta nueva elección, logró el 44 % de los votos en primera vuelta y quedó a menos de 17.000 votos de Noboa, en lo que fue el mejor resultado del correísmo sin Correa como candidato, aunque algunos señalen que fue un "empate".
De Canuto al poder
Tiene 47 años y nació en Quito “por casualidad”, durante unas vacaciones familiares. Sin embargo, siempre reivindica sus orígenes en Canuto, un pequeño pueblo rural de la provincia costera de Manabí. Se define como montubia, parte del grupo de campesinos y ganaderos de la costa ecuatoriana. Desde chica aprendió a trabajar el campo con machete, a valorar las tradiciones locales y a brindar con currincho, el licor de caña artesanal que, según dice, prefiere incluso por sobre el whisky.
Madre de dos hijos y divorciada, suele subrayar que crió sola a su familia mientras estudiaba y trabajaba. Se presenta como una mujer de carácter fuerte, independiente y luchadora, que logró abrirse camino en un mundo político que muchas veces la ha juzgado más por su género que por su experiencia.
El camino al lado de Rafael Correa
La carrera pública de González despegó durante el gobierno de Rafael Correa. En 2010 fue coordinadora de la Agenda Estratégica Presidencial, un cargo que la colocó cerca del núcleo del poder. A partir de allí ocupó distintos puestos: viceministra de Gestión Turística, secretaria general del Despacho Presidencial, secretaria nacional de la Administración Pública y cónsul en Alicante. También fue vicecónsul en Madrid y trabajó en la Superintendencia de Compañías.
Con el fin del mandato de Correa, dio el salto a la política electoral y en 2021 fue elegida asambleísta. Tras la “muerte cruzada” decretada por el expresidente Guillermo Lasso en 2023, su nombre empezó a sonar como posible compañera de fórmula de Andrés Arauz. Finalmente, terminó encabezando la candidatura.
Fe, izquierda y tensiones internas
Aunque representa a una fuerza política de izquierda, González no oculta sus profundas convicciones religiosas. Se declara cristiana evangélica y asiste regularmente a la iglesia. Tiene varios tatuajes con referencias bíblicas, entre ellos una rosa cuyo tallo es un versículo.
Esa combinación de creencias ha generado tensiones dentro del progresismo ecuatoriano. Algunos colectivos feministas le reprochan su oposición a la despenalización del aborto y sus declaraciones contra el "cambio de sexo en menores". En campaña, sin embargo, ha abogado por la defensa de un Estado laico y por la continuidad de las políticas sociales.
En cambio, sí tuvo un discurso firme contra la violencia de género, un tema que afirma haber vivido personalmente dentro de la política. “Me han dicho títere de Correa sin mirar mi hoja de vida”, aseguró. En el reciente debate presidencial, acusó a Noboa de no respetarla como mujer y lo calificó de “majadero”. Desde entonces, ha llamado a otras mujeres a no guardar silencio frente a los ataques.
Una candidatura con marca propia
Aunque su trayectoria política está ligada al correísmo, González busca afirmarse con un perfil propio. Reivindica a Correa como su principal referente, pero subraya su experiencia en la función pública y su capacidad para liderar el movimiento. La posibilidad de convertirse en la primera mujer presidenta del país es también parte central de su narrativa de campaña.
Con un discurso que mezcla identidad popular, religiosidad, lucha social y reivindicación femenina, Luisa González se enfrenta nuevamente a las urnas, decidida a disputar el poder a Daniel Noboa y a consolidar el regreso del correísmo al Palacio de Carondelet.