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Chile conmemoró un nuevo aniversario del terremoto de 8,8 grados que dejó 521 víctimas

El país recordó el sismo de 2010 y el tsunami con reflexiones de aprendizaje y un llamado para estar preparados para futuras emergencias.

A 15 años del terremoto de 8,8 grados y el posterior tsunami que sacudió la zona centro-sur del país, dejando 521 fallecidos, Chile conmemoró la fecha con reflexiones sobre cómo estos eventos impactaron en la política de emergencia. En la madrugada del 27 de febrero de 2010, a las 03:34 hora chilena, comenzó el terremoto de 8,8 grados, que duró entre cuatro y cinco minutos, convirtiéndose en el quinto más grande registrado en la historia de la humanidad.

"Sin duda, es un día de profunda reflexión. Muchas familias sufrieron enormemente el 27 de febrero, y como Estado e instituciones hemos aprendido a lo largo del tiempo. Hemos ido mejorando, y la creación de Senapred (Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres) es una muestra de ello", afirmó la vocera subrogante de Chile, Aisén Etcheverry.

El epicentro del terremoto fue en la región de Biobío

La funcionaria profundizó en cómo Chile, siendo un país expuesto a desastres naturales y al cambio climático, necesita contar con una institucionalidad adecuada para enfrentar estos desafíos. "Esto implica tener una estructura que funcione correctamente, y eso es lo que hemos estado trabajando como Gobierno. Es un esfuerzo continuo que debemos seguir perfeccionando", añadió. Además, destacó que se debe continuar trabajando para que el Estado responda de la mejor manera ante situaciones de emergencia.

El epicentro del terremoto se localizó en el mar chileno, frente a la costa de la antigua región de Biobío, hoy región de Ñuble, a unos 500 kilómetros de Santiago. El 80% de la población nacional percibió el terremoto, que causó daños millonarios en la infraestructura de diversas áreas del país. Posteriormente, el tsunami provocó la muerte de más de 100 personas debido al ahogamiento por la fuerza de las olas que azotaron las costas chilenas.

Por otro lado, la directora de Senapred, Alicia Cebrián, explicó en un comunicado que, según la evidencia científica, en promedio, cada 12 años se registra un terremoto significativo en alguna parte del país. "Dado que han pasado ya 10 años desde el último evento importante (8,4 grados en Coquimbo, norte), las probabilidades de que ocurra otro aumentan con cada año", advirtió.

A partir de la tragedia, se crearon más de 500 estaciones sísmicas 

"La memoria de aquel 27 de febrero debe servirnos como un recordatorio de la necesidad de estar siempre preparados para futuras emergencias. Las lecciones aprendidas continúan influyendo en cómo fortalecemos el país de manera sostenible, sin dejar a nadie atrás", reflexionó. Además, destacó que lo sucedido en 2010 marcó un punto de inflexión, en el que, después de años de trabajo, se lograron cubrir las principales brechas en áreas como la preparación, las alertas y las capacidades operativas.

El Gobierno chileno creó el Centro Sismológico Nacional, reemplazó la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) por Senapred y aumentó el número de estaciones sísmicas de 70 a más de 500. "El 27 de febrero no es solo un homenaje a las víctimas, sino también un llamado a la acción. La historia nos enseña que la preparación es la mejor defensa ante lo inesperado", comentó Cebrián.

El gobernador de la región de Biobío, Sergio Giacaman, declaró que "los vecinos recuerdan este día con mucha emoción y dolor, pero también con mucha resiliencia". Por su parte, la candidata presidencial Evelyn Matthei recordó el liderazgo del fallecido presidente Sebastián Piñera, quien asumió el poder pocos días después del terremoto y tuvo que enfrentar la titánica tarea de reconstruir el país. "La tragedia dejó destrucción, dolor y un Estado completamente sobrepasado, pero también mostró la fuerza de los chilenos, quienes supieron levantarse con solidaridad y esfuerzo", agregó Matthei.

Esta fecha no solo marca un trágico episodio en la historia de Chile, sino también una lección de resiliencia. El país demostró su capacidad para aprender de las adversidades y fortalecer sus sistemas de respuesta ante desastres.