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Argentina se planta ante la corrección política europea

La discusión política entre ambos países se metió a la cancha en los Juegos Olímpicos y es protagonista en medio de la justa deportiva.

“Saliendo del circo, ¿vamos a hablar del motivo por el que se suspendió o nos vamos a seguir haciendo los bolu***?”. La frase provocativa y políticamente incorrecta pertenece a Nicolás Tagliafico, consagrado futbolista argentino, bicampeón de la Copa América (2021/2024), ganador de la Finalissima (2022) y campeón del Mundo (2022).

Como es sabido, el duelo entre Argentina y Marruecos en los Juegos Olímpicos de París terminó en un escándalo bochornoso luego de que hinchas del seleccionado africano invadieran el terreno de juego -con proyectiles cayendo y una bomba de estruendo explotando en el centro de la cancha- tras el gol de Cristian Medina para marcar el empate albiceleste. En las gradas, 30.000 simpatizantes marroquíes gritaban eufóricos, con decenas de bengalas encendidas e incluso señales amenazantes a jugadores argentinos.

Aún más, en la celebración de la clasificación del conjunto africano a los Juegos Olímpicos, un jugador miró a una cámara, hizo un gesto de acuchillar a alguien e inmediatamente gritó al cielo “Allahu Akbar” (“Alá es grande”).

El video del polémico festejo marroquí al clasificar a los Juegos Olímpicos

“Si hubiese sido al revés ni me imagino lo que estarían diciendo”, apuntó Tagliafico sin pelos en la lengua. Siguiendo el planteo del defensor del Lyon, ¿qué dirían los medios de comunicación si hinchas argentinos invadieran el terreno de juego y amanazaran a futbolistas del equipo rival de esa forma?

No basta más que recordar el escándalo mediático y hasta diplomático desatado desde París por los cánticos “racistas” del equipo comandado por Lionel Scaloni cuando se consagró campeón de América en Estados Unidos.

Pero, entonces, los paladines de la “no violencia”, ¿qué hicieron con Marruecos? ¿Los sancionaron? ¿Le quitaron los puntos? ¿Los echaron de los Juegos Olímpicos?

Los jugadores argentinos debieron abandonar corriendo la cancha ante la invasión del terreno de juego y permanecer casi dos horas encerrados en los vestuarios hasta que se desocupe el estadio; y encima le invalidaron el gol del empate. ¿Es justo?

Si los perjudicados, en lugar de ser jugadores blancos, hubiesen sido negros, ¿hubiese sido distinta la vara?

Después del partido y visiblemente enfadado, el director técnico del Sub-23, Javier Mascherano, reveló que incluso la delegación argentina sufrió robos en el entrenamiento el día anterior (a Thiago Almada le robaron el anillo y el reloj).

“No nos gusta que nos pasen este tipo de cosas, no pretendemos que nos beneficien, ni mucho menos, pero tampoco vamos a permitir que nos tomen el pelo como nos tomaron hoy”, declaró Mascherano ante la prensa resaltando que hinchas marroquíes entraron siete veces a la cancha durante el partido sin que el árbitro sueco, Glenn Nyberg, tomara una decisión que esté a la altura de las circunstancias.

Por su parte, el defensor y capitán de Argentina, Nicolás Otamendi, calificó lo ocurrido como “un papelón histórico”.

Por supuesto, desde Buenos Aires los reclamos no tardaron en hacerse oír. El presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, calificó de "lamentable" "la violencia que sufrió la delegación" argentina y resaltó que el encuentro debió ser "suspendido" por el árbitro principal. Solicitó que le den el partido por ganado al equipo argentino apoyándose en un antecedente histórico: el del 'gas pimienta' que ocurrió entre Boca y River en octavos de final de la Copa Libertadores en 2015.

Asimismo, una de las primeras en alzar la voz fue nada más ni nada menos que la vicepresidente, Victoria Villarruel: "Aunque nos insulten y silben nuestro himno, Argentina está destinada a la grandeza. ¡Viva la Argentinidad!".

Por supuesto, las palabras de la vice de Javier Milei tienen muchísimo peso, no solo por su lugar institucional sino porque hace tan solo una semana lanzó una frase que provocó la queja diplomática del gobierno de Emmanuel Macron: "Ningún país colonialista nos va a amedrentar por una canción de cancha ni por decir las verdades que no se quieren admitir. Basta de simular indignación, hipócritas".

Desde el palacio del Elíseo manifestaron su ira a la Casa Rosada y la hermana del presidente, Karina Milei, fue a pedir disculpas ante el embajador de Francia en Buenos Aires, Romain Nadal.

¿Acudirá la hermana de Macron (si es que tiene) a pedir disculpas a la embajada de Argentina en Roma luego de los incidentes y las amenazas que sufrieron los jugadores argentinos en Saint-Étienne?

Lo cierto es que Francia (y Europa occidental en general) están siendo víctimas de su propia corrección política. Sin ir más lejos, el sábado pasado, a días de que empiecen los Juegos Olímpicos, una joven turista australiana denunció haber sido violada por cinco sujetos “de apariencia africana” en las calles céntricas de París. Esto no es solo un relato. La agresión fue capturada por cámaras de seguridad.

Por supuesto, no es que por el mero hecho de ser africano ya tiene que tener la etiqueta de delincuente. Pero hay una realidad innegable: en los últimos años, se ha descontrolado la migración ilegal con la inoperancia (y en el peor de los casos, complicidad) de gobernantes, burócratas de la Unión Europea y las llamadas “ONG”. Según datos de la ONU, más del 12% de la población que vive en Francia son migrantes africanos.

Estadísticas oficiales del Ministerio del Interior francés, muestran que la inseguridad y la delincuencia crecieron de manera significativa en el último tiempo. Solo por citar datos de 2023: en 12 meses, crecieron 5 % los homicidios, 8 % las violencias sexuales, 15 % las violencias «voluntarias» y 17 % el tráfico de estupefacientes.

Respecto a los perfiles de los autores, el Ministerio de Interior indica que los delitos y crímenes cometidos por extranjeros representan un 17 % del total de las imputaciones (porcentaje considerablemente superior a la proporción extranjera que reside en Francia).

Y eso no es todo. La desbordante migración amenaza con cambiar los hábitos, costumbres y creencias tradicionales del país galo. De hecho, analistas -tanto de derechas como de izquierdas- coinciden que dos agresiones mortales a menores y una adolescente en coma por “no vestir ropas musulmanas” en abril de este año le dieron un “empuje” electoral al partido Agrupación Nacional (RN).

En efecto, el RN propone ponerle un límite a semejante anomalía social y cultural, y es lo que, en buena parte, hizo crecer su electorado en el último tiempo.

RN ganó las elecciones al Parlamento Europeo hace un mes y medio, lo que provocó el llamado a elecciones anticipadas por parte del globalista Macron. En la primera vuelta, el partido comandado por Le Pen volvió a ganar, con propuestas tales como expulsar a los inmigrantes clandestinos. En este marco es que Macron no tuvo mejor idea que unirse a la extrema izquierda para que no gane la “ultraderecha”. La jugada electoral le salió bien y el frente de izquierda radical -conformado por socialistas, comunistas, ecologistas y trotskistas- ganó la elección y asumirá en el próximo gobierno, que ya anunció Macron que se conformará al finalizar los JJ. OO.

Sin embargo, la izquierda de Jean-Luc Mélenchon y sus secuaces proponen fronteras aún más abiertas, “abrazar” la inmigración ilegal y hacer una nueva Francia “pluralista” y “diversa”. El lector podrá hacer su propio análisis sobre lo que puede venir en los próximos meses en ese gran país otrora conocido por sus valiosas tradiciones.

En este marco, y con el fútbol nacional como estandarte, Argentina está demostrando que no se deja amedrentar, tanto después de la Copa América como en los Juegos Olímpicos en París. 

Ahora, el presidente Milei se encuentra en Francia y se verá las caras con Macron. Veremos si, al igual que los jugadores de su país, es capaz de mantener la frente en alto ante la corrección política europea.