ver más

Elecciones en EE.UU.: ¿el hijo de George Soros dirige la campaña de Joe Biden?

La pregunta tiene como respuesta quién realmente se encuentra a cargo de la Casa Blanca en este momento.

Que el especulador progresista George Soros es uno de los grandes financistas del Partido Demócrata estadounidense, no es novedad. Ahora, que su hijo -quien ha quedado a cargo de la poderosa e influyente Open Society Foundations- dirija fácticamente la estrategia de la campaña electoral de Joe Biden es, sin duda, un paso más que invita, a su vez, a pensar quién está realmente a cargo de la Casa Blanca en este momento.

Como es sabido, el archienemigo de los Soros, Donald Trump, se convirtió el pasado jueves en el primer expresidente en ser condenado en la historia de Estados Unidos. Los demócratas, obviamente, celebraron, pero mesuradamente. ¿Por qué? Porque el veredicto y los cargos imputados son tan endebles que plantean el interrogante si la utilización político-electoral del caso penal de Nueva York podría volverse en contra del propio Biden.

Repasemos: a Trump se le encontró culpable de 34 cargos penales. La primera aclaración es que se trata de un mismo asunto, solo que son 11 facturas, 12 vales y 11 cheques. Pero cada uno suma como un cargo diferente. ¿Qué pasó con estos documentos? Son básicamente pagos que el magnate realizó a su entonces abogado por servicios legales. Entonces, ¿de qué se lo acusa? En 2016, el entonces candidato republicano habría registrado contablemente esas transacciones como servicios legales cuando, según la justicia, se trataron de reembolsos que Trump realizó al abogado porque este utilizó dinero de su propio bolsillo para “comprar el silencio” de una ex actriz de cine para adultos quien amenazaba con declarar públicamente que había tenido relaciones íntimas con el empresario en 2006 (hecho que Trump niega hasta el día de hoy).

Pagar a alguien a cambio de que no diga algo en público no es delito en Estados Unidos. De hecho, muchas personalidades optan por este recurso porque, aun si no cometieron los hechos que se quieren hacer públicos, tales declaraciones pueden afectar su reputación ante la sociedad. En segundo lugar, el no haber imputado contablemente de manera correcta el pago a su abogado es, en todo caso, un delito menor. Y así lo entendió el fiscal Alvin Bragg años atrás cuando la causa estaba latente. Por alguna razón, este fiscal neoyorquino -cuya campaña fue financiada por George Soros- decidió “reflotar” la causa en los últimos meses argumentando que, en realidad, se trata de un “delito mayor”. La explicación que justifica todo esto es que, siendo candidato presidencial en 2016, y habiendo registrado erróneamente en la contabilidad de su empresa el pago a su abogado, Trump habría manipulado a los votantes estadounidenses ocultándoles información relevante para tomar sus decisiones sobre la elección. Es decir que, según los fiscales y el juez, con esta acción, Trump habría interferido en la elección y por ende habría cometido un “delito grave”.

El 5 de julio próximo, el Juez Juan Merchan, que en el pasado apoyó a Biden y su hija asesora a importantes políticos del Partido Demócrata, podría condenar a Trump a libertad condicional ya que el líder del movimiento MAGA (sigla en inglés de “Hacer Grande a Estados Unidos de Nuevo”) no tiene antecedentes y tampoco se trata de un delito violento. Pero también podría enviarlo a prisión con una pena que puede ir desde un año y medio a cuatro años por cada cargo en una prisión estatal, con un máximo de 20 años.

Sin embargo, aun en el peor de los escenarios, Trump seguiría en carrera, ya que para ser candidato a presidente la Constitución pide solo tres requisitos básicos: 1) Tener al menos 35 años; 2) Ser ciudadano natural y 3) Llevar al menos 14 años residiendo en Estados Unidos. Es por esto que la dirigencia del Partido Demócrata ha tomado con inusitada cautela el veredicto en cuestión. Al menos hasta ahora.

Desde el jueves -que se conoció la condena- hasta el lunes, Biden no dijo absolutamente nada sobre el juicio. Pero el que sí habló fue Alex Soros. El más joven de los hijos del multimillonario es quien quedó a cargo de la ONG fundada por su padre por la que se canalizan millones y millones de recursos para defender causas izquierdistas y progresistas en todo el mundo, y especialmente en Estados Unidos.

A través de su cuenta en X, Soros hijo instruyó a los demócratas a llamar a Trump “delincuente convicto” en cada oportunidad que se presente.

“La repetición es la clave para un mensaje exitoso y queremos que la gente luche con la idea de contratar a un delincuente convicto para el trabajo más importante del país», expresó. Pasó el fin de semana y el lunes Biden “rompió el silencio” llamando a Trump… sí, «delincuente convicto».

«Por primera vez en la historia de Estados Unidos, un expresidente que es un delincuente convicto ahora busca el cargo de presidencia», dijo Biden durante una recaudación de fondos en Greenwich, Connecticut.

Obviamente, no es casual la declaración del dirigente demócrata que busca su reelección y, como en toda campaña meticulosamente abordada, le han indicado que utilice ese término para referirse a su oponente hasta los comicios del 5 de noviembre.

¿Alex Soros fue quien “bajó la línea”? Si fue así, por supuesto, no lo hizo solo a través de un posteo. El inquieto “filántropo” se ha convertido en un "embajador" de facto de la Casa Blanca de la Administración Biden. Según registros filtrados, es un habitué de la residencia y oficina del Presidente de Estados Unidos y la ha visitado decenas de veces desde 2021.

Mientras tanto, Trump, quien se ha declarado inocente en el caso de Nueva York, apelará el fallo y hasta dijo que aceptaría el confinamiento domiciliario o la cárcel, pero que sería difícil para el público aceptarlo.

En tanto, las encuestas muestran que Biden está sufriendo una auténtica “hemorragia” de votantes, sobre todo en aquellos sin titulación universitaria: sectores negros, hispanas, votantes jóvenes y mujeres de los suburbios, entre otros. Según una encuesta reciente de Reuters/Ipsos, el apoyo a Biden entre los votantes sin un título de cuatro años -que representan alrededor del 60% de los votantes en general- bajó 10 puntos porcentuales en comparación con este punto de la campaña de 2020. La pregunta del millón es, si a la luz de los últimos sucesos, esos votos se trasladarán a Trump, a terceros candidatos o si esa gente directamente no irá a votar. En todo caso, se espera una campaña donde pareciera que todo vale, inclusive que el hijo de un magnate dirija la estrategia electoral de uno de los candidatos desde las sombras.