Opinión

Ecuador despenalizó la eutanasia

La eutanasia es la intervención deliberada para poner fin a una vida sin perspectiva de cura. Ecuador se convierte en el noveno país del mundo en despenalizar la muerte asistida.

Marcela Errecalde domingo, 3 de marzo de 2024 · 07:00 hs
Ecuador despenalizó la eutanasia
"Somos la única especie que no cuida a sus cachorros”. Dijo hace poco el Dr. Roberto Canessa, uno de los sobrevivientes uruguayos de los Andes. Foto: MDZ

En Ecuador hace menos de un mes se despenalizó la eutanasia. Fue un caso típico de litigio estratégico ante la Corte  Constitucional de aquel país. Salvo por dos jueces, el resto falló a favor de la demanda presentada por Paola Roldán. Fue llamativo lo vertiginoso del proceso, Paola utilizó los mejores recursos disponibles: prensa amiga, abogados de primer nivel (incluso un ex juez de la Corte), y un muy buen timing político de caos total. De hecho en la Audiencia- de la que pude participar como “amiga de la Corte”- se instó a los jueces a acelerar la sentencia para que ella pudiera finalmente darse la muerte. Con luz verde por parte de la Corte la aplicación del fallo parecía inminente. 

Sin embargo, pasan las semanas, y ella aclaró que por ahora no va utilizar el recurso de la eutanasia. Inclusive algunos días atrás Paola usó sus redes para denostar a aquellos jueces y juristas que se opusieron a su demanda. Empezó el posteo diciendo “si total me voy a morir”, como si la muerte le diera carta blanca para calumniar a aquellos que no le dan la razón. Extraño razonamiento pues todos vamos a morir y no parece ser esa una credencial de impunidad.

Paola Roldán Espinosa, de 42 años. 

Es sugestivo que este tipo de dramas humanos están sucediendo en sociedades adormecidas. Se habla de darse la muerte o terminar con la vida de los por nacer, como por ejemplo en Francia con el intento de “blindar” constitucionalmente el aborto hasta la semana 14. Todo ante miradas perdidas de espectadores ausentes.

"Somos la única especie que no cuida a sus cachorros”.

Dijo hace poco el Dr. Roberto Canessa, uno de los sobrevivientes uruguayos de los Andes. Ni a los cachorros ni a los enfermos terminales, ni a las personas con discapacidad y la lista se alarga ante la ausencia de reflexiones profundas sobre lo que estamos construyendo activamente como sociedad. No se puede juzgar el dolor ajeno, pero si los actos humanos. Y tenemos que ser claros con los conceptos, porque la sociedad debe proteger a los más vulnerables.

La eutanasia es siempre cualquier procedimiento médico que tenga por fin la muerte del paciente. La eutanasia fue un problema social en aquellas sociedades primitivas en que se practicaba la eliminación de vidas consideradas "inútiles", hasta que el juramento
hipocrático y la influencia del cristianismo acabó con tales prácticas inhumanas. En verdad ha costado muchos siglos conseguir que la vida sea respetada en todas las situaciones (la inviolabilidad de la vida humana es un logro bastante reciente de nuestra sociedad). Perder esta regla universal es un paso atrás y abre una brecha en la inviolabilidad del sujeto inocente. Una vez que se ha roto una regla universal con una excepción, ¿por qué no añadir otras?. 

Es significativo que el primer régimen que instauró la eutanasia desde del viejo paganismo romano fue la Alemania nazi. La experiencia nacionalsocialista germana demuestra cómo se puede pasar, fácil y rápidamente, de las teorías científicas pro
eutanasia a la práctica de una eutanasia realizada por motivos cada vez más subjetivos, relativos y baladíes.

Ecuador se suma a los poquísimos países donde ésta práctica está avalada, y en todos se ve la progresión y crecimiento de la misma. Lo que sucede una vez incorporada la eutanasia al ordenamiento jurídico-sanitario se conoce como la “pendiente resbaladiza” que opera en cuatro dimensiones: expansión de situaciones habilitadas para pedir la muerte, aumento progresivo del número de pedidos, extensión de la eutanasia a casos de personas inconscientes o personas menores de edad y dificultad para asegurar que se cumpla con los requisitos de la norma.

El aumento de casos infantiles o de pedidos por parte de pacientes oncológicos o con depresión clínica en Canadá y Holanda son los mejores ejemplos. Sumado a todo esto, la sentencia de la Corte Constitucional ecuatoriana es explícita una concepción de dignidad asociada a la “calidad de vida” y subordinada a su utilidad y que llevaría a clasificar a las personas entre las que son dignas y las que no son dignas de vivir.

Como el aborto, la legalización de la eutanasia afecta profundamente a la profesión médica, contrariando sus principios fundamentales e imponiendo una obligación de matar a pedido del paciente. Cabe preguntarse cuán libre puede ser la decisión de
terminar con su vida tomada por un paciente que atraviesa circunstancias tan graves y limitantes como las de Paola o de tantos que sufren cuadros irreversibles.

La legalización de la eutanasia afecta profundamente a la profesión médica.
Foto: MDZ.

Preguntémonos:

  • ¿Qué pasará con aquellos que están solos, o con familiares que no los cuidan?.
  • ¿Qué sucederá con los más pobres que supondrán una "carga costosa para el sistema"?.
  •  ¿Cómo se auto percibirá un paciente que sabe que puede pedir la muerte para "aliviar" los costos que representa su tratamiento a su propia familia?.
  • ¿Será la eutanasia un nuevo principio moralizante y de presión social?.
  • ¿Qué pasará con las personas con discapacidad?.

Se abren una infinidad de preguntas... No existe un derecho a morir o a la muerte digna, porque la vida es un bien indisponible. La eutanasia no es una respuesta humanitaria al sufrimiento y en su lugar corresponde garantizar a todos los cuidados paliativos.

Despenalizar la eutanasia a través de esta sentencia ha transformado la sociedad ecuatoriana para siempre, lamento que no se hayan considerado oportunamente las consecuencias de esta demanda y más aún que no se llame a una profunda reflexión sobre el funcionamiento de nuestra cultura, que a pasos agigantados retrocede a las formas más hostiles e inhumanas de  comportamiento, socialmente aceptadas en el marco de la "legalidad".

Marcela Errecalde.

* Marcela Errecalde es profesora de historia especialista en DDHH y cofundadora del Colectivo de Mujeres Libres y Soberanas.

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