El inaudito vínculo real entre los hallazgos arqueológicos y la Biblia
El Antiguo Testamento puede ser visto, sin dudas, desde la óptica de la ciencia y la labor metodológica de los científicos. No obstante, es claro que más de una vez la religión y la ciencia sigue caminos distintos.
Al respecto, hay arqueólogos que consideran que, por caso, el Antiguo Testamento puede resistir la mirada del rigor científico: "muchos de los hallazgos arqueológicos de las excavaciones en Tierra Santa confirman, hasta cierto punto, el relato de la Biblia", promete Hipólito Sanchiz.
El profesional es arqueólogo y profesor de la Universidad CEU San Pabloy se encuentra coordinando el seminario La Biblia: contexto, formación y mensaje, organizado por el Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala y el Instituto Bíblico Oriental con intención de profundizar en una realidad a menudo árida y compleja.
Lo cierto es que la arqueología y Biblia saben de conflictos. Según Sanchiz, "hay tres etapas una primera en la que los arqueólogos iban con la Biblia en una mano y el pico en la otra, asumiendo toda clase de errores; una segunda, a partir de 1950, en que se rechaza la Biblia como fuente de información histórica, una estupidez, y la actual, en la que se ha llegado a un cierto entendimiento".
Para este arqueólogo "la Biblia no es una guía arqueológica ni un libro de historia, pero cuando en ella se dice que en tal lugar había un pueblo, normalmente el pueblo está".
En este sentido, no hay constatación arqueológica previa a Abraham y la inspiración para relatos como el Diluvio Universal son otros: "el Diluvio Universal es probablemente el recuerdo de unas inundaciones gigantescas que hubo en la época; hay relatos similares en otras tradiciones religiosas. A partir de Abraham, los arqueólogos sí han constatado que el contexto de los libros bíblicos es el correcto. Por ejemplo: durante la Ilustración había quien pensaba que los hititas a los que se refería la Biblia era un pueblo mítico, al estilo de las amazonas grecorromanas, hasta que a mediados del siglo XIX se encontraron las ruinas de este imperio. U otro: en el capítulo 37 del Génesis se cuenta que José fue vendido por veinte monedas de plata. Se ha comprobado que ese es el precio adecuado para un esclavo en aquella época".
Sanchíz brinda otro ejemplo para sostener la vinculación entre arqueología y religión: "frente a quienes defienden que reyes como Saúl, David o Salomón no existieron, en 1994 se desenterró al norte de Israel la estela de Tel Dan, una piedra fechada en torno al 850 A.C., casi contemporánea a Salomón, en la que se habla del rey de la casa de David. Esto demuestra, por lo menos, que en la conciencia colectiva del Oriente Próximo en esta época había una línea de reyes conocida como 'la casa de David', dando por sentado que David existió".
La arqueología y el Nuevo Testamento
La parte más nueva de la Biblia son los Evangelios, el Nuevo Testamento. Aquí, para el arqueólogo, la cuestión es distinta, pues "el Nuevo Testamento es más reciente, y es como la Guía del trotamundos: con él puedes recorrer perfectamente Jerusalén. Los arqueólogos han identificado muchos lugares como aquellos a los que se refiere el relato evangélico".
Sanchiz se explaya sobre hallazgos arqueológicos: "hemos encontrado la tumba con los que probablemente sean los huesos de Caifás, el que condenó a Jesús, o la escalera por la que tuvieron que llevarle al palacio durante la Pasión, incluso sabemos cuál fue, casi con seguridad, la casa de la suegra de Pedro, ¡y la habitación de esa casa en la que estuvo Jesús!".
Naturalmente, estos hallazgos son fundamentales para los cristianos, pero sigue siendo un misterio el Antiguo Testamento: "muchas veces no entendemos la Escritura, y tampoco nos la explican especialmente bien, hay un paralelismo claro entre la experiencia del pueblo de Israel con Yahvé y la relación de cada cristiano con Dios".
Este arqueólogo, a todas luces cristiano, concluye en que "si has tenido un encuentro con Jesús, la Biblia te refuerza la fe, pero hay alumnos de colegios católicos que llegan a la universidad sin tener ni idea de Biblia. Para quien quiera profundizar en la cuestión recomiendo acudir a instituciones como el Instituto Bíblico Oriental o el Instituto Superior de Pastoral de la Universidad Pontificia de Salamanca, o leer a expertos como Pedro Cabello, autor de Arqueología bíblica, o Cayetana H. Johnson, autora de Historia antigua del pueblo hebreo".
Video: así trabajan los arqueólogos
Debate, Inah, Wikipedia, Youtube.