Elecciones en Estados Unidos: cómo leer los resultados y no equivocarse en el intento
Hoy a la noche muchas cosas pueden cambiar no solo en Washington cuando se conozcan los resultados de las elecciones de mitad de mandato (mid-term) en EE.UU. Están en disputa los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado. Actualmente los demócratas tienen el control de ambas cámaras legislativas tras haber logrado mayorías muy ajustadas en las elecciones de 2020. Hoy dos años después, una altísima inflación, una economía endeble y un malhumor social por el aumento de la delincuencia y el problema inmigratorio, parece ser el cultivo perfecto para un giro en el mapa del poder con vistas a la elecciones presidenciales de 2024.
Te puede interesar
Tras las elecciones, el PJ mendocino se reordena y empieza a pensar en 2027
En la previa, los sondeos reflejaban una clara ventaja para los republicanos en cuanto a la probabilidad de recuperar la Cámara de Representantes (según PredictIt tienen un 90% de posibilidades de ganar frente al 72% de agosto) y con algunas posibilidades de hacerse también con el Senado (PredictIt otorga un 73% de probabilidades a favor de los republicanos tras haber sido los segundos favoritos durante la mayor parte de los últimos meses, mientras que FiveThirtyEight estima una lucha aún más ajustada, un 53% a favor de los republicanos), pero de no ser así el saldo final sería un Congreso dividido.
¿Por qué una simple elección legislativa de medio término parece tener tanta relevancia para los mercados, no solo para los estadounidenses? Es que los especialistas advierten que, a diferencia de otras elecciones similares, las de hoy pueden tener un impacto en las tasas de interés y en la cotización del dólar, ya que están en juego aspectos como las políticas de gasto público, la prima de riesgo político en el país y la geopolítica.
Los expertos de Ebruy señalan que en el caso de que el Congreso quede dividido o los republicanos obtengan una victoria aplastante, sería muy difícil que se apruebe cualquier gasto o aumento de impuestos importante hasta después de las elecciones de 2024. “Este escenario, probablemente, se percibiría como ligeramente bajista para el dólar, mientras que, por el contrario, el mercado percibiría una victoria de los demócratas como algo positivo para el dólar”, explican.
También reconocen riesgos adicionales para el dólar relacionados con un posible retraso en los resultados de las elecciones, algo que no es raro dada la naturaleza altamente descentralizada del proceso de votación, y con posibles protestas en respuesta al resultado. "El aumento de los votos por correo ha dividido a republicanos y demócratas desde las elecciones de 2020, y puede volver a ser un problema en ciertos estados donde la votación esté reñida. En algunos estados también se requiere una victoria mayoritaria, lo que podría retrasar algunos resultados hasta después de la segunda vuelta electoral, que normalmente se celebra en diciembre", agregan.
Según la visión de George Brown, de la gestora Schroders, un mal resultado para ambos partidos podría ser el mejor resultado para los inversores, entre otras cosas porque daría a la Reserva Federal (Fed) una oportunidad clara de controlar la inflación. En el caso de un Congreso dividido, desde el punto de vista legislativo, para Brown esto es problemático ya que una Cámara republicana bloquearía los proyectos de ley partidistas presentados por los demócratas, y también provocaría una oleada de investigaciones en el Congreso, que consumiría el tiempo y los recursos de la Administración.
Sin embargo, desde la perspectiva del mercado, el bloqueo en el Capitolio favorecería los activos de riesgo, reconoce. "El hecho de verse obligados a llegar a un compromiso sirve para moderar las inclinaciones más extremas de cada partido, lo que proporciona un telón de fondo político más estable para los inversores. Los datos lo corroboran: Wall Street registra beneficios anuales del 12,9% promedio cuando un presidente ha tenido que lidiar con un Congreso dividido, y del 6,7% cuando un presidente demócrata ha controlado ambas cámaras”.
El mercado teme que un triunfo demócrata conduciría a un mayor gasto que, a su vez, podría llevar a una suba de las tasas de interés y del dólar.
Frente a este panorama los analistas de Morgan Stanley, en pos de despejar los ruidos y el humo imperante y para no precipitar conclusiones anticipadas de los resultados esta noche, dieron tres claves para tener en cuenta y el posible impacto en los mercados:
- Anticipan que la volatilidad aumentaría si el resultado fuera mejor de lo esperado para los demócratas: si se cumplen las predicciones, los republicanos ganarían la batalla, al menos en una de las cámaras. En este contexto, es importante señalar que no ven que una victoria republicana conduzca a políticas que por sí solas supongan un importante catalizador del mercado en cualquier dirección. A la inversa, mejores resultados de lo previsto para los demócratas podrían interpretarse como que el partido se libera de las limitaciones políticas y legislativas que impidieron al Congreso promulgar algunas de las políticas fiscales expansivas que formaban parte de la agenda original de Joe Biden. Por lo tanto, los mercados podrían asignar una mayor probabilidad a una mayor expansión fiscal, con el Congreso y la Fed tirando en direcciones opuestas en lo que respecta a la inflación. Las implicancias de corto plazo para los mercados podría ser un aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro y de la cotización del dólar, lo que reflejaría la posibilidad de una tasa de interés máxima más alta de la Fed.
- Un triunfo republicano puede no crear volatilidad en los mercados a corto plazo, pero sí introduce riesgos coyunturales para 2023: luego de las elecciones de mitad de mandato de 2010, la situación política llevó a prolongados bloqueos del límite de la deuda y al cierre del gobierno. La resolución de uno de estos bloqueos fue la Ley de Control Presupuestario de 2011, que aplicó una política fiscal contractiva cuando la economía aún era débil. De hecho, cuando se aprobó la Ley en agosto de ese año, la tasa de desempleo era del 9%. El resultado fue un crecimiento más débil y una recuperación económica más lenta, lo que explica en parte por qué el despegue de la tasa de interés de la Fed se retrasó hasta 2015 y se desarrolló gradualmente a partir de entonces. En la actualidad, los líderes republicanos planean desplegar la misma táctica si el partido gana la mayoría. Aunque los inversores podrían considerar las negociaciones como teatro político, como han hecho en los últimos años en medio de una situación económica sólida, si las perspectivas económicas se deterioran en 2023 de forma inesperada, el espectro de la Ley de Control Presupuestario podría pesar en los mercados.
- Aconseja evitar conclusiones prematuras en la noche electoral: al igual que en 2020, el aumento del voto por correo significa que los recuentos iniciales de votos pueden no ser un buen indicador de quién está ganando, especialmente en las carreras que se espera que sean ajustadas. Lo que se vio en 2020 y en otras elecciones es que los demócratas emitieron más votos por correo que los republicanos, y en muchas jurisdicciones se contaron después del voto en persona. Eso significa que los primeros resultados reportados deberían parecer favorables a los republicanos, pero como en 2020, las ventajas pueden desaparecer con el tiempo. En este sentido puede pasar días para saber qué partido acaba controlando el Congreso.

