Tribu aislada en la Amazonía: aparecen fotos de un inaudito aterrizaje

Tribu aislada en la Amazonía: aparecen fotos de un inaudito aterrizaje

"Pronto todos nos reímos juntos. No mostraron el más mínimo temor o animosidad hacia nosotros", rememora Jack Wheeler el momento en que aterrizó con su helicóptero entre los Aucas, en 1972.

MDZ Mundo

MDZ Mundo

El explorador estadounidense Jack Wheeler, de 76 años, ha compartido recuerdos y varias fotos que tomó en 1972 durante su primer y único encuentro con una tribu indígena aislada en la selva tropical de Ecuador, a donde llegó en un pequeño helicóptero, recoge Daily Mail.

Según Wheeler, esta fue la primera vez que esta familia de la tribu auca (también conocidos como huaoranís o waoranis) tuvo contacto con el mundo exterior.

Wheeler estudiaba antropología en la Universidad de California (UCLA) y a 16 años viajó a Ecuador para pasar allí el verano invitado por un médico que vivía con los indígenas Jívaros y que estudiaba las plantas que usaba esta tribu para encoger la piel de la cabeza humana. Allí Wheeler pasó tiempo con el clan de un hombre llamado Tangamashi con el que trabó amistad.

Doce años después, el explorador regresó a Ecuador para visitar a su amigo Tangamashi y durante este viaje tuvo la oportunidad de encontrarse con la tribu Auca. 

An explorer reveals images of the first encounter with the fearsome 'Aucas' in the jungle of Ecuador. The long...

Posted by Greengo Travel on Sunday, June 28, 2020

El explorador quería hacer una expedición por el río Napo, pero su amigo jívaro le advirtió que no hiciera el viaje, porque podría encontrarse con los Aucas Desnudos. Esta tribu aislada era conocida por la violencia que mostraba contra su propia gente y contra los extranjeros. En 1956 los miembros de un clan de esta tribu mataron a cinco misioneros estadounidenses que querían evangelizarlos.

Sin embargo, Wheeler se fue río abajo y cerca de la frontera con Perú se encontró con un grupo de estadounidenses que buscaba depósitos de petróleo y gas en la zona. Uno de ellos, un piloto de helicóptero llamado Tony Stuart, le dijo que sabía donde se encontraba uno de los campamentos de los Aucas, y le contó que la primera vez que lo sobrevoló, los hombres de la tribu mostraron lanzas cuando vieron su helicóptero.

No obstante, cada vez que sobrevolaba esta zona, los indígenas lo saludaban y le sonreían, como dándole a entender que no querían hacerle daño. Después de varios viajes, los Aucas empezaron a saludarlo con la mano y le hicieron señas para que aterrizara, aplanando incluso un porción de territorio para que pudiera hacerlo. Sin embargo, el piloto no aterrizó, porque había oído que otros hombres fueron atacados por indígenas con lanzas. 

"No he sonreído tanto en mi vida"

Finalmente, Wheeler convenció a Stuart para que lo llevara a conocer tribu. Nada más aterrizar vieron salir de una cabaña cubierta de hojas de palmera a "un par de hombres, varias mujeres y varios niños pequeños". Sólo unos pocos vinieron a vernos. Nunca he sonreído tanto en mi vida. Pronto todos nos reímos juntos. No mostraron el más mínimo temor o animosidad hacia nosotros", recuerda Wheeler.

"Fuimos los primeros hombres blancos que habían visto y era como si fuésemos extraterrestres del espacio exterior que llegaron en una nave espacial", comenta el explorador. Wheeler logró sacar varias fotos de los miembros sonrientes de la tribu.

Según el estadounidense, los indígenas de la tribu iban completamente desnudos. La única vestimenta hecha de fibras vegetales la usaban mujeres para llevar a sus bebés. Además, tenían pelo largo, cuentas alrededor de sus cuellos y discos de madera alojados en los lóbulos de las orejas como símbolo de belleza.

Fascinados por una caja de fósforos

Wheeler dijo que se encontró con tres madres, tres bebés, una abuela, un hombre adulto y un hombre mayor, a los que entregó una cuerda, un hacha vieja, un pequeño machete y un periódico. Según Wheeler, estaban asombrados, porque nunca antes habían visto metal ni papel. Pero lo que más les fascinó fue una caja de fósforos y ver fuego surgir el fuego de las manos del explorador.

A cambio de sus regalos, los Aucas le dieron a Stuart un hacha de piedra y a Wheeler una cerbatana. El explorador asegura que solo pasaron una hora con los miembros de la tribu para no tentar a la suerte.

"Ellos no nos necesitan"

"Los misioneros estaban lejos, en la parte occidental. Estábamos en una zona completamente aislada en la parte oriental cerca de la frontera con Perú", explica Wheeler. "No tengo idea de lo que les pasó", reconoce. Tras explicar que los misioneros en la parte occidental han "civilizado" a los Aucas, el explorador se muestra esperanzado de que la tribu con la que contactó se retirara lejos y aún "permanezcan sin contacto". "Ellos no nos necesitan", concluye Wheeler, que nunca volvió a visitarlos.

RT

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?