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La chimpancé Cecilia, un mes después de dejar Mendoza

Fue el primer animal del mundo trasladado por un hábeas corpus. Tras dejar el Zoológico de Mendoza hace un mes enterate cómo es su vida en Brasil.

El caso de Mendoza de la chimpancé Cecila tuvo amplia difusión en el país y el mundo. En 2014, tras las muertes de los dos chimpancés que la acompañaban en la celda de cemento del zoológico de Mendoza y quedar en soledad, ante la mirada de los mendocinos y turistas que recorrían el zoológico situado en el Cerro de la Gloria, se inició una campaña para pedir la libertad de la chimpancé para llevarla a su hábitat natural. En diciembre de ese año, la Asociación de Funcionarios y Abogados de los Derechos de los Animales (Afada) presentó un recurso para que Sandra, la orangután que aún vive en el zoológico de Buenos Aires, pueda ser liberada y la Cámara Federal de Casación Penal la reconoció como un sujeto de derechos y demandó su protección. Con ese antecedente, representantes de la entidad en Mendoza hicieron lo mismo el 11 de junio de 2015 por Cecilia, la única sobreviviente de su especie en el zoológico local

Los esfuerzos de los cuidadores del Zoológico de Mendoza -que estimularon a Cecilia tras las muertes de los dos simios que la acompañaban, para que no entrara en depresión- no fueron suficientes ya que los especialistas recomendaban que tenía que convivir con sus pares. De este modo,  Alejandra Suárez, representante argentina del Proyecto Gran Simio y directora del Centro de Rescate, Rehabilitación y Conservación de Primates Argentinos, evaluó la situación  y determinó que el acompañamiento humano no iba a resultar suficiente para mejorar la situación de la chimpacé Cecilia.

 El 3 de noviembre de 2016 se hizo la presentación judicial y por primera vez en el mundo se concedió a un simio un hábeas corpus.  

El jueves 6 de abril, Cecilia llegó al Santuario Sorocaba de Brasil y en un artículo difundido hoy por Infobae describe que allí pisó por primera vez la tierra húmeda, el césped. Luego se sentó, miró a la cantidad de personas ubicadas en una terraza que la observaban a modo de recepción. Clavó la mirada en lo alto, descubrió la brisa de la noche, el ruido de las hojas de los árboles, vio por primera vez en 20 años el cielo azul oscuro repleto de estrellas, sin rejas oxidadas de por medio.

Fuente: Infobae