The Economist lo confirma: la corrupción se nutrió de contratos viales
El diario británico The Economist confirmó cómo los distintos escándalos por la corrupción en América Latina tuvieron sus cimientos en licitaciones públicas y renegociaciones de contratos que fueron "tierra fértil" para la corrupción. "El escándalo de Odebrecht trae esperanzas para la reforma":
En una colina soleada con vista a la costa de Lima se erige la estatua de un Cristo de 37 metros de alto, una copia de la magistral escultura de Río de Janeiro, que fue inaugurada en 2011 por el presidente de Perú Alan García. Ahora, los peruanos la consideran el monumento a la corrupción porque fue construida con una donación de 800.000 dólares de Odebrecht, la compañía constructora de Brasil que admitió que pagó coimas por $29 millones de dólares para asegurarse contratos en Perú durante los últimos tres gobiernos que precedieron al actual.
De acuerdo con The Economist, Odebrecht admitió a las autoridades de Estados Unidos, Brasil y Suiza que durante 15 años estuvo pagando cerca de 800 millones de dólares en coimas para que se le adjudicaran más de 100 contratos para construir proyectos de ingeniería en una docena de países. En Brasil, Odebrecht formó parte de un cartel con Petrobras, la compañía estatal petrolera, que estuvo a cargo de Marcelo Odebrecht, quien actualmente fue condenado a 19 años de prisión. Se ha comprobado que la compañía pagó coimas por 388 millones a gobiernos oficiales y sus asociados en otros nueve países de Latinoamérica.
El actual presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, le ha pedido a Odebrecht que se retire del país, en donde la compañía tiene contratos que incluyen uno por 7 mil millones de dólares para la construcción de un gasoducto. Un ex ministro del Gobierno (García) ha sido detenido, y un fiscal está por emitir una orden de detención contra Alejandro Toledo, un ex presidente que compró varias propiedades muy costosas luego de dejar su cargo (ambos funcionarios niegan haber hecho algo incorrecto). En tanto que, en Colombia, el ex viceministro de Transportes admitió haber aceptado un soborno de 6,5 millones de dólares.
En República Dominicana el pago de coimas comprobado fue de 92 millones, en Ecuador, 33,5 millones de dólares; en Venezuela, 98 millones de dólares y en Panamá, 59 millones de dólares. En el último país que se menciona, la Justicia va contra el ex presidente Ricardo Martinelli, quien vive en Miami y alega persecución política por parte de su sucesor.
El 78% de los contratos de las compañías público privadas de transporte en América Latina fueron renegociados con un aumento del coste de 30 millones.
Odebrecht no trabajó sola, otra compañía constructora brasileña fue acusada por la misma metodología. "La corrupción en contratos públicos es algo común a nivel global", dijo José Ugaz, un abogado peruano que dirige Transparencia Internacional, una institución con base en Berlin. El abogado agregó que hay algunos factores que hacen que Odebrecht sea un escándalo como ningún otro.
Los métodos de las compañías brasileñas fueron pagar por los servicios de los gurúes políticos en las campañas electorales, hacer donaciones a los políticos, y se asegurarse de ganar contratos muy grandes, asociándose con públicos y privados.
José Luis Guasch, anteriormente al frente del Banco Mundial, declaró que el 78% de los contratos de las compañías público privadas de transporte en América Latina fueron renegociados con un aumento del coste de 30 millones de dólares por adición. Esas renegociaciones son "tierra fértil" para la corrupción.
Existe un riesgo en las revelaciones de Odebrecht que podrían minar la fe en la democracia y en la credibilidad de las naciones frente a otras constructoras. "En América Latina estamos en una era en opinión pública está jugando un rol fundamental" en la lucha contra la corrupción, de acuerdo con Ugaz. Y eso significa que existen buenas posibilidades de que otros países sigan el ejemplo de Brasil y empujen para acabar contra ella.

