Pericias favorecen al cura acusado de violar a dos monjas
Condenado mediáticamente como un pervertido líder de una secta religiosa católica, Feliciano Miguel Rosendo, fundador de la Orden y Mandato de San Miguel, lleva más de un año en la cárcel coruñesa de Teixeiro, pero podría resultar inocente de todos los cargos.
Eso es al menos lo que se desprende del sumario del caso, al que ha tenido acceso RD y, según el cual, las dos monjas supuestamente abusadas por el laico Rosendo presentaron al juez sendos informes de virginidad.

Éstos son los relatos de algunas de las declarantes. En el tomo IV, página 158, el sumario recoge así el testimonio de Sandra Lima: "Que la declarante se hizo religiosa, porque pensé que así evitaría los tocamientos y abusos que padecía siendo menor de edad, porque creía que Miguel respetaría esa condición...Que se intensificaron entonces las relaciones sexuales. La declarante con Marta Paz dormían con Miguel en días alternos en una habitación anexa a su despacho y tenían sexo con él casi diariamente. Ambas eran sus bastones".
Y añade: "Que con el tiempo el sexo se fue encrudeciendo, en el sentido de que se producían orgías, en las que intervenía Ivana, Marta Paz y la declarante y en todas Miguel, que las obligaba a practicar sexo conjunto y a masturbarse unas a otras..."
María Paz, otra testigo de cargo, declara en el sumario (tomo IV, página 105): "Yo me casé con mi marido Fernando, para dejar de sufrir abusos sexuales por parte de Miguel, pero mi sorpresa es que tras el matrimonio los mismos continuaron. La noche antes de casarme Miguel estuvo conmigo porque tenía que purificarme".
Y, en la página 109 añade: "Miguel en este tiempo me dijo que no me veía preparada del todo, que había unos niveles superiores a los que podía acceder, que estos niveles son los que pasaron Mirian, Marta, Sandra e Ivana, ellas se han acostado todas a la vez".
Como eventual prueba de esos abusos, en el tomo IX del sumario se explica que esta misma María Paz entrega las bragas y el sujetador, prendas que dice que llevaba puestas la noche antes de su boda, cuando supuestamente Miguel la 'purificó' y que, desde entonces, guardaba sin lavar.
Los análisis efectuados por la policía científica sobre dichas prendas dictaminan que no hay restos de semen del líder de los miguelianos. "No se detectan restos de semen humano en el corpiño, la braga, medias, enganches de las medias, chaquetas, camisas y falda", sentencia el informe pericial del Instituto nacional de Toxicología y Ciencias forenses.
Además, Ivana y Marta, las dos monjas consagradas a las que tanto Sandra como María acusan de participar en orgías con Miguel, presentan ante el juzgado sendos informes ginecológicos, realizados por tres expertos autorizados, en los que queda demostrada su virginidad.
El informe de los expertos del colegio oficial de médicos de Madrid concluye que tanto Ivana como Marta "presentan un himen íntegro sin signos de haber mantenido relaciones coitales, ni recientes ni antiguas, ni ocasiones ni habituales. Por tanto, podemos descartar que hayan mantenido relaciones sexuales con penetración a nivel vaginal o que haya habido desfloramiento". Y los mismo testifican a nivel "ano-rectal" para ambas monjas.
Del sumario no se desprenden, pues, indicios objetivos que señalen al fundador de Orden y Mandato como el depredador sexual que describen algunas declarantes. Tampoco se prueban grandes irregularidades contables y, mucho menos, que se trate de una "secta satánica destructiva".
En efecto, a pesar de estar en la cárcel por "asociación ilícita", la Asociación Orden y Mandato cuenta desde el principio con todas las "bendiciones" del obispo de Tui-Vigo, que nombra para ella un capellán, Isaac de Vega, un sacerdote del Opus Dei, para que la guíe espiritualmente. En fuentes de los miguelianos consideran, precisamente, a su ex capellán como "el culpable de todos nuestros males, con el silencio complice del obispo de la diócesis, monseñor Quinteiro".
Y es que, para los miguelianos, tanto laicos como sacerdotes o religiosas, "Miguel está encarcelado injustamente, acusado con rumores sin objetivar y tras aplicarle un procedimiento y un rigor penal propio de grandísimos criminales". Y se preguntan: "¿No estamos ante un linchamiento público, ante un fallo clamoroso de la Justicia, propiciado por el comportamiento desleal del ex capellán y exaltado hasta el absurdo en algunos medios de comunicación?" La Justicia tendrá la última palabra, pero, según el sumario, Miguel no es el monstruo sectario y satánico que pintaron algunos medios.
Fuente: Religión Digital


