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El imperio contraataca: después de Obama, ¿quién?

Un diálogo con el politólogo Roger Senserrich sobre la política interna de un EEUU que se reacomoda hacia afuera y se complica adentro.
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Desde el momento en que los países "grandes" mencionan al resto de las naciones del mundo en categorías, según sean "aliados", "adversarios", "potenciales amigos" o "potenciales enemigos", reconocemos que está vigente el concepto de "imperio" y que el "imperialismo", consecuentemente, es una acción central por estos tiempos, aunque de vergüenza admitirlo.

No se trata de un speech trotskista, sino de una verdad gigante. Lo son EEUU y China, uno por poder real y el otro por lo mismo, pero sobre todo porque más que una nación es una cultura, inalterable, inamovible que se expande lentamente desde hace miles de años.

Probablemente, los grandes bloques comerciales internacionales hayan pretendido inscribirse como "imperios", pero muchos fueron quedando al costado del camino por el veto o la acción directa de los que verdaderamente sí ejercen tal función. Lo es el Vaticano, en otros términos, como remanente del antiguo Imperio Romano. ¿Lo es Alemania, como "ángel de la guarda de Europa? Y tal vez es lo que pretende ser la Rusia post soviética que estrenó otro estilo de ejercicio autoritario del poder desde la entronización de Vladimir Putin.

Hacia adentro

Pero si Occidente ha reconocido (para amar o combatir) a un imperio, ese ha sido (y es) EEUU. Su vida interna muchas veces ha chocado con su fachada internacional. El hambre fronteras adentro jamás le impidió avanzar con su combo expansionista que incluye armas, reconstrucción y servicios sanitarios; matar para conquistar posiciones; destruir para tener que reconstruir y herir y enfermar, para poder instalar sus empresas de "salud".

El acceso de Barack Obama al gobierno estuvo precedido por una campaña de estilo marxista, bien de base. Una visita realizada por el autor de esta nota a los comités demócratas del Harlem en 2010 dejó en claro que no hay un solo Obama, sino tantos como el electorado quiera escuchar e, inclusive, uno al que se puede tildar de "izquierdista". Por cierto, los sectores que realmente adscriben a la izquierda y que votaron entusiasmados por él en la primera ocasión, optaron nuevamente por el demócrata en su reelección por ser "el mal menor", tal como nos lo contó, en su momento, la científica y militante Avi Chomsky, hija del lingüista Noam.

Bajo análisis

Roger Senserrich (@egocrata) vive en New Haven, Connecticut, trabajando como coordinador de programas y lobista ocasional en CAHS, una ONG centrada en temas de pobreza. Es politólogo y uno de los artífices de un influyente portal especializado en análisis político y economía internacional, Politikon, cuyos artículos habitualmente son objeto de reproducción por parte de algunos de los diarios más importantes del mundo.

Hace unos días, reflejó allí su opinión sobre un artículo publicado por The New York Times la semana pasada, que dejó en claro que la clase media estadounidense no vive su mejor momento.

"La clase media americana -informó entonces- ya no es la más rica del mundo. Esa distinción ahora recae sobre la clase media canadiense por primera vez, a pesar que los vecinos del norte tienen un PIB por cápita casi 10.000 menor. Estados Unidos sigue siendo el país grande más rico de la tierra (Noruega siendo el único país que les hace sombra), pero el tremebundo aumento de la desigualdad durante las últimas décadas ha hecho que la clase media haya perdido posiciones".

Senserrich contó en su nota que "el artículo, además, incluye una serie de gráficos absolutamente fascinantes con la evolución de los ingresos por decila de renta en diez países. Los gráficos -dijo, y puede comprobarse haciendo clic aquí- muestran que Estados Unidos no es un caso típico:  la distribución de la riqueza  ha tendido a hacerse más desigual en todos los países, pero no al mismo ritmo. La economía americana ha crecido igual o más rápido que en casi cualquier país desarrollado, pero la clase media apenas ha recibido el fruto de este crecimiento". 

Qué pasará afuera; qué pasará adentro

Falta mucho tiempo para que EEUU renueve al "inquilino de la Casa Blanca". Muchas veces se ha dicho que el presidente, en ese país, no puede hacer mucho más allá de lo que dictan las grandes corporaciones que no son, precisamente, los partidos que los postulan y sostienen, sino otras, las económicas, las financieras y las de la industria imperial ya señalada antes: armas, reconstrucción y salud.

Por cierto, uno de sus puntos más sensibles fue afectado durante la administración Obama: el espionaje global. Desde adentro del país, probablemente, el debate haya sido bastante en torno al tema bastante superficial, solo un bocadillo tras lo predigerido que ofrece la TV. Pero "adentro de adentro", es posible que a Obama se lo vea si no como un "traidor", como un pusilánime. Una crisis de identidad importante en la arrogancia de un gigante que puede ser condicionante política a futuro.

Todo esto sea dicho porque Senserrich, en la Semana Santa, hizo un extensísimo análisis de las posibilidades de que los republicanos se reconstituyan y puedan llegar a remplazar a Obama, en un golpe pendular de la política estadounidense. "El adentro" y "el afuera" se conjugarían para que la autoestima pariera, en 2016, una nueva dirección para EEUU.

El politólogo Senserrich uscultó una por una las opciones, en una tarea minuciosamente científica. Escribió entonces (en un artículo que puede leerse haciendo clic aquí) que "los candidatos ya están buscando apoyos, construyendo infraestructura y flirteando con potenciales donantes. La criba sobre quién será viable el 2015/2016 ha empezado ya ahora, aunque no sea del todo explícita".

Se animó, inclusive, a dar un mapa de preferencias republicanas en la actualidad, con todas las preeciones que un pronóstico puede tener con tanta anticipación y en EEUU:

  • Chris Christie: 15%
  • Jeb Bush: 10% (con suerte)
  • Paul Ryan: 15% (si se presenta en serio, algo más)
  • Mike Huckabee: 10%
  • Scott Walker: 10%
  • Rand Paul: 5%
  • Ted Cruz: 5%
  • Marco Rubio: 5%
  • Bobby Jindal: 5%
  • Rick Perry: 5%
  • Rick Santorum: 5%
  • John Kasich: 5%
  • Nikki Haley: 5%

Senserrich aclaró: "Las cifras son completamente arbitrarias. Jeb Bush probablemente no se presente; Paul Ryan e incluso Chris Christie puede que tampoco. Muchos de los enanitos se lo pensarán y se quedarán a medias". Pero lo bueno es que, al recolectar y procesar tanta información, hablar con él resulta esclarecedor, interesante y un buen ejercicio.

Después de Obama, ¿quién? 

Con la vista en 2016 y con EEUU recuperando su rol de potencia en el mundo, ¿cree que Obama ya ha dado todo de sí al electorado?

 
 -En cuanto a política interna en Estados Unidos, sí, Obama ya ha no va a dar mucho más de sí. Es el ciclo habitual en la vida de un presidente, de todos modos; los primeros dos años son bastante activos, la segunda mitad del primer mandato es un prepararse para elecciones, y el segundo mandato acostumbra a ser más centrado en política exterior. Obama tuvo la mala suerte de tener una Cámara de Representantes increíblemente hostil a partir del 2011, así que su "período de actividad" fue más corto de lo habitual. Aún así, la lista de reformas que sacó adelante es muy significativa: sanidad, reforma financiera y el estímulo fiscal, en solitario, son impresionantes, pero además también tenemos la auténtica revolución energética de los últimos años, y la estabilización del sistema financiero post crisis. Su hoja de servicios es bastante impresionante. Puede que veamos alguna ley medio decente post-legislativas, dependiendo del resultado electoral. Aunque si los republicanos ganan -cosa bastante previsible, por cierto, no por errores de Obama, sino porque las legislativas siempre favorecen al GOP (N. de la R.: Grand Old Party, el Partido Republicano) no debemos esperar gran cosa. 
 
¿En qué materia puede Obama todavía sorpreder al electorado?

- Donde Obama tiene mucho margen para introducir cambios importantes en el segundo mandato es en política exterior, especialmente respecto a Irán y Rusia. El presidente tiene mucha más libertad de acción en estos temas, aunque el Congreso en estas cosas ha sido inusualmente beligerante. Ahí es donde veremos la mayoría de cambios este mandato. 
 
¿Cree que ha logrado instalar una nueva faceta del Partido Demócrata más a la izquierda, en todo caso, que lo tradicional pero no tanto como parece ubicarse, por ejemplo, Jimmy Carter?

- Respecto a mover el partido demócrata a la izquierda, es difícil decirlo. Si hay algo que ha distinguido a los demócratas los últimos años es que están bastante unidos ideológicamente, un cambio enorme respecto a los demócratas de los ochenta. Obama está en el centro de ese consenso de centroizquierda del partido. La ventaja, en todo caso, es que el electorado americano se ha movido a la izquierda en la última década; el aumento del voto latino y asiático, y las repetidas pifias del GOP en inmigración, ha hecho que las posiciones demócratas estén cerca del mainstream - al menos en elecciones presidenciales. 

¿Ve viable el surgimiento de Hillary Clinton como alternativa? Y si es así: ¿la imagina con unas características propias o como continuadora de Obama?

- Si Hillary se presenta a las primarias demócratas -algo muy probable-, será candidata, casi con total seguridad. No es una "alternativa" a Obama; ideológicamente son muy, muy parecidos. En las primarias del 2008 estaban de acuerdo casi en todos los temas; en sanidad Clinton estaba un poco a la izquierda, y Obama estaba más a la izquierda en política exterior, pero no tenían grandes diferencias ideológicas. 
 
Entonces, será su continuidad.

- Esto no quiere decir que vaya a ser una continuadora del legado de Obama al 100%, de todos modos. Hillary tiene una personalidad fuerte, y tendrá casi seguro prioridades distintas si gana las elecciones. A estas alturas, no está hablando demasiado de ellas, pero ya veremos. 

¿Lograrán los republicanos homogeneizar su pensamiento y acción con el Tea Party antes de 2016? Y eso, ¿es bueno o es malo, para EEUU y para el Partido Republicano, electoralmente hablando?

El Partido Republicano tiene ahora mismo un problema de identidad clave. Dicho a bote pronto, sin estadísticas sofisticadas, el sector mayoritario del partido son los republicanos moderados; digamos, un 40% de la militancia. A su derecha, sin embargo, hay varios grupos conservadores con ideas y agendas distintas que quieren también tener su voz. Dando porcentajes arbitrarios, podemos imaginar un 20% de evangélicos / conservadores cristianos -preocupados por aborto, sodomía y valores tradiciones-, un 20% de tea partiers -libertarios, antigobierno federal, poco o nulo interés en temas morales- y un 20% de populistas variados -antiinmigrantes, conspiranoicos, nostálgicos de la confederación-, neoconservadores -halcones en política exterior-, ultracapitalistas -oligarcas- y randianos que quieren cargarse la Fed. Estos grupos están a menudo de acuerdo (hay una corriente neoconfederada-tea party- randiana implícita, por ejemplo), pero no siempre - y por eso están divididos. Aunque el partido es cada vez más conservador, la división entre tea partiers y evangélicos hace que los moderados a menudo ganen la partida en primarias, por ejemplo. Y por supuesto, las corrientes se solapan; los "moderados", comparados con los demócratas, no lo son demasiado, al fin y al cabo. Para el GOP esto es un problema, porque realmente no saben qué partido quieren ser. Además, por pura demografía, esta coalición no es sostenible si no cambian pronto. Los próximos años serán fascinantes para el movimiento conservador americano y como trabaja para redefinirse - en cierto sentido, los republicanos están haciendo el mismo proceso que los demócratas en los años pre Clinton, y de forma casi igual de ruidosa. 

¿Qué valores cree que se pondrán en juego hacia adentro del Partido Republicano para definir su aspirante presidencial?

- Complicado decirlo; el 2016 queda lejos aún. Creo que como ahora están las cosas tendremos una repetición del 2012: un candidato moderado que no convence a casi nadie dentro del partido que será forzado durante las primarias a escorarse a la derecha excesivamente. El partido está muy dividido aún, y tiene muchos elementos realmente tóxicos metidos dentro que hacen cualquier proceso para definirse muy complicado. Parte del problema, por cierto, y es algo que no se menciona demasiado, es la "industria" conservadora alrededor del partido: Fox News es la parte más visible, pero hay todo este conglomerado de medios, organizaciones y propagandistas que viven de vender basura ideológica a las bases del GOP que está haciendo un daño atroz. Cosas como Rush Limabaugh, Glenn Beck, Hannity, Newsmax, World Net Daily, Red State, Breibart, etcétera tienden a radicalizar el debate de forma extraordinaria, y hacen muy, muy difícil "limpiar" el partido de chalados y charlatanes.  
 
No veo, en su artículo, muchas esperanzas en que hoy por hoy "despegue" algún referente. ¿Cuál de todos sintonizaría mejor con el electorado y una previsible recuperación de EEUU para 2016?

- ¿Ahora mismo? Creo que nadie en el GOP está en posición de hacerlo. Las primarias, con todos sus defectos, son un buen procedimiento para ver quién puede ser un candidato decente, pero sin ver a nadie de esta lista en campaña, creo que es complicado saber quien puede funcionar. El problema ahora mismo es que nadie puede forma una coalición dentro del partido que no deje a mucho gente fuera de la misma; el partido no tiene una "mayoría natural". 
 
¿Un nombre?

- Si tuviera que apostar, creo que el candidato más viable es Paul Ryan. No es un buen candidato para generales -sus presupuestos le hundirán; el tipo quiere desmantelar Medicare y sus números no cuadran- tiene la combinación entre conservadurismo económico y aspecto moderado que puede ganar unas primarias. La cuestión es, electorado de primarias del GOP es muy distinto al electorado de unas generales, mucho más que el demócrata, así que no lo tendrá fácil .