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Las claves de la lucha de Obama en el Congreso

La Cámara de Representantes -controlada por la oposición republicana- adoptó un proyecto de presupuesto temporario. La deuda, esa quimera.
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Demócratas y republicanos libran a partir de este miércoles una dura batalla en el Congreso de los Estados Unidos para aumentar el presupuesto y el tope de endeudamiento del país, y evitar así que en seis días se cierren servicios públicos no esenciales.

La aproximación a la fecha límite hizo regresar a Washington a todos los legisladores, que inicialmente debían pasar la semana en sus circunscripciones. Excepcionalmente, permanecerán en sesión también este fin de semana.

El primero de octubre comienza el ejercicio fiscal 2014, y los servicios públicos no podrán funcionar normalmente si las dos cámaras del Congreso no aprueban un presupuesto que cubra al menos las primeras semanas de este nuevo año fiscal.

Sin una medida temporal, las agencias federales no esenciales (museos, parques, ciertos servicios administrativos, centros de investigación, entre otros) cerrarán parcialmente y unos 800.000 funcionarios públicos se irán a sus casas de vacaciones forzadas sin paga.

Esto sucedió por última vez en otoño boreal de 1995, cuando el presidente demócrata Bill Clinton se oponía a un Congreso en aquel entonces dominado por los republicanos.

El viernes, la Cámara de Representantes -controlada por la oposición republicana- adoptó un proyecto de presupuesto temporario para financiar al Estado hasta el 15 de diciembre, pero suprimió dinero para la reforma del sistema de salud del presidente Barack Obama, votada en 2010.

El Senado, controlado a su vez por el oficialismo demócrata, deberá adoptar su propia versión del presupuesto temporal para el domingo. Este texto contempla dinero para financiar la reforma sanitaria y limita el presupuesto temporal al 15 de noviembre en lugar del 15 de diciembre.

El texto modificado deberá volver a la Cámara Baja, donde las posibilidades de éxito son inciertas.

La reforma sanitaria, uno de los pilares del programa de gobierno de Obama, prevé que millones de estadounidenses sin cobertura médica podrán inscribirse en sitios de internet para obtener un seguro médico subvencionado. La ley obliga a todo estadounidense a estar asegurado a partir de 2014, bajo pena de multa.

Símbolo de la disputa, el senador integrante del Tea Party Ted Cruz llevaba el miércoles más de 20 horas en el hemiciclo del Senado en una maratónica intervención contra la reforma, conocida como "Obamacare".

"Bienvenido al teatro del absurdo", comentó en la cadena CNBC el demócrata Mark Warner, quien se dijo estupefacto por la voluntad de los republicanos de arriesgar el cierre de algunos servicios por una ley de salud votada hace tres años.

Está previsto que este miércoles tenga lugar en el Senado una primera votación para habilitar la discusión sobre el presupuesto.

La disputa por el techo de la deuda

La otra amenaza que enfrenta Estados Unidos es la posibilidad de caer en tres semanas en su primer default de pagos en la historia si el Congreso se niega a aumentar el límite legal de endeudamiento antes del 17 de octubre.

El techo de la deuda de 16,7 billones de dólares se alcanzó en mayo, y a partir de ese momento el Tesoro tomó "medidas extraordinarias para evitar un cese de pagos" como, por ejemplo, dejar de invertir en fondos públicos de retiro, recordó este miércoles el secretario del Tesoro, Jacob Lew.

En una carta dirigida a los legisladores, Lew advirtió nuevamente que estas medidas se agotarán el 17 de octubre.

Esto dejaría al Tesoro con únicamente 30.000 millones de dólares en efectivo para responder a demandas crecientes.

"Este monto sería muy inferior a los gastos netos en algunos días, que pueden llegar a los 60.000 millones de dólares", sostuvo Lew en la carta dirigida a John Boehner, líder de la mayoría republicana de la Cámara de Representantes, clave en cuestiones de presupuesto.

"Si no tenemos suficiente dinero en efectivo, será imposible para Estados Unidos responder a todas las obligaciones por primera vez en nuestra historia", agregó.

Lew advirtió además que si el gobierno no puede pagar todas sus facturas, "los resultados podrían ser catastróficos".

Los republicanos insisten en que se anule la puesta en marcha de la reforma sanitaria a cambio de habilitar un aumento del techo de la deuda, una negociación que Obama se niega a aceptar.

"Las discusiones sin sentido y sin fin de mis colegas republicanos sobre el presupuesto y el techo de la deuda son verdaderamente lamentables", criticó el martes el jefe de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid.

Obama dijo que no negociaría, y recordó el verano de 2011, cuando las discusiones condujeron a Estados Unidos al borde de un default de pago y la agencia de calificación Standard and Poor's decidió privar al país de su nota "triple A", la máxima en su escala.