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Presidenciales de Irán, sin grandes protagonistas

El reformista Jatami ni siquiera logró una candidatura. El postulante que podría dar la gran sorpresa sería el actual negociador nuclear Said Yalili.
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Un dato llamativo en la escena política de Irán es que tres presidentes fueron virtualmente degradados a figuras de la oposición al final de sus mandatos. Tanto los ex presidentes Akbar Hashemi Rafsanyani (1989-1997) y Mohammed Jatami (1997-2005) así como el actual mandatario Mahmud Ahmadineyad (2005-2013) tienen algo en común: "Son tratados como si fueran críticos del régimen", afirma un politólogo en Teherán que no quiere dar a conocer su nombre.

El reformista Jatami ni siquiera logró una candidatura. Por su parte, el clérigo moderado Rafsanyani y Esfandiar Rahim Mashaei, mano derecha y ex vice del actual mandatario, se postularon pero no podrán presentarse a las elecciones presidenciales del 14 de junio, según determinó este martes el Consejo de Guardianes de la Revolución.

El Consejo decide cuáles candidatos califican ideológicamente para los comicios, de acuerdo con la Constitución. "Por lo visto justamente esta valla ideológica no fue superada por ambos pese a su trayectoria política", apunta el analista.

En el caso de Rafsanyani, otrora arquitecto del sistema islámico, la versión oficial del Consejo sostuvo que a sus 78 años es demasiado viejo para asumir el cargo. "Eso es absurdo, ya que el jefe del Consejo (Ahmad Dshanatti) tiene 86", apunta un estudiante en Teherán.

De acuerdo con la opinión de observadores, la cercanía de los últimos años de Rafsanyani con la oposición reformista sería el real motivo. Además, tras conocerse su candidatura consideró que también podía cambiarse el rumbo en el conflicto nuclear que Teherán mantiene hace años con Occidente.

A Mashaei y su protector Ahmadineyad probablemente se les volvió en contra su eslogan inspirado en las revoluciones árabes: "Larga vida a la primavera, hasta ahí es solamente un corto camino". El establishment vio allí -no sin razones- un avance para cambiar el sistema. Al candidato de Ahmadineyad se le achaca socavar aspectos islámicos y buscar reemplazarlos por nacionalistas.

Además su declaración de que Irán también es un amigo de los israelíes indignó al clero. Mashaei apelará ante la Justicia la decisión del Consejo de los Guardianes de la Revolución que lo excluyó de los comicios.

"Con Rafsanyani la elección se habría convertido en un referéndum a favor o contra el sistema, con muchas voces de protesta, y el establishment no lo quiso", considera un profesor universitario en Teherán.

De acuerdo con su opinión, con Mashaei Ahmadineyad habría continuado teniendo una gran influencia sobre la política iraní, y eso tampoco era algo deseado. Los analistas estiman que con la exclusión de Rafsanyani y Mashei la lucha electoral será bastante monótona y la participación electoral, baja.

De entre los ocho candidatos que quedaron, dos son del ala conservadora -el ex ministro del Exterior Ali Akbar Welajati y el alcalde de Teherán Mohammed Bager Galibaf- tienen buenas chances de alcanzar la victoria.

El candidato de los reformistas, el ex negociador nuclear Hassan Ruhani, podría tomar el lugar de Rafsanyani pero no su carisma. Ahora el postulante que podría dar la gran sorpresa sería el actual negociador nuclear Said Yalili, reconocido tanto por los conservadores como por los seguidores de Ahmadineyad, con lo que sumaría votos de ambos lados.