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Parálisis en EEUU: cómo sucedió y qué pasará

La situación que está atravesando la administración central de los Estados Unidos, en una serie de preguntas y respuestas.

Se trata de un estado de excepción total: Estados Unidos se ve obligado a cerrar amplios sectores de la administración pública porque el Congreso no llegó a un acuerdo para el presupuesto hasta el 1 de octubre. Y ahora se abren numerosas preguntas:

¿Qué implica la paralización de la administración pública?

Casi todos los empleados del Estado son pagados a partir del presupuesto. Pero éste debe ser aprobado previamente por el Congreso, de modo que estos fondos puedan fluir. El último presupuesto en vigencia expiró a las 23:59 horas del 30 de septiembre. Demócratas y republicanos no pudieron ponerse de acuerdo sobre un nuevo presupuesto, ni siquiera temporario, para el nuevo año fiscal. Por esa razón el gobierno debe paralizar vastos sectores de su administración y enviar a licencia obligatoria sin sueldo a numerosos funcionarios. Se encuentran afectados unos 800.000 empleados públicos de un total de unos dos millones.

¿Se desencadenará el caos en Estados Unidos?

Esto es improbable, ya que una ley de emergencia permite al gobierno aplicar numerosas excepciones para garantizar la seguridad pública y las prestaciones sociales. Además pueden continuar trabajando los empleados que se financian de impuestos, como es el caso del correo o la oficina de patentes. También siguen trabajando los tribunales. En definitiva, estarán activos más de la mitad de los dos millones de trabajadores estatales. Pero cuanto más se extienda el "government shutdown", los ciudadanos más podrán notar que numerosas oficinas públicas están cerradas. También lo advertirán por ejemplo quienes tramitan sus visados para Estados Unidos.

¿Cómo pudo llegarse a este extremo?

Una sola palabra: "Obamacare". Desde que el presidente estadounidense Barack Obama aprobó su reforma sanitaria en 2010, los republicanos la combatieron con uñas y dientes. Sobre todo el Tea Party, del ala derecha del partido, quiere que la ley quede fuera de vigencia. Considera un ataque a la libertad que casi todos los estadounidenses deban acordar con algún seguro de salud. En total intentaron 45 veces hacer fracasar la reforma en el Congreso. Pero su demanda fracasó ante la Corte Suprema. Ahora intentan que la aprobación del nuevo presupuesto dependa de que la aplicación del "Obamacare" se aplace un año, a lo que los demócratas se oponen de manera tajante.

¿Por qué tienen tanta fuerza los integrantes del Tea Party?

En primer lugar, porque llaman mucho la atención. Con métodos populistas logran ser escuchados por los ciudadanos que se oponen a la reforma del sistema de salud y al aparato estatal en general. De esta manera lograron intimidar a la élite del partido o desplazar a numerosos republicanos moderados. En total la fracción del Tea Party tiene casi 50 seguidores entre los 435 miembros de la Cámara de Representantes. O sea que sin sus votos, el partido no contaría con la mayoría en la cámara.

¿Quiénes son los actores principales y qué quieren?

El presidente de la Cámara de Representantes John Boehner no quiere ponerse en contra al grupo del Tea Party, con lo que tolera el actual conflicto. También en el Senado hay cinco miembros del movimiento. Uno de ellos es el texano Ted Cruz, que urdió la actual disputa. La semana pasada dio un maratoniano discurso de 21 horas contra la reforma sanitaria. Sin éxito, ya que en la cámara alta, el Senado, los demócratas cuentan con la mayoría. Su líder Harry Reid se mantiene inquebrantable pese a todos los ataques al "Obamacare". El presidente rechaza rigurosamente cualquier negociación sobre esa ley emblemática porque considera que se trata de ayudar a millones de estadounidenses que no cuentan con seguro social.

¿Cómo puede resolverse el conflicto?

La experiencia de los últimos años muestra que un acuerdo solamente parece factible si ambas partes pueden salir diciendo que vencieron o que al menos no hicieron demasiadas concesiones. Es posible que los demócratas hagan mínimas concesiones en el "Obamacare" o en otras leyes sociales, y a cambio los republicanos ofrezcan otro sacrificio. Pero en el día uno del "shutdown", no había aún indicios de ello.

¿Qué sucederá ahora?

Eso es una incógnita, ya que se desconoce cuánto tiempo durará la paralización de la administración pública. La situación se volverá realmente peligrosa si los duros frentes no realizan concesiones hasta el próximo 17 de octubre. Hasta entonces el Congreso de Estados Unidos deberá elevar el techo de la deuda del país.

¿Quién se beneficia de la crisis?

Eso recién podrá saberse a más tardar en las elecciones parlamentarias de noviembre del próximo año. Actualmente, según los sondeos, más de la mitad de los ciudadanos acusa a los republicanos por la actual crisis. Del hasta ahora último "shutdown" entre 1995 y 1996 salió mejor parado el presidente demócrata Bill Clinton que el presidente republicano de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, de acuerdo con la opinión general. De esta manera Clinton conquistó también en 1996 la reelección. Sin embargo, los republicanos mantuvieron la mayoría en ambas cámaras.