Esa pasión por las intrigas internas de la burocracia china
Director de la Oficina de Recepción de Pekín
Director, publicada en 2007, narra la historia de un funcionario, ligeramente corrupto, que trata de gestionar las relaciones entre Pekín y su ciudad natal, la ficticia Dongzhou. Considerado de forma generalizada "El Padrino" del género de la novela burocrática, su autor, Wang Xiaofang, se basó en sus propias experiencias de finales de los 90, cuando trabajaba como secretario para un teniente de alcalde de Shenyang que fue más tarde ejecutado por corrupción. (Wang no estuvo implicado pero su carrera política terminó pronto). Mientras él trasladaba a la ficción muchas de sus experiencias en sus libros, los periodistas se encargaron de sacar a la luz su vida real. En una entrevista con el periódico The Guardian, Wang se burló de las informaciones de que el líder de una banda le había entregado un sobre que contenía más de 30.000 dólares en efectivo para su jefe. "Simplemente están escribiendo cosas que encuentran en Internet, no lo que yo dije", juró, antes de aclarar, "fueron 20.000 dólares".
El secretario de la secretaria del partido
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Las notas sobre burocracia de Hou Weidong
Esta saga de ocho partes, que ha vendido más de 3 millones de ejemplares desde su publicación en 2010, sigue durante una década a Hou Weidong, un burócrata corriente, mientras asciende en la administración local con una combinación a partes iguales de encanto, corrupción y trabajo duro. Como muchas de su género, esta serie se lee en parte como ficción y en parte como manual de entrenamiento para el mundo real. Su cubierta muestra un matasellos rojo que dice "De lectura obligada para funcionarios del Gobierno", y el cuarto libro de la saga afirma enseñar a los lectores cómo "hacer que el jefe de tu jefe te admire". El autor, que escribe bajo el pseudónimo "Pequeño Puente Viejo Árbol ", se refería misteriosamente a sí mismo como "un director de una oficina cualquiera de una ciudad cualquiera de una provincia cualquiera" hasta que los medios chinos descubrieron su identidad como subdirector de una oficina de saneamientos públicos en Chongqing. El autor, Zhang Bing, contó recientemente a The New Yorker que planea terminar la serie con Hou convirtiéndose en secretario del Partido de una ciudad importante. "Realmente yo no entiendo el mundo que hay por encima de ese nivel", explicó Zhang, "así que si continuo escribiendo ya no será auténtico".
Corriendo en círculos oficiales
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Confesiones de un funcionario corrupto
Publicado en enero, justo antes de la caída de Bo Xilai, las Confesiones de Chu Jing, siguen a un ficticio ex teniente de alcalde investigado por crímenes cometidos mientras ocupaba su cargo. "De repente me di cuenta de que mi estilo de ser un hombre que sobresale —una grulla en una bandada de pollos—… incluso poseyendo el poder sobre la vida y la muerte de la gente, se ha convertido ahora a un sentimiento de duda", dice el protagonista. Libros como este y como Investigando a los delegados, de Chu, ofrecen un desahogo catártico como un modo, por muy modesto que sea, de que los ciudadanos chinos participen de forma indirecta en el opaco mundo político de su país —o al menos un canal para que puedan quejarse públicamente de él—. En Dangdang, uno de los portales de ventas de libros online mas grandes de China, un ciudadano que comentaba un libro se preguntaba si los funcionarios corruptos podrían arrepentirse alguna vez, añadiendo que si "tuvieran una conciencia", no serían unos ambiciosos arribistas "a la caza de mujeres y dinero".



