Foreign Policy: el ascenso de Brasil que inquieta a Sudamérica
"¿Los deseos hegemónicos brasileños romperán la armonía con sus vecinos latinoamericanos? He aquí el ligero cambio de rumbo de la diplomacia de Dilma Rousseff y las reacciones que ha suscitado en el continente". Tal el planteo de Foreign Policy que podés leer desde aquí.
Todo sigue igual pero algo ha cambiado en Brasilia. La llegada al poder de Dilma Rousseff ha significado un ligero viraje en las relaciones con los vecinos suramericanos, que ven con recelo las aspiraciones hegemónicas de Brasil y echan de menos los agrados y el trato personal que partía de su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva.
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La Presidenta brasileña también ha acabado con los encuentros trimestrales que mantenía su antecesor con Hugo Chávez y ha visitado Venezuela tan solo una vez, coincidiendo con la cumbre fundacional de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), proyecto impulsado por Caracas, al que se ha sumado Brasil sin reparos, pero también sin alharacas. En un mensaje enviado al Congreso el pasado enero, Rousseff dijo que la creación de la Celac “reafirma el deseo [de los países de América Latina] de actuar juntos sin tutela externa, con base en una agenda trazada por la propia región”.
No obstante, es notorio que el pragmatismo y la racionalidad han sucedido al trato amistoso y personal que cultivaba Lula con el eje bolivariano, en el que Bolivia y Ecuador no han encontrado hueco en la agenda de Rousseff. Estos países han perdido también un canal directo de comunicación con el palacio de Planalto como era Marco Aurelio García, asesor de la presidencia brasileña que bajo Lula asumía en la práctica las funciones de ministro de Exteriores con los vecinos latinoamericanos y ahora encuentra cerrada la puerta del despacho de Rousseff, que ha decidido a acabar con la bicefalia de la diplomacia y ha desdibujado la figura de Marco Aurelio.
El Gobierno brasileño también ha tenido ya sus primeros roces con Argentina por disputas comerciales y ha anunciado que va a renegociar con México el acuerdo del sector del automóvil firmado en 2002. Todos son indicios de que Brasilia ha acabado con la generosidad y el paternalismo que mostró Lula hacia sus vecinos y ahora, aunque continúe abogando por la integración, parece que va a hacer hincapié en posicionar a Brasil en un lugar predominante, acorde con el tamaño de su economía y con sus aspiraciones de convertirse en un actor geopolítico. En ese sentido, se espera que el Gobierno brasileño retome este año la política de rearme y modernización de las Fuerzas Armadas, suspendida en 2011 por las necesidades de la crisis, con la que pretende destacarse como la potencia militar de la región.
No obstante, es notorio que el pragmatismo y la racionalidad han sucedido al trato amistoso y personal que cultivaba Lula con el eje bolivariano, en el que Bolivia y Ecuador no han encontrado hueco en la agenda de Rousseff. Estos países han perdido también un canal directo de comunicación con el palacio de Planalto como era Marco Aurelio García, asesor de la presidencia brasileña que bajo Lula asumía en la práctica las funciones de ministro de Exteriores con los vecinos latinoamericanos y ahora encuentra cerrada la puerta del despacho de Rousseff, que ha decidido a acabar con la bicefalia de la diplomacia y ha desdibujado la figura de Marco Aurelio.
El Gobierno brasileño también ha tenido ya sus primeros roces con Argentina por disputas comerciales y ha anunciado que va a renegociar con México el acuerdo del sector del automóvil firmado en 2002. Todos son indicios de que Brasilia ha acabado con la generosidad y el paternalismo que mostró Lula hacia sus vecinos y ahora, aunque continúe abogando por la integración, parece que va a hacer hincapié en posicionar a Brasil en un lugar predominante, acorde con el tamaño de su economía y con sus aspiraciones de convertirse en un actor geopolítico. En ese sentido, se espera que el Gobierno brasileño retome este año la política de rearme y modernización de las Fuerzas Armadas, suspendida en 2011 por las necesidades de la crisis, con la que pretende destacarse como la potencia militar de la región.
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