Los cinco gasoductos más polémicos del mundo
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La futura explotación a gran escala de los yacimientos de gas pizarra o gas de esquisto -en países con grandes reservas como EE UU y en algunos de la Europa del Este como Polonia- y la construcción de plantas regasificadoras, que ya está en marcha en varios Estados europeos, pueden llegar a cambiar la geopolítica del gas en los próximos años. Mientras tanto, los niveles de consumo energético hacen que los gasoductos internacionales sean, a corto y medio plazo, imprescindibles. La viabilidad de muchos de estos proyectos, sin embargo, se encuentra amenazada por enfrentamientos geopolíticos pendientes de resolución. Su futuro, por tanto, es incierto. He aquí una lista de tuberías polémicas, formada por cuatro gaseoductos y el oleoducto que permite exportar a través de Sudán el oro negro del nuevo Estado de Sudán del Sur.
Gasoducto Irán - Irak - Siria
Antecedentes: las sucesivas sanciones económicas impuestas a Irán por la ONU -patrocinadas sobre todo por EE UU y apoyadas por la UE y Japón-, ha complicado la exportación de productos iraníes, incluidos los hidrocarburos. Además, el país persa ha visto cómo se reducía su ritmo de prospección y extracción de gas y petróleo, ya que las grandes compañías occidentales son las propietarias de casi todas las patentes de la tecnología que permite explotar los hidrocarburos con un menor coste. La estrategia de Teherán para hacer frente a las sanciones secundadas por algunas de las grandes potencias ha sido la de buscar alianzas con algunos de sus pocos aliados internacionales, sobre todo con China, el único que ostenta un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Cuando en junio de 2010 se decidieron las últimas sanciones contra Irán, sólo dos de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad se mostraron contrarios a la imposición de las mismas: Brasil y Turquía. El gigante latinoamericano estaba considerando en esos momentos venderle uranio a Irán para "usos medicinales" y Ankara es un importante comprador de gas iraní. Líbano, otro miembro no permanente del Consejo, se abstuvo en la votación. Podría ser, precisamente, uno de los países que se benefice en un futuro de la construcción de un gaseoducto entre Irán, Irak y Siria. Los Estados implicados firmaron un memorándun de intenciones el pasado mes de julio .
Cifras y datos: se estima que la construcción de los aproximadamente 2.000 kilómetros de tuberías tenga un coste de final de unos 10.000 millones de dólares (unos 7.300 millones de euros) . A finales de este año están previstas nuevas conversaciones para confirmar el inicio de las obras de construcción del gaseoducto, así como su fecha de puesta en marcha. Se espera que los trabajos duren entre 3 y 5 años. La capacidad de transporte del gaseoducto cuando se encuentre plenamente operativo será de unos 110 millones de metros cúbicos diarios.
Controversia: la inestabilidad en Irak y las revueltas en Siria complican el futuro de este gaseoducto. Si el acuerdo entre Teherán y Damasco no resulta extraño, sí ha sorprendido la firma de Kabul. Después de todo el dinero invertido por los EE UU en la invasión y la posterior reconstrucción del país, resultaría irónico que Irak terminase sumándose a los enemigos de Washington en la región. También sería polémico que el gas iraní terminase llegando hasta las costas griegas, a través de un gaseoducto submarino, y desde Grecia hasta el resto de Europa, tal y como se ha sugerido en varias informaciones publicadas desde que se firmó el acuerdo de intenciones el pasado mes de julio. La situación económica griega condicionarían esta posibilidad, así como las tensas relaciones entre Irán y EE UU. Aunque, en estos momentos, la principal amenaza para el futuro de este gaseoducto es la situación interna en Siria, con un régimen que está masacrando a los ciudadanos desarmados que salen a las calles para manifestarse.
Leé el resto de la nota y conocé a los otros 4 gasoductos, haciendo clic aquí.


