Los innobles: los siete que recibieron el Nobel de la Paz y que no lo merecían
BARACK OBAMA
2009
Lo ganó por: “Sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”.
Por qué fue una mala decisión: El otorgar el galardón a Obama causó extrañeza, un ex senador durante una única legislatura que había realizado su juramento como presidente sólo unas pocas semanas antes de que se produjeran las nominaciones. El propio nuevo dirigente reconoció que “comparados con algunos de los gigantes de la historia que han recibido este premio —Schweitzer y King; Marshall y Mandela— mis logros son pequeños”. Obama también sorprendió a muchos al dedicar gran parte de su discurso de aceptación del Nobel a la defensa del uso legítimo de la fuerza.
En realidad, la impresión es que el Nobel se concedió al candidato Obama —el que se definió por su oposición a la guerra en Irak, la promesa de cerrar Guantánamo y el compromiso de fomentar el diálogo con los gobiernos hostiles— más que al presidente -conocido por el aumento del envío de tropas a Afganistán, la enorme ampliación de la guerra mediante aeronaves no tripuladas, la intervención militar en Libia y los asesinatos extrajudiciales de Anwar al Awlaki y Osama bin Laden-. Por no mencionar que Guantánamo sigue abierta y que se han logrado pocos avances hacia la paz en Oriente Medio.
Puede que todas estas acciones fueran justificables, pero con gran probabilidad no eran lo que el comité del Nobel tenía en mente.
LA AGENCIA INTERNACIONAL DE ENERGÍA ATÓMICA Y MOHAMED EL BARADEI
2005
Lo ganó por: "Sus esfuerzos para prevenir que la energía nuclear se use con fines militares y para asegurarse de que la energía atómica con propósitos pacíficos sea empleada del modo más seguro posible”.
Por qué fue una mala decisión: El premio a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA, con siglas en inglés) fue considerado por muchos como un reproche a la invasión de Irak de la Administración de George W. Bush. El Baradei y su organismo habían presionado para continuar los procesos de inspección del programa de armas de Saddam Hussein.
Pese a las nobles intenciones de la organización, ésta no ha demostrado ser especialmente efectiva a la hora de prevenir la proliferación de armas nucleares. Desde su fundación en 1956, cinco países se han hecho con la bomba —India, Pakistán, Israel, Corea del Norte y Sudáfrica, que clausuró su programa de armas voluntariamente— y se cree que Siria e Irán han avanzado significativamente en el proceso de lograrla. Como muestra de la no efectividad de la agenda de la AIEA, tres de esos países —India, Pakistán e Israel— son miembros que cuentan con buena reputación dentro de la institución.
La AIEA tiene también un historial de altibajos en el fomento del uso seguro de la tecnología atómica. Tras la fusión de este año en la central nuclear de Fukushima Daiichi, en Japón, la respuesta de la organización fue criticada por “lenta y en ocasiones confusa”.
NACIONES UNIDAS Y KOFI ANNAN
2001
Lo ganó por: “Su labor en favor de un mundo más organizado y pacífico”.
Por qué fue una mala decisión: El Comité de los Nobel cita el trabajo de Annan en el reforzamiento de las alianzas de la ONU con la sociedad civil, su renovado énfasis en el desarrollo y su labor en favor de la fundación del Fondo Global para la Salud y contra el Sida.
Aún así, Annan tiene también algunas manchas notables en su historial. Durante el genocidio de Ruanda de 1994, él era director de misiones de mantenimiento de la paz de la ONU. El general canadiense Romeo Dallaire, que en esa época dirigía la misión de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas en el país, acusó a Annan de impedir que sus tropas intervinieran para detener las masacres y de suavizar los informes que Dallaire enviaba a Nueva York. El papel de Annan fue criticadoen una revisión interna de la organización y él se disculpó por no haber actuado con mayor contundencia durante el conflicto.
Un panel designado por la ONU también criticó a Annan en 2005 por su mala gestión del programa Petróleo por Alimentos de la ONU, que acabó canalizando 1.700 millones de dólares en sobornos a las arcas de Saddam Hussein. El informe también sugería que el hijo de Annan, empleado por una compañía petrolífera suiza, se había beneficiado de la posición de su padre para obtener lucrativos contratos con Irak, aunque no se hallaron evidencias de que el progenitor interviniera personalmente en su favor.Leé todo el artículo haciendo clic aquí.




