Laguardia, un pueblo de viñedos que sorprende

Laguardia, un pueblo de viñedos que sorprende

Visitar este destino es un viaje al pasado. Ubicada en plena Rioja Alavesa esta villa vasca ofrece experiencias únicas para los amantes del vino.

Wineobs

Por: Sofía Ruiz Cavanagh, de Wineobs.com

Laguardia se trata de una pequeña villa amurallada enclavada en lo alto de un cerro con increíbles vistas a viñedos, en pleno país vasco. No te pierdas todas las propuestas que este destino tienen para vos!

Laguardia, es una villa medieval que ejerce de “capital” de la famosa región vitivinícola de La Rioja.  La zona se caracteriza por pintorescos desniveles plantados con viñas enmarcadas por las sierras de Cantabria. 

Al llegar a Laguardia, hay que estacionar el vehículo fuera de la muralla e ingresar a pie a través de alguno de sus 5 portales de entrada. Al entrar, la sensación se va transformando en la de un viaje al pasado. Para empezar, no circulan vehículos de ningún tipo, por temas de seguridad, ya que la ciudad tiene excavadas por debajo de las calles y edificios más de 300 cuevas, que más que cuevas son verdaderas cavernas de gran tamaño.

Las edificaciones datan de 1.164 y parece sacadas de un cuento de hadas: todas las casas son de piedra arenisca, las calles son todas parecidas, empedradas y muy angostas, con aires de misterio. Las esquinas son casi iguales, por lo que resulta muy fácil perderse.
Lo bueno es que si te perdés, hay miles de lugares, tanto históricos e interesantes, como modernos y divertidos para conocer.
Desde el punto de vista histórico, no hay que dejar de visitar la Iglesia de Santa María de Los Reyes, que propone una visita guiada por una voz en off y juegos de luces que lo convierten en una experiencia muy agradable y lúdica. También hay que pasar por la Plaza Mayor y admirar el reloj carillón que cada ciertas horas hace su show con los personajes que salen del reloj a bailar. El Monumento al fabulista Samaniego y la Iglesia de San Juan son otros de los atractivos históricos que vale la pena visitar.
 
De todas formas, la mejor opción para conocer los secretos de Laguardia es pasar por el wine shop Pepita Uva, y tomar el tour con su dueño, Javier Ruiz, que con toda su energía y carisma enseña a los visitantes cada rincón de la villa, y va presentando a cada uno de los habitantes del pueblo con los que se va cruzando durante el recorrido turístico. 

Cueva de Pepita de Uva


Actividades típicas para hacer en la zona, visitar bodegas y hacer degustaciones están en el top 1

No podés dejar de ir es Eguren Ugarte, que siguiendo con la mística del pueblo, tiene más de 2 km de calados subterráneos, excavados a mano por su dueño. La extensión de los túneles es tan grande, que a pesar de la cantidad de gente que las visita, a pocos metros de ingresar, la gente se dispersa por las diferentes cuevas y la sensación es la de estar con la comitiva del señor de los anillos en las famosas minas de Moria, adentrándose en una aventura misteriosa. Lo más lindo es que entre los recovecos hay pequeños espacios con mesas y sillas, que se solicitan con reserva donde podés hacer una degustación privada y a la luz de las velas.
Otras bodegas muy lindas para visitar son el famosísimo Marqués de Riscal, con su excéntrica arquitectura, Bodega Lozano, con sus increíbles vinos y Bodega Ysios con su majestuoso edificio curvado que recuerda a las colinas de la zona.

Ahora, si estás tu viaje viene más en plan experiencias y salidas que de visitar museos e iglesias, el mejor plan llega cuando las actividades diurnas se terminan y llega hora del pixto-pote (se pronuncia “pincho pote”): salir de copas por el pueblo. Lo más divertido de este plan, es la dinámica, que funciona tomando, relativamente rápido y de parado, una bebida en cada bar, y así se recorren casi todos los bares en cada tarde-noche. 

Las propuestas para salir de pintxo-pote sobran, pero te contamos algunos recomendados según sus especialidades:

  • Hiruko, para comer los pintxos ganadores del certamen de Pintxos Medievales.
  • Tinin, para comer la “tirilla de patata con alegría”.
  • La Muralla, para comer croquetas y calamares.
  • Sugar, para tomar la cazuela Gugartaki.
  • Arbulu, para probar especialidades varias de productos de casquería.

Si como comensal buscás algo que te resulte más familiar, en todos los bares sirven deliciosas y típicas tortillas de papas, que sale de maravilla con un “Calimocho”, que consiste en un tinto mezclado con una bebida cola. El tradicional “zurracapote”, es otra de las bebidas más difundidas. Se trata de un preparado a base de vino, que se macera con canela, azúcar y limones, y se toma bien fresco en bota, porrón, vaso o copa.
Esto y mucho más te espera en Laguardia, un pueblo pequeño con un corazón muy grande, y miles de historias para contar.
 

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