Zaira Nara perdió lo más importante que tenía con Paula Chaves y se pudrió todo
Tras admitir que el distanciamiento es total, Zaira Nara enfrenta el "vuelo" mediático más doloroso de su círculo íntimo.
Antes inseparables, hoy viven su momento más crítico con versiones cruzadas de traición. / Archivo MDZ
Lo que comenzó como un distanciamiento de pasarela terminó en un escándalo sin precedentes que involucra lo más sagrado: la familia. En las últimas horas, se confirmó que el lazo que unía a Zaira Nara y Paula Chaves se cortó de la manera más cruda posible.
La hermana de Wanda, que ostentaba el título de madrina de Filipa, la hija menor de Paula, fue destituida de su cargo con una frialdad que quema. El fin de la amistad ya es un hecho y los detalles son verdaderamente lapidarios.
Un mensaje de WhatsApp y el final de un sueño compartido
La noticia estalló en LAM, donde Ángel de Brito y sus angelitas no tuvieron piedad al revelar el detrás de escena de esta interna feroz. Según trascendió, la decisión no fue una charla de café, sino un golpe seco y directo.
“No sos más la madrina”, habría sido el mensaje de texto que recibió Zaira, marcando un punto de no retorno. La propia Nara tuvo que admitir públicamente en un evento reciente que la relación ya no existe, dejando en claro que el frizado es absoluto y que ya no hay espacio para reconciliaciones de cotillón.
En el programa de América fueron contundentes sobre la gravedad del asunto: “Le acaban de retirar el madrinazgo a Zaira”. Lo más llamativo es que, al parecer, el bautismo formal nunca se concretó, lo que convierte este rol en algo simbólico que ahora Paula decidió borrar de un plumazo de su árbol genealógico.
El nivel de enojo es tal que en los pasillos de la televisión ya no se habla de una crisis, sino de un odio profundo. “No se rompen los papeles, se rompen las fotos”, lanzaron en el ciclo radial y televisivo, graficando que la intención es eliminar a Zaira de todo recuerdo familiar. Testigos presenciales aseguran que en los últimos eventos donde coincidieron, la tensión se podía cortar con un cuchillo: ni una mirada, ni un saludo, ni un gesto de cortesía.




