Tamara Paganini relató la cruda muerte de sus bebés recién nacidos y rompió en llanto: "Desconectarla"
La bailarina recordó el peor momento de su vida: un esperado embarazo y la trágica pérdida de sus mellizos en 2016.
La actriz sufrió un crisis de angustia tras relatar el suceso.
Captura / TelefeTamara Paganini protagonizó uno de los momentos más crudos de Gran Hermano Generación Dorada. Durante la tarde del lunes, la consigna para los participantes era compartir el mejor y el peor momento de sus vidas. "La India" decidió hablar de Vitorio y Donatella, los hijos que perdió en el año 2016.
El fuerte relato de la bailarina
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Tamara comenzó recordando la inmensa alegría de la noticia. “El mejor momento de mi vida… me van a tener que bancar. Después de 22 años buscando un bebé, con parejas o incluso estando sola, con mi novio falló una primera inseminación, así que hicimos una segunda y a los diez días me avisaron que había prendido y que capaz eran mellizos”, relató. Para ella, la confirmación fue absoluta felicidad: “Creo que ese fue el momento más lindo de mi vida: cuando pude saltar de alegría con mi novio porque era el bebé más esperado de mi familia”.
Sin embargo, las complicaciones médicas transformaron el sueño en tragedia. Sabían que el varón tenía una malformación letal. “Eran un varón y una nena. Era como que la vida se había resarcido de tanta mierd* y me daba algo lindo, un final lindo. (...) Me encantaría decir que el día más feliz de mi vida fue cuando nacieron mis hijos, y estuve feliz porque Donatella parecía estar bien. No puedo decir que fue el día más feliz de mi vida porque a los 3 minutos ya tenía a Vitorio en brazos y se murió”.
Pero el calvario no terminó ahí, y al referirse al peor momento de su vida, Paganini apuntó a lo que ocurrió diez días después con Donatella en neonatología. Tras recibir el llamado de los médicos advirtiendo que la beba ya no iba a evolucionar conectada al respirador, tuvo que enfrentar a Sebastián, su pareja.
“No me olvido más la cara de Sebastián cuando la miraba a ella y después a mí, sin entender. No caía y yo le tuve que decir ‘¿entendés? Donatella se va a morir’. Creo que me dolió más su no reacción a que se largara a llorar”, confesó frente a sus compañeros, ya visiblemente quebrada.
La decisión clínica fue el punto de quiebre definitivo. “Si la dejábamos en incubadora iba a poder vivir no sé cuánto tiempo y tuvimos que decidir cuándo desconectarla”, explicó Tamara.
“Cuando la sacaron de la incubadora y me la pusieron en los brazos, sacándole los cables y el respirador, creo que fue el peor momento al sentir que dejaba de respirar, y que por más que yo la tuviese fuerte se me iba. (...) Si me decían ‘no aguantó’ o ‘se murió’, bueno, pero tener que decidir que no viviese más por esos cables se sintió como que tenía que matarla”.
Antes de que sus compañeros se acercaran a abrazarla en medio del llanto generalizado, recordó el proceso de tener que dejar la incubadora vacía. "No podíamos darle la espalda por más que estuviera muerta hace horas, no podíamos alejarnos, íbamos y volvíamos. (...) Nunca imaginé que algo así nos podía pasar".
Tras lo relatado, la mujer no pudo continuar y se derrumbó en lágrimas. Con evidente angustia, se acercaron a abrazarla tres de participantes. Sin embargo, luego de la actividad, la rubia debió ausentarse y dirigirse la confesionario.


