Stranger Things 3: entretenimiento, gore y nada más

La tercera temporada de la exitosísima serie de Netflix vuelve a las bases que la hicieron ser tan popular, pero no alcanza el nivel de calidad de la primera. Altos y bajos de una serie que sigue siendo un tanque imbatible. ESTE ARTÍCULO TIENE SPOILERS DE LA TERCERA TEMPORADA.

Avatar del Francisco Pérez Osán

Francisco Pérez Osán

La tercera temporada entretiene, pero no ofrece mucho más.

Netflix estrenó esta semana la tercera temporada de Stranger Things, que prometía mostrar el crecimiento de los protagonistas, la aparición de un monstruo mucho más peligroso que los anteriores y la clásica nostalgia que los fans esperan ver.

La realidad es que los ocho capítulos de la nueva temporada cumplieron parcialmente con lo que prometían. Lo principal es que -a diferencia de la segunda temporada- logran entretener a los espectadores. Los creadores, los hermanos Duffer, eligieron inspirarse en las clásicas películas de verano en las que los personajes tiene aventuras después de visitar "mall" y descubre el amor en medio de helados y barbacoas.

La promesa de ver a "los chicos" más crecidos se cumple: las desavenencias amorosas de Mike y Lucas con Eleven y Max ocupan buena parte de algunos capítulos, pero se apuntalan en lugares comunes que cansan bastante rápido. La historia de "amor" del sheriff Hopper y Joyce Byers (Winona Ryder) es otra compilación de situaciones de comedia romántica que ya se vieron cientos de veces. A esto hay que sumarle que los guionistas redujeron el personaje de Ryder a una madre gritona que no aporta mucho además de su inestable carácter.

La historia en sí no es nada nuevo: un nuevo monstruo aparece en Hawkings y la pandilla debe luchar para detenerlo. La falta de creatividad para avanzar en la historia ya se había notado en la segunda temporada, y ahora se hace un poco más patente. La sub-historia de Dustin con Steve y Robin es de lo más divertido de la temporada, particularmente por la simpatía de todos los personajes involucrados.

Dustin y Steve se roban parte de la temporada.

A pesar de algunas lagunas, esta temporada el ritmo es bueno, y los capítulos no se sienten exageradamente largos. El humor está presente casi permanentemente, alejándose así de la deprimente atmósfera de la segunda temporada. La inclusión del shopping es una buen recurso para mover la acción a lugares nuevos sin salir del pueblo, y le suma a la nostalgia que tanto -a veces de manera exagerada- usa Stranger Things.

Otra de las 'promesas' fue que esta temporada tendría más gore (esa mezcla de sangre y violencia con algo de grotesco) algo que se cumplió cabalmente. El monstruo principal de esta temporada se alejó de la estilizada apariencia del Demogorgon para irse al pesadillesco estilo de Cronemberg. La violencia también estuvo en franco aumento, y probablemente la escena en la que le disparan al monstruo en la cabeza mientras Lucas intenta cortarle la lengua con un hacha se lleve el premio a la más exagerada. Esto no es algo necesariamente malo, ya que el cine "clase B" que tanto utiliza el gore tiene millones de fanáticos.

Los hermanos Duffer ya adelantaron que esperan que Stranger Things tenga sólo 4 temporadas, lo que deja una pregunta muy interesante: ¿se conformarán en el futuro con seguir entreteniendo o buscarán que su serie termine con más profundidad?

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?