Black Mirror 5: una serie que ya no tiene nada que decir

Black Mirror 5: una serie que ya no tiene nada que decir

Pocas ideas y mucho aburrimiento marcan una temporada en la que la revolucionaria serie de ciencia ficción demuestra su agotamiento. Tres capítulos muestran que, lamentablemente, Black Mirror no tiene nada que decir.

Black Mirror podría haber sido una de esas series que hacen historia. Utilizando como disparador temas hiperactuales y mezclando algo parecido al terror con la comedia y la ciencia ficción, esta producción -originalmente- inglesa parecía tenerlo todo. Chocantes, sorprendentes, graciosos o simplemente conmovedores, sus capítulos no dejaban indiferente a nadie. Lamentablemente, durante sus dos últimas temporadas se pudo ver un marcado declive en su calidad, y tras el estreno de los tres capítulos que componen su quinta entrega, no quedan dudas de que Black Mirror ya no tiene nada que decir.

La descripción más fácil de la serie, y la más utilizada, es que trata de "alertarnos de los peligros de la tecnología". Con un poco más de profundidad, podríamos considerar que Black Mirror fue una gran serie de ciencia ficción porque consiguió utilizar la tecnología para ser un espejo del género humano, un espejo que casi nunca fue favorecedor. Por ahí viene el pecado más grande de la quinta temporada: no consigue despertar absolutamente nada en el espectador, y, lo que es peor, no se siente como si fuera parte de un todo más grande, algo que sí sucedía en el pasado.

Aquí, una breve reseña de cada uno de los capítulos de Black Mirror 5

Striking Vipers

La historia de dos amigos que se encuentran después de muchos años y reconectan jugando a un videojuego tiene tantas fallas que resulta casi imposible elegir sólo una. La más grande, sin embargo, es que no tiene ningún sentido. Los capítulos de alto contenido erótico son característicos de Black Mirror, pero la excusa de un videojuego de pelea -el Striking Vipers del título- para mezclar a los personajes es una retorcida trama de sexo ¿gay? es completamente traída de los pelos.

Ni hablar de la poquísima historia que el episodio contiene. Karl y Danny ingresan a su sesión de videojuegos, tienen sexo, se arrepienten, después no se arrepienten, después no saben si se arrepienten, y finalmente no se arrepienten. En medio, muchas tomas de los dos hombres muy pensativos (ponderando, seguramente, si se arrepienten o no de haber tenido sexo virtual con su amigo real). Si bien no es necesario que cada capítulo tenga una moraleja -después de todo, no son fábulas- Striking Vipers no deja absolutamente nada. Su visión sobre el matrimonio es sesgada e incompleta, la vida de Karl es presentada como vacía porque sí -o peor, porque tiene una novia más joven que él- y el final mantiene la línea de no tener razón de ser. Sorpresivamente, no es el peor capítulo de la temporada.

Smithereens

A diferencia de Striking Vipers, es fácil saber qué es lo que falla con el segundo capítulo de la temporada: as aburrido. Pero no es solamente aburrido como, por ejemplo, Crocodile de la temporada 5, ya que Smithereens tiene el agravante de ser aburrido cuando debería haber sido uno de los episodios más tensos de toda la serie.

La historia es la de un policial clásico: un hombre, en este caso el conductor de una aplicación similar a Uber, toma de rehén a un empleado de la empresa que maneja una red social llamada Smithereens, y exige hablar con el dueño de la compañía por motivos desconocidos. Si eso pasara en los primeros 5 minutos podríamos hablar de un capítulo con un ritmo trepidante, pero sólo esa secuencia toma sus buenos 20 minutos. Después llega la larga negociación, y finalmente la charla esperada. El "giro" del capítulo, que el secuestrador fue responsable de un choque por ir mirando el celular mientras miraba su teléfono, tiene más sabor a un anuncio de seguridad vial que a un capítulo de Black Mirror. En el medio queda perdida una obviedad -que las redes sociales tienen mucha información sobre nosotros-, y el final, nuevamente, no aporta absolutamente nada. Sorpresivamente, no es el peor capítulo de la temporada.

Rachel, Jack and Ashley, Too

Qué decir del peor capítulo de toda la serie. Lo mínimo, que no parece un episodio de Black Mirror. La historia de dos hermanas muy diferentes que deben dejar de lado sus diferencias para ayudar a una cantante pop en coma (con la ayuda de una muñeca robótica) parece hecha para el canal de Disney. Sólo con ese pequeño resumen se avizora el caos que es el capítulo. Si se le suma la abismal actuación de Miley Cyrus, se obtiene un cóctel explosivo de mediocridad, que ni los supuestos giros sorpresivos pueden hacer obviar.

Ya la convocatoria de la estrella pop hacía augurar una falta de contenido importante que era necesario tapar. La elección de Cyrus pareciera tener sentido si se toma en cuenta que sus créditos actorales incluyen Hannah Montana, donde interpretaba a una joven cantante. El "chiste" de que ahora es malhablada y le gusta el rock no es para nada gracioso, y su incapacidad para representar una emoción mínimamente creíble terminan de hundir una actuación olvidable.

Miley Cyrus en su icónico papel como Hannah Montana.

Rachel, Jack and Ashley, Too termina de mostrar que, lamentablemente, Black Mirror ya no tiene la capacidad de sorprender, o de reinventarse. La temporada pasada había mostrado signos de agotamiento, pero tenía alguna joya escondida, como USS Callister. Los últimos tres capítulos confirman las peores sospechas.

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