Chernobyl: del desastre al asombro

La miniserie de HBO da una mirada inédita a un accidente que marcó a la humanidad. La pelea entre quienes tienen poder y no quieren perderlo contra quienes buscan la verdad a toda costa está en el centro de una historia que intensa que no da respiro.

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Francisco Pérez Osán

Los científicos, los héroes de una historia intensa.

Chernobyl, la miniserie que HBO estrenó poco antes del fin de Game of Thrones, tomó al mundo por sorpresa. La historia del desastre nuclear en una planta ucraniana puede ser interesante, pero -antes de que se estrenara la nueva producción- no parecía ser muy "serializable". Pero lo es, y a qué nivel.

Lo primero que salta a la vista del espectador es -y acá no hay ninguna sorpresa- la enorme calidad con la que Chernobyl está realizada. No es sorpresa porque es una serie de HBO, un canal que nos tiene acostumbrado a increíbles producciones, ya sean épicas como GoT o Band of Brothers, o más "pequeñas", como Veep o Barry, para nombrar algunas. Chernobyl mostró como nunca antes el impacto del accidente en la vida de las cientos de miles de personas involucradas, y también se tomó el trabajo de generar una radiografía sorprendente de cómo era la vida en la Unión Soviética circa 1986.

En rigor, Chernobyl es una miniserie sobre una catástrofe: la destrucción de la planta nuclear, un accidente que parecía imposible que ocurriera, sume al gobierno soviético en el desconcierto, y a las personas que viven en los alrededores, en la desesperación. La serie tiene el gran mérito de ocuparse de la parte técnica del desastre sin dejar de lado el drama humano que desató. A los duros burócratas de la URSS les contraponen los pocos personajes íntegros que luchan contra el manto de la desinformación, y buscan no sólo que se sepa la verdad sobre el accidente, si no que se prevengan los efectos más nocivos que puede tener sobre la población. Chernobyl no está exenta de personas detestables, pero tampoco de sacrificios que muestran lo mejor de la humanidad, sobre todo frente a una catástrofe como pocas veces se había visto.

El incidente en Chernobyl, analizado a fondo.

Gran parte de la tensión que se vive durante las escenas de desastre o de mayor tensión proviene de la impresionante banda sonora de la serie. Cuenta con la colaboración de la violonchelista Hildur Guðnadóttir, quien participó de películas como La llegada, Sicario, El renacido o Prisioneros. Una de las curiosidades de la banda sonora es que la compositora sólo utilizó para crear la música sonidos que proveyeran de una planta nuclear. Según contó, la grabación se realizó en una planta que ya no funciona, en Lituania. Una vez que consiguió los sonidos, los utilizó para crear los tétricos temas que ambientan la serie.

Dejando de lado la catástrofe, Chernobyl cuenta una historia que ya se ha contado incontables veces, la de los poderosos que no dudan en sacrificar a los más débiles para no perder su poder. También muestra algo que los argentinos ya hemos visto pasar en numerosas oportunidades: qué pasa cuando se pone al mando a personas que no están capacitadas para mandar. La pelea entre burócratas y científicos ocupa gran parte de la trama, y está retratada de una manera tan eficaz que atrapa al mismo tiempo que preocupa.

HBO estrenó el lunes el quinto y último capítulo de la serie. Es un viaje breve pero intenso, cargado de tensión y con una mirada inédita sobre uno de los momentos más complicados para la humanidad. El análisis sobre su fidelidad a la historia real quedará para los más interesados. Lo que quedará para los demás es un hecho televisivo inesperado e inigualable.

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