Pimpinela desplegó una puesta audiovisual impactante llamada "Noticias del Amor" en el Arena Maipú: así fue el recital
Entre selfies sobre las tablas y linternas encendidas, Lucía y Joaquín demostraron que su vigencia trasciende cualquier brecha generacional.
Así se vivió la noche mágica de Pimpinela en Mendoza. / Gentileza
El Arena Maipú se convirtió anoche en el epicentro de un fenómeno que parece no tener techo. Pimpinela aterrizó en Mendoza con su gira Noticias del Amor y dejó en claro que, aunque pasen las décadas, nadie maneja el termómetro de la pasión como ellos.
El minuto a minuto de una noche para el recuerdo
Pasadas las 21.15, cuando las luces se apagaron y el murmullo de las selfies le dio paso a un silencio expectante, Lucía y Joaquín irrumpieron con una potencia que puso a todos de pie desde el primer acorde.
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Lo que diferencia a este show de cualquier otro recital es su capacidad narrativa. Mediante pantallas gigantes, los hermanos se pusieron el traje de conductores de un informativo desopilante donde, con un humor ácido y mucha ironía, analizaron cómo cambió todo en las relaciones desde los años 60 hasta el presente de las apps de citas.
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Sin embargo, no todo fue sarcasmo; ni bien aparecieron las fotos de sus padres y los recuerdos de su infancia, el clima se puso místico y la emoción terminó con cualquier rastro de risa, generando un nudo en la garganta colectivo que recorrió todas las filas.
La cercanía con su gente es, quizás, el truco mejor guardado del dúo. En medio del set, una espectadora que destacó por su alegría levantó un cartel luminoso anunciando su cumpleaños y los Galán detuvieron la marcha para regalarle un saludo que seguramente guardará para siempre en su celular. Entre clásicos como A esa y Valiente, el estadio se iluminó con miles de linternas creando una postal que erizaba la piel.
El minuto de mayor tensión y euforia llegó con los primeros acordes de Olvídame y pega la vuelta. Fue el clímax de una noche donde el público mendocino no solo fue espectador, sino el tercer integrante del grupo, coreando cada reclamo y cada perdón. Con una banda en vivo ajustadísima y un vestuario donde el brillo y el negro marcaron la elegancia, Pimpinela se despidió bajo una lluvia de aplausos, confirmando que su vigencia es un pacto inquebrantable con el público.





