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Nuevas acusaciones contra Julio Iglesias vinculadas a explotación laboral y agresión sexual: "Me tocaba los..."

Nueve meses después de las primeras denuncias, las exempleadas presentaron la querella ante la Justicia española.

La denuncia contra el cantante fue presentada en España.

La denuncia contra el cantante fue presentada en España.

NA

El nombre de Julio Iglesias vuelve a sonar en la plana internacional. Las acusaciones cobraron fuerza primeramente en enero de 2026 y ahora, han derivado en una nueva querella formal presentada en España. Se trata de las denuncias de dos exempleadas del artista, una masajista y una empleada doméstica, quienes lo acusan de explotación laboral y violencia sexual.

En el pasado, una denuncia previa había quedado sin efecto debido a cuestiones de territorialidad, ya que los hechos denunciados habían ocurrido en República Dominicana. Sin embargo, las víctimas, protegidas bajo los seudónimos de "Rebeca" y "Laura", presentaron ahora una querella ante la sección de instrucción del Tribunal Central de Instancia Española. La clave de esta nueva presentación radica en que se denuncian hechos ocurridos durante el año 2021 en residencias ubicadas dentro de España (además de episodios en Bahamas y Punta Cana), lo que obliga a la justicia española a abrir una investigación formal.

El crudo relato de las exempleadas

Durante DDM (América TV), se expusieron crudos fragmentos de audio provenientes de un documental sobre el caso. Debido al profundo temor a las represalias, las identidades de "Rebeca" y "Laura" se mantienen ocultas y sus dolorosos testimonios reales fueron interpretados por actrices.

Los relatos exponen un presunto modus operandi degradante que comenzaba desde el mismo momento de la contratación: “Recuerdo una vez donde estaban buscando personal para trabajar y a él no le importaba el currículum o la educación. Él simplemente miraba una foto y decía: 'Ah, esta me gusta'”.

A la situación le siguió una invasión total a la privacidad y el control sobre el cuerpo de las empleadas mediante exámenes médicos forzados: “Ya como de cuatro o cinco meses por ahí trabajando allí, ellos nos llevan en grupo al ginecólogo, donde el ginecólogo le hace Papanicolau a la chica, me ve por dentro todo, examen también de la sangre, o sea, los análisis de transmisión sexual”.

Las primeras acusaciones se dieron en enero de este año.

Las primeras acusaciones se dieron en enero de este año.

El sometimiento, según las denunciantes, era sistemático. La coacción laboral se mezclaba de forma directa con la explotación sexual continua dentro de las propiedades del músico: “Ellos me llamaban cuatro o cinco veces a la semana para que yo esté con ellos en su habitación. Yo duré esos diez meses con ellos y fue un constante, solamente me dejaban como descansar cuando estaba su esposa con él en Punta Cana o cuando estaba otra señorita con él. Él hacía lo que quisiera conmigo”.

Las descripciones de violencia física y coerción sexual ilustran el grado de vulnerabilidad al que estaban expuestas las trabajadoras. En una de las situaciones narradas, una orden derivó en una agresión directa: “En esa primera semana vamos a la piscina y entonces él me dice: 'En España las mujeres andan con los senos al aire en las playas'. Entonces todas se quitan los brasieres. Y bueno, yo como que accedo a quitarme el brasier. Yo me acerco porque pienso que me va a decir algo relevante al ejercicio que él está haciendo, cuando me agarra los pezones y me los aprieta durísimo”.

La denigración llegaba a extremos donde el cantante supuestamente exigía actos sexuales específicos contra la voluntad de las mujeres, a cualquier hora y bajo demanda:

“Esta noche, después que cenemos, te vas a poner una camisa larga, sin pantaletas y vas a venir a mi habitación. Tú y yo vamos a hacer un trío”, detalló otro de los perturbadores pasajes, culminando con un desgarrador recuerdo de abuso: “Me mandan a buscar como a la una o a la dos de la mañana, y yo estaba descansando, que él no podía dormir. Y así yo pasé la noche entera hasta las seis de la mañana chupando el... Yo le dije que no, no, no, señor, no quiero”.