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¡Ni lo imaginás! La insólita obsesión que une a Damián Betular y Mario Pergolini de por vida

El reconocido pastelero visitó al conductor en su programa y ambos descubrieron que son coleccionistas de la misma marca.


En medio de un presente laboral intenso que combina la pastelería, el teatro y su regreso a la televisión, Damián Betular visitó a Mario Pergolini en Otro día perdido. La charla tomó un rumbo inesperado cuando ambos descubrieron una pasión compartida que pocos imaginaban.

La locura que une a Betular y Pergolini

Todo comenzó cuando el chef confesó que disfruta de armar y desarmar juegos de piezas de la marca Lego. El conductor reaccionó con entusiasmo inmediato y reveló que cuenta con una amplia colección de maquetas en su casa, incluyendo monumentos internacionales y hasta el castillo de Disney.

La coincidencia se volvió aún más precisa al enumerar sus modelos. Tanto el pastelero como el periodista construyeron estructuras complejas como la Torre Eiffel y el Coliseo Romano, además de coleccionar réplicas de vehículos clásicos.

Durante el encuentro, el jurado culinario explicó el estricto método que aplica en su hogar para conservar las piezas frente a la falta de espacio. “Los desarmo, los guardo en bolsas, las sello y pongo tal con su manual”, detalló al describir su sistema de organización.

El chef reconoció que esta costumbre responde a una búsqueda personal de calma. “Me da tranquilidad tenerlos guardados”, afirmó. A su turno, Pergolini marcó su postura sobre la experiencia de construcción: “Armar Legos con otras personas es insoportable. Es un trabajo solo”.

El cocinero confesó que guarda las piezas desarmadas en bolsas selladas con sus respectivos manuales.

En el tramo final, el pastelero reveló que recurre a la tecnología para solucionar inconvenientes. “Cuando pierdo alguna pieza, le mando a mi cuñado que tiene impresoras 3D y me la imprime”, relató.

Sorprendido por la cantidad de detalles compartidos alrededor de este pasatiempo, el cocinero sintetizó el divertido cruce con una frase contundente: “Tenemos un montón de cosas en común”.