Moria Casán fue invitada especial en un colegio de Buenos Aires y terminó rompiendo en llanto: qué dijo
La mediática llegó al Colegio Nacional de Buenos Aires y su sorpresa terminó en lágrimas. Rodeada de estudiantes, la actriz habló tras un reconocimiento.
La mediática no pudo contenerse. Créditos: Archivo MDZ
Moria Casán está acostumbrada a todos los escenarios, pero el microcine del Colegio Nacional Buenos Aires la desarmó. Invitada por el centro de estudiantes "La Justicialista", La One fue recibida este miércoles con una gran ovación. Los aplausos, celulares en alto y un cántico ensordecedor de “olé, olé, olé, Moria, Moria”, la diva rompió en llanto.
El motivo de la visita era un homenaje para reconocerla como "referente de la cultura, el cine y el arte nacional" e "ícono popular y defensora de los derechos LGBTIQ+". Sin embargo, la coraza de la diva no soportó el fervor. Apenas tomó el micrófono, con un ramo de flores en la mano, su voz se quebró.
El discurso de Moria Casán
“Hola, gente. Bueno, voy a hacer uso de mi frase: ‘si querés llorar, llorá’. Estoy superemocionada”, confesó, mientras las lágrimas comenzaban a caer y los estudiantes redoblaban el aplauso. “No lo esperaba nunca, pero se me da este amor... No lo puedo creer, o sea, es impensable”.
Visiblemente conmovida por la energía de un auditorio repleto de adolescentes, Moria dejó de lado el personaje por un momento y habló desde un lugar más introspectivo. “No voy a poder hablar. Pensé que era una cosa chiquita, pero el amor que siento. Ustedes son tan jóvenes, tan hermosos”, expresó.
Fue entonces cuando la actriz y conductora hilvanó una profunda reflexión sobre el caos que implica crecer, una radiografía directa a la generación que la escuchaba. “Yo sé que en la juventud y la adolescencia estás creciendo con faltas y carencias, están descubriéndose, están conociéndose, están enamorándose, están desenamorándose”, enumeró.
“Tienen un hormonazo, están calientes, están fríos. Están pasados por todos los sitios. Están tapados de información, pasados por la globalización, y mientras atraviesan todo eso, tienen que crecer. Y ese crecimiento es complejo”, reflexionó Moria, que recordó su propia adolescencia "sumamente rebelde".
Pero el corazón de su mensaje fue un llamado de atención, un antídoto contra el discurso que estigmatiza a los jóvenes. “No se sientan nunca devaluados. El que les quiere hacer creer que esta juventud es una mierda y que no valen nada, no se lo permitan”, sentenció, ante un auditorio que la escuchaba en silencio.
“La energía de un joven es única porque hay amor verdadero, hay ilusión y hay todo por recorrer”, continuó. “Por más que los quieran devaluar diciendo que esta juventud es mierda y está perdida. No se desanimen ante lo que pasa, no se desanimen nunca, sigan luchando”.
En un cierre que conectó su propia historia de transgresión con el espíritu del colegio, Moria definió el encuentro: “Esto es una manera de resistir. La resistencia desde una universidad, la resistencia desde el colegio. Esto es resistencia. Así que me siento honrada”.


