La original obra teatral cuyo escenario es un velero y el público ve desde un catamarán
Catamarán, auriculares y un velero en el Lago San Roque como escenario vivo convierten a “Cuervo, el límite es el agua” en una obra teatral única y sensorial.
La original obra teatral cuyo escenario es un velero y el público ve desde un catamarán
Después de dos temporadas que dejaron huella en la cartelera de Villa Carlos Paz, “Cuervo, el límite es el agua” entra en su recta final. El premiado unipersonal protagonizado y escrito por Sebastián Raspanti, con dirección de Florencia Boasso, no es simplemente una obra. Es una experiencia escénica que rompe con los límites tradicionales del teatro y convierte al Lago San Roque en un escenario vivo.
Ocurre que el escenario donde se desarrolla la trama es un velero y el público no se sienta en una sala convencional, sino que sube a un catamarán, se coloca auriculares y se deja llevar —literal y simbólicamente— por la historia de Máximo Buenafortuna, un abogado en crisis que navega su propio derrumbe personal mientras su velero flota a la deriva.
Te Podría Interesar
Una puesta que sigue sorprendiendo
El formato que debutó el verano pasado continúa generando impacto incluso en su segunda temporada. Así lo explicó la propia directora, Florencia Boasso, al hacer un balance del recorrido: “Es un formato muy original que sigue sorprendiendo. Vemos a la gente salir muy conmovida y todavía asombrada por lo que acaba de vivir”.
La directora destaco además la decisión de volver a apostar por Córdoba y por una producción íntegramente local: “Es una producción 100% cordobesa, y eso nos llena de felicidad. Hacerla acá, en nuestra provincia, en este lago San Roque, y con esta respuesta del público, es realmente emocionante”.
Los números acompañan ese entusiasmo: funciones agotadas, clima favorable y una logística compleja que funciona como un engranaje preciso.
“Era una temporada incierta, no sabíamos cómo iba a responder el público. Y ya llevamos varias funciones a catamarán lleno, nos quedan solo dos que también se están llenando”, remarcan desde el equipo.
El lago como actor principal
Uno de los grandes diferenciales de “Cuervo” es que el entorno no es solo un marco, sino un personaje más. Cada función es distinta porque el paisaje interviene de manera permanente.
El actor y autor Sebastián Raspanti lo describió con claridad: “La obra está atravesada todo el tiempo por lo que pasa alrededor: peces que saltan, cardúmenes, aves, viento, lluvia, olas… todo eso hace que cada noche la historia sea diferente”.
Esa interacción convierte al espectáculo en algo vivo, imposible de repetir de la misma manera. No hay dos funciones iguales, y eso refuerza la sensación de estar asistiendo a un acontecimiento único.
Un personaje que interpela
Más allá del contexto, Máximo Buenafortuna, el protagonista, despierta una identificación inmediata en el público. “Mucha gente se me acerca y me dice: ‘yo conozco a alguien como él’. O asegura: ‘conozco a ese abogado’. Y yo les explico que es un personaje de ficción, pero se reconocen en él y también en los personajes secundarios”, contó Raspanti.
La historia, atravesada por un lenguaje marcadamente cordobés, logra trascender el oficio del protagonista: “Es la historia de un argentino en crisis. Puede ser un abogado, un empresario, alguien que conocemos. Eso hace que la obra forme parte del universo de muchas personas”.
Del año pasado a esta temporada, el equipo reconoce un crecimiento notable en esta experiencia teatral, con una nueva puesta lumínica y sonora A eso se suma un equipo numeroso que trabaja para que la propuesta funcione de manera impecable: marineros, personal que recibe al público, entrega auriculares, atención en una barra que despacha tragos a bordo. Todo está pensado para que el espectador no solo vea una obra, sino que viva una experiencia integral.
¿Habrá segunda parte?
La pregunta surge una y otra vez entre quienes bajan del catamarán. “Hay gente que pregunta si va a haber una segunda parte y cuál será el futuro del personaje. Sin confirmar nada, autor y directora dejan abierta la puerta: “El personaje da para una segunda parte, tiene herramientas para ello… Confieso que lo pensamos pero todavía no sabemos dónde ni cómo”, admite Raspani.
“Cuervo, el límite es el agua” ya fue distinguida en los Premios Carlos, con nominación a Mejor Unipersonal y una Distinción Especial del Jurado, además de ser declarada de Interés Cultural por el Gobierno de Córdoba.
Con las dos últimas funciones por delante y una inminente despedida de esta temporada, el equipo ya evalúa nuevas posibilidades: otros espejos de agua, e incluso propuestas para llevar la obra fuera de Córdoba.
“Nos preguntan todo el tiempo por qué no la llevamos a otros lugares. Es una inversión grande, pero estamos trabajando en eso”, adelantaron.
“Cuervo, el límite es el agua” se despide de Carlos Paz dejando una marca profunda en el público y en la escena teatral local. Una obra que se anima a romper moldes y a convertir el teatro en una travesía emocional.




