El periodista Nicolás Peralta fue víctima de una estafa en la puerta de su casa y perdió miles de pesos: "Me dio mucha bronca"
El periodista relató en Desayuno Americano cómo un aparente trabajador ambulante manipuló los precios para exigirle una transferencia millonaria.
Peralta sufrió una estafa que casi termina mal. / Captura Telefe
La inseguridad en la Ciudad de Buenos Aires adopta formas cada vez más sofisticadas, muchas veces apelando a la buena fe de los vecinos. En esta ocasión, la víctima fue Nicolás Peralta, periodista y panelista de A la Barbarossa, quien relató con lujo de detalles la estafa que sufrió en el barrio de Las Cañitas.
Lo que debía ser un trámite cotidiano y un acto de ayuda mutua se transformó en una trampa económica que el comunicador decidió denunciar públicamente para alertar a otros.
Qué le pasó a Nicolás Peralta
Todo comenzó un lunes al mediodía, cuando Peralta regresaba de su rutina de ejercicios. Un afilador de cuchillos llamó a su portero eléctrico y, aunque el periodista admitió no ser un gran cocinero, decidió bajar con dos piezas para colaborar con el hombre.
"Le pregunté el precio y me respondió que eran cinco mil pesos", explicó Nicolás en Desayuno Americano. El intercambio en la vereda incluyó una charla amena donde el afilador aseguró viajar desde Merlo cada quince días para trabajar en la zona, construyendo un clima de familiaridad y confianza.
El conflicto estalló al momento de la entrega. El hombre, cuya actitud cambió radicalmente una vez finalizado el trabajo, le exigió una cifra que nada tenía que ver con lo pactado: 70 mil pesos. Ante la confusión del periodista, el afilador redobló la apuesta con una lógica extorsiva: "Te dije 35 mil cada cuchilla, habrás entendido mal. Te estoy haciendo precio".
La encerrona fue efectiva por un motivo emocional: una de las piezas pertenecía al abuelo de Peralta y poseía un valor sentimental incalculable. Ante el temor de no recuperar el objeto familiar o de escalar en un conflicto mayor en plena vía pública, Nicolás terminó realizando una transferencia bancaria. "Me dio mucha bronca la situación", confesó, remarcando la impotencia de sentirse estafado por haber intentado "dar una mano" a quien simulaba necesitarla.