El día que Felipe Staiti recordó a Marciano Cantero en MDZ: "Dejar morir a los Enanos sería morirnos todos"
Tras confirmase la muerte del artista, la nostalgia se apodera de las mentes. Con un legado indiscutible, así hablaba el guitarrista del ídolo mendocino.
Felipe Staiti dejó este mundo tras atravesar un delicado cuadro de salud. El guitarrista había contraído una infección bacteriana y, como consecuencia, debió ser internado en el Hospital Italiano de Mendoza por una deshidratación severa. Luego de su última gira, había presentado un cuadro de fiebre.
Su fallecimiento cierra un capítulo fundamental en la historia musical de Mendoza y de toda Latinoamérica. Hoy, el destino obliga a mirar hacia atrás, precisamente a tres años de distancia, cuando el virtuoso guitarrista abrió las puertas de su casa para hablar sobre el inmenso dolor de seguir adelante sin su eterno compañero, Marciano Cantero.
Sus palabras de aquel entonces resuenan hoy con un eco profundo, nostálgico y desgarrador. En aquella charla íntima, rodeado de sus inseparables instrumentos, Felipe nos regaló una radiografía de la hermandad, el duelo y la inmortalidad del arte.
El refugio entre más de 70 guitarras
A principios de 2023, la herida aún estaba abierta. Los Enanitos Verdes se preparaban para reencontrarse con su público mendocino en el Parque Cívico, tras la Fiesta de la Vendimia de Ciudad. Era una presentación cargada de simbolismo: una formación renovada, con Guillermo Vadalá, Jota Morelli, Bosco y Damián, pero con Staiti asumiendo la enorme y emotiva responsabilidad de liderar el escenario.
En la intimidad de su hogar, escoltado por más de 70 guitarras, amplificadores y el innegable espíritu de la banda, el músico confesaba la ambivalencia de ese momento:
"Es algo muy lindo este reencuentro con el público mendocino después de muchos años... Es una cuestión muy especial porque es como tocar en tu casa y mostrarnos en lo que es este momento en donde uno de nuestros integrantes pilares de la banda no está entre nosotros".
Felipe sabía muy bien que "Marciano era irremplazable", pero su convicción radicaba en mantener vivo el sonido inconfundible de la banda. Su motor no era reemplazar a su amigo, sino la necesidad vital de honrar la historia que habían escrito juntos.
"La amistad no necesita la frecuencia"
Al repasar su vínculo con Cantero, Staiti desmitificaba la idea convencional de la amistad para elevarla a una conexión casi espiritual, mediada pura y exclusivamente por los acordes y las canciones. Vivían en ciudades distintas y el Marciano pasaba largas temporadas en México, pero el hilo invisible jamás se cortó.
"Mi relación con él era netamente musical. Como diría Borges, 'la amistad no necesita la frecuencia'. Hubo algunos años en los que lo veía más a él que a mis hijos. Perder a esa persona, a ese ladero es muy duro. La música fue lo que nos unió y eso nos sigue uniendo".
Para Felipe, el éxito planetario de la banda no fue un camino de rosas. El verdadero éxito, afirmaba con la sabiduría de los años, era "el talento que no se ve: el de bancarte cosas, el de remar en dulce de leche" y el de no flaquear jamás frente a la adversidad.
El eco de una frase que hoy es legado
El momento más estremecedor de aquella entrevista llegó cuando recordó los últimos días de Marciano. La crudeza de perder a quien fue su compañero de ruta desde los primeros ensayos juveniles en su casa, lo igualó al dolor íntimo de perder a sus propios padres. Fue entonces cuando Felipe pronunció la frase que hoy se convierte en su propio epitafio y en un mandato indeleble para todos sus fanáticos: "Dejar morir a los Enanos sería morirnos todos".
Buen viaje, Felipe. Saludos al Marciano.




