Arctic Monkeys en el Lollapalooza: actualizando el rock en clave siglo XXI

La banda británica liderada por Alex Turner cerró la segunda jornada del mítico festival internacional ante más de 100.000 espectadores. Además, todos los pormenores de Fito Páez, Perras on the beach, Foals y St. Vincent. 

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Gonzalo Arroyo

Arctic Monkeys / Foto: Jimena Savelli para MDZ

La segunda jornada del festival Lollapalooza tuvo el cierre que se merecía. Fue la fecha que primero agotó sus 100.000 entradas disponibles. ¿El motivo? Arctic Monkeys. Más allá de que cada día de los tres programados para esta edición 2019 tiene una variedad de artistas de gran nivel, la banda de retro-rock británica por antonomasia es sin lugar a dudas de las propuestas más interesante del siglo XXI. Herederos de lo mejor del rock clásico, los oriundos de los baldíos industriales de Sheffield, supieron reinventar su matriz sonora en estos casi 15 años de carrera, reciclando su arsenal sonoro con mucha inteligencia a base de lo que les aporta el talento excepcional de su frontman, el sobrio Alex Turner.

Arctic Monkeys / Foto: Jimena Savelli para MDZ

En casi dos horas de concierto, lograron sintetizar la esencia de su carrera en un show compacto y sin fisuras. El comienzo con "Do I Wanna Know?" dio pie a un set list de ensueño para sus fanáticos. No faltaron clásicos enérgicos como "Brianstorm" y el primer hit de la banda, "I Bet You Look Good on the Dancefloor", donde la violencia y la vitalidad no decaen. Pero también hubo tiempo para despuntar su faceta más elegante con "The Ultracheese" (imposible no pensar en el gran Elvis, imagen a la que ayuda el outfits que luce Turner: campera de cuero, anteojos Ray Ban y su característico peinado de los cincuenta), la grandilocuente balada "Tranquility Base Hotel + Casino", el glam de "Four Out Of Five" y la bailable "Why'd You Only Call Me When You're High?".

En menos de una década y media, Arctic Monkeys pasó de ser la renovación del rock de guitarras a una de las banda más importante del mundo. Entre un momento y el otro, su propia evolución hizo la diferencia. Supieron ocupar ese lugar que estaba vacante a base de re actualizar los clásicos riffs guitarreros, sin perder el espíritu punk de sus inicios y sumando una de las voces más punzantes y filosas de los últimos tiempos.

Aunque el cierre de los Arctic Monkeys fue el broche de oro de esta segunda jornada, el Lollapalooza se destaca por ser un festival bastante diverso en lo que a propuestas artísticas se refiere. En cada jornada, de más de 12 hs, se pueden disfrutar a músicos con gran experiencia y a otros que recién comienzan.

Foto: Jimena Savelli para MDZ

Perras on the beach

Perras on the beach / Foto: Jimena Savelli para MDZ

Por tercer año consecutivo, Mendoza dice presente en el festival internacional más importante del país. A los debutantes Usted Señalemelo en 2017, le siguieron Luca Bocci y Mi Amigo Invencibles en 2018, y ahora fue el turno de las Perras.

Los comandados por Simón Poxyran y Bruno Beguerie interpretaron 9 canciones que sonaron más "maduras" a nivel interpretativo, algo que ya quedó plasmado en su reciente EP "Películas", donde la banda contempla un futuro más ligado a la experimentación y la psicodelia, dejando atrás un poco del desenfado adolescente que los vio nacer, pero sin perder la cuota de alegría y simpleza que los distingue. "Puchos", "Municipálida", "Tuca", "Las ideas", "Pesadilla", "Futuro", "Turco X", "Película" y "Sangucci" fueron las elegidas para salir a la cancha, dejando en claro la vitalidad y potencia de la banda a la hora del vivo.

Perras on the beach / Foto: Jimena Savelli para MDZ

Fito Páez

Finalmente, Fito Páez debutó en el Lollapalooza. Tuvieron que pasar seis ediciones para que uno de los artistas más importantes del rock nacional pisara uno de sus escenarios. La espera dio sus frutos. Su show unió a las distintas generaciones presentes, dejando a todos satisfechos con un listado de sus canciones más representativas. Temas como "Ciudad de pobres corazones", "A rodar mi vida", "Brillante sobre el mic", "Dale alegría a mi corazón", "Mariposa technicolor", "11y 6" y "Al lado del camino" fueron interpretadas de forma magistral por una banda integrada por jóvenes músicos que le inyectaron agresividad y crudeza rockera a estos clásicos inoxidables.

Fito Páez / Foto: Jimena Savelli para MDZ

Fito demostró que forma parte de esa pequeña camada de artistas nacionales que, con sus clásicos que rondan los cuarenta años, aun sigue vigente.

Foals

Los comandados por Yannis Philippakis tenían motivos suficientes para romperla en el Lollapalooza. Con nuevo disco de estudio recién lanzado, "Everything Not Saved, Pt. 1", los ingleses deleitaron a un público empapado de sudor por las altas temperaturas de la tarde porteña, que esperaba su regreso al país con ansias. Un show prolijo donde mantuvieron la tradición post-punk que los catapultó a la fama.

Foals / Foto: Jimena Savelli para MDZ

Ritmos cargados de groove, guitarras distorsionadas, guiños de synth-pop y el aporte de un cantante tan versátil com Philippakis, hicieron de esta nueva presentación de Foals uno de los números de alto vuelo en la segunda jornada del Lollapalooza.

St. Vincent

Annie Clark, alter ego de St. Vincent, es una de las artistas más innovadoras del momento. A tal punto que anoche protagonizó uno de los shows más interesantes de la edición 2019 del Lollapalooza.

St Vicent / Foto: Jimena Savelli para MDZ

Parada en una tarima completamente sola en el escenario, la artista norteamericana fue la única protagonista de su propio espectáculo. Acompañada por sus guitarras eléctricas (que fue intercambiando en cada canción), una base electrónica de sus canciones y una puesta escénica visual tan deslumbrante como oscura, le bastó para marcar la diferencia. Un show conceptual donde la tecnología, la robótica y la deshumanización fueron elementos claves de una narrativa que conjugó la música con las imágenes proyectadas en las pantallas.

Una artista que supo traducir su onírico universo sonoro a ciertas claves de corte pop. Canciones que a primera vista parecen accesibles pero que en verdad guardan una lógica completamente extraña, sumado a su solidez como instrumentista e incorporando elementos escénicos del arte contemporáneo la transforman en una de las pocas "artista de performance" del mundo.

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