A 16 fotos del ACV que terminó con Gustavo Cerati, así se veía en la última foto que le tomaron
Tras cerrar su gira más exitosa, un disparo de cámara inmortalizó el último rastro de conciencia del líder de Soda Stereo.
El último show en Caracas fue calificado por el propio Cerati como el más exitoso de toda su carrera solista. / Archivo MDZ
Existen imágenes que cargan con el peso de la historia, pero pocas son tan desgarradoras como la fotografía grupal que cerró la gira de Gustavo Cerati en Caracas, aquel 15 de mayo de 2010. Lo que debía ser el registro de un éxito rotundo en la Universidad Simón Bolívar se transformó, en un parpadeo, en el prólogo de una tragedia que mantendría en vilo a todo un continente durante cuatro años.
Un flash que capturó el abismo de Cerati para siempre
La escena, reconstruida por el periodista Juan Morris, describe un ambiente de euforia típica de fin de gira. El baterista Fernando Samalea intentaba acomodar la cámara en automático sobre un mueble mientras el equipo se amontonaba. Gustavo, el gran ausente hasta el último segundo, apareció casi por inercia. Fue en ese intervalo de tiempo, entre un primer disparo fallido y el destello del flash definitivo, donde el destino se ensañó con el músico.
Adrián Taverna, su histórico sonidista, fue el primero en notar que algo no estaba bien. Al girarse para decirle algo, se encontró con una imagen perturbadora: un Cerati pálido, con la mirada perdida y los ojos desorbitados. Ante la pregunta de si se sentía bien, el artista intentó articular una respuesta, pero sus músculos faciales ya no respondían a las órdenes del cerebro. En ese estado de confusión absoluta, la cámara disparó y registró para siempre la última imagen del ídolo en pie.
Tras la foto, la dispersión del grupo dejó a Gustavo caminando con dificultad hacia su camarín. Al entrar, sus asistentes lo encontraron tirado en un sillón, con la mirada perdida y la camisa desabrochada. La escena era caótica: dos paramédicos inexpertos, paralizados ante la magnitud de la figura que tenían enfrente, y un traslado en ambulancia que sumó más dramatismo al cuadro.
-
Te puede interesar
Cómo será el documental de Gustavo Cerati que prepara Netflix
La falta de energía eléctrica en el primer centro asistencial al que arribaron fue el último eslabón de una cadena de problemas que se presentaron esa jornada. Mientras la ambulancia recorría los suburbios de Caracas a medianoche, Gustavo Cerati permanecía acostado, con los ojos abiertos pero con la conciencia enrareciéndose minuto a minuto.
Aquella noche, el hombre que le puso voz a las emociones de millones comenzó un silencio que solo se rompería con su partida final en 2014, dejando un legado que hoy, a casi 12 años de su muerte, sigue doliendo como el primer día.




