La "cábala" que les cambió la vida a los hermanos Weinbaum
Fue un programa que comenzó hace más de tres décadas, pero lo cierto es que hasta el día de hoy se lo recuerda. MDQ, para todo el mundo vive en la memoria de toda aquella persona que tenga de una cierta cantidad de años para arriba. Y hoy, los hermanos Weinbaum siguen como si nada hubiera pasado, esto quiere decir que están metidos en la aventura, la cultura, el surf y demás cosas que los llevaron a la fama. Ya en el teatro, y en diálogo con Infobae, la dupla recordó a mamá Herminia y otros temas.
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Indonesia fue el lugar donde todo comenzó a cambiar para Eugenio y Culini. Luego de arrancar como un programa de surf, en un viaje a ese país "Aparecieron unos gamelanes, que son unos músicos balineses que tocan instrumentos como el xilofón, metálicos. Estaban todos vestidos de negro y me llamaron la atención”. Sus ojos se alejaron de las olas y se enfocaron en un ritual del que no pudieron despegarse. “Iban a la ceremonia de un rajá, una cremación de esta persona que había fallecido". Eugenio comenzó a filmar y el resto es historia.
Hace un tiempo, la dupla palpitó su vuelta al teatro. Los conductores del programa revelaron a MDZ que les habían propuesto subirse a las tablas hace una década pero que se decidieron hacerlo este año tras una charla con el productor Carlos Rottemberg, que les ofreció una de sus salas para hacer funciones de martes a domingo. "Casi lo hacemos el año pasado pero nos convencimos hace muy poco, Carlos confió mucho en nosotros, y estamos contentos", anticiparon.
En los últimos meses bucearon en su archivo, donde aseguran que guardan "todo un cuarto lleno con material en todos los formatos que existen" de algunos de sus viajes más recordados donde se encargaron de alimentar hienas hambrientas, filmar rituales prohibidos y hasta intentaron surfear la pororoca, la traicionera ola del Amazonas.
Recorrieron el mundo solos y creen que ese grado de intimidad fue el que les permitió filmar a tantas tribus y personajes exóticos: "Hubiese sido imposible llevar un equipo de 20 personas a muchos de los lugares donde fuimos porque muchos son prácticamente inaccesibles y algunos muy peligrosos; corrimos riesgos importantes y todo quedó documentado", precisó Eugenio.
"Nuestra historia es una historia de inmigrantes, por eso creo que van a encontar una complicidad muy grande los que nos vengan a ver. En Mar del Plata hay una gran impronta de los italianos pero hubo gente de distintas partes de Europa que llegó a la ciudad, muchos escapando de la guerra", señaló Sebastián.

