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Yo también me llamo Hokusai: aprovechar la fama para explotar el lado artístico

En medio de su mejor momento en su carrera como actor, Iván Hochman se presentó este miércoles en Mendoza con "Yo también me llamo Hokusai", un unipersonal donde el artista demuestra que no sólo es "Tipo Fadez".
Iván Hochman trajo a la provincia por primera vez Yo también me llamo Hokusai. Foto: Valentina Buttini.
Iván Hochman trajo a la provincia por primera vez "Yo también me llamo Hokusai". Foto: Valentina Buttini.

El 26 de abril llegó a Netflix "El amor después del amor" una serie que recorre cada momento de la vida del cantante de rock nacional, Fito Páez. ¿El elegido para interpretarlo? Iván Hochman, un joven de 29 años. Hochman se puso en la piel del artista y ahora todos lo conocen como "el tipo que hizo de Fito Páez en la serie", aunque el actor prefiere llamar a su personaje en la serie  de otra manera: "Tipo Fadez".

La propuesta audiovisual recorrió Argentina y el mundo, y terminó siendo un éxito rotundo. Y aunque Iván se volvió una estrella después de encarnar a Páez, su gran miedo es quedar de por vida marcado como "Fito Páez" y que la gente no pueda reconocer que puede dar más como artista.

Iván interpretando a Fito en "El amor después del amor". Créditos: Instagram Lodijopaez.

"Yo también me llamo Hokusai" trata sobre esto. Iván Hochman trajo a Mendoza este miércoles 19 de julio al Teatro Independencia (Chile 1184. Ciudad) este unipersonal, estrenado el 10 de mayo en Buenos Aires, para exponer cómo aprovecha este esporádico momento de fama para que el público conozca sus virtudes en la actuación. El actor cuenta en la obra que un artista plástico, amigo de sus padres, fue quien le dio la idea y lo impulsó a hacer este unipersonal.

La obra cuenta la historia de un escritor sin nombre y sin talento al que lo deja la novia para irse a salvar el mundo. Hundido en una profunda tristeza, el escritor decide utilizar su prosa para volver a conquistarla, sin éxito alguno. Finalmente, su obra nunca termina de escribirse y lo que se ve en escena se transforma en una parodia sobre sí mismo. Se trata de una comedia sensible e hilarante que pone en juego el entramado del amor, la amistad, el éxito, el fracaso y la búsqueda de nuestro propósito en el mundo.

La obra tuvo una duración de dos horas. Créditos: Valentina Buttini.

La misma es bastante dinámica: rompe con la cuarta pared y hace participar a la audiencia. Tomás Masariche, actor y director, también acompaña a Ivo en el escenario y juntos hacen una increíble dupla.

Debo reconocer que Iván Hochman logró su cometido: pudo convencer al público de que no es un "Daniel Radcliffe" más, sino que más bien se parece a Robert Pattinson o Peter Lanzani porque pudo sacarse ese temor y personaje de encima. Y esto no lo pienso solamente yo, sino también un teatro entero que le dio una oportunidad al actor de demostrar su otro y verdadero lado artístico y se paró a aplaudirlo. Y estoy segura que él también lo entendió, porque se le cristalizaron los ojos y esbozó una sonrisa al ver el éxito que logró haciendo "Yo también me llamo Hokusai".