El videojuego que prohibió Argentina en los noventa y que actualmente sigue vedado
La polémica sobre los videojuegos y la violencia parece ser un tema terminado. Esta teoría, que acuñaban muchos profesionales y comunicadores en la década del noventa, tenía como premisa que los juegos violentos despertaban en los jóvenes emociones de esa índole.
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Poco a poco estas visiones simplistas del fenómeno fueron quedando relegadas. Es más, en la actualidad existen muchos estudios que hablan sobre los beneficios de los videojuegos en relación a la percepción del mundo, como nueva forma de adquirir conocimientos o simplemente como una simple dinámica para afrontar la frustración (recomiendo el libro de Jane McGonigal ¿Por qué los videojuegos pueden mejorar tu vida y cambiar el mundo? de ediciones Siglo Veintiuno).
Pero si existió un juego que generó un fuerte debate en los medios nacionales allá por 1997 fue Carmageddon. Uno de los pocos que fueron prohibidos en Argentina y que, oh sorpresa, aún sigue vedado por una ley enviada al ejecutivo por Anibal Ibarra en 1998. La prohibición se mantiene vigente en la actualidad.
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Carmageddon es un videojuego de carreras y combate de autos. El plus que lo transformó en un verdadero escándalo en su momento era que se podían conseguir puntos extras si atropellabas a los desprevenidos transeúntes que se encontraban indefensos por la ciudad. Esto popularizó tanto al juego que se transformó en un título de nicho. El juego tuvo tanto éxito que generó una franquicia que al día de hoy cuenta con cinco secuelas: Carmageddon II: Carpocalypse Now (1998), Carmageddon TDR 2000 (2000), Carmageddon 4 (2005), Carmageddon: Reincarnation (2015) y Carmageddon: Max Damage (2016).
El escándalo mediático generó una fuerte respuesta desde el gobierno que precedía Ibarra. Los legisladores porteños aprobaron por unanimidad la ley 16 / 1998 (sancionada el 26/03/1998 y publicada en el boletín oficial el 29/04/1998) por la cual se prohibía la distribución, comercialización, venta, alquiler y promoción publicitaria del videojuego. La ley también regía para todos los títulos similares orientados a la destrucción de personas por medio de la conducción de un vehículo o que contraríen las conductas tipificadas en la legislación de tránsito vigente en CABA.
Todas las personas que violen la ley serían sancionadas con una multa y el juez interviniente podrá obligarla a realizar un curso de educación vial. En caso que se reitere el delito, el comercio podrá ser clausurado por diez días. El juego también podría ser decomisado y destruido.
"El juego es más que denigrante. Se persigue a la gente por todos lados e incluso hasta por arriba de la vereda. Es una clara y directa incitación al delito a través del auto. Ahora esperamos que las multas sean tan exitosas como el juego", expresó en su momento el diputado radical Roberto Clienti, autor de la ley, en una entrevista con Clarín.
En los fundamentos de la ley, se explica que el origen del nombre del videojuego hace alusión a la más cruenta de las guerras apocalípticas (Armageddon) y al uso del automóvil (Car).En el texto se sostiene que Carmageddon no es un mero entretenimiento, sino que su utilización se traduce lamentablemente bajo la consigna conducir para matar, consigna absolutamente antagónica a la idea del respeto a la vida y la integridad física y moral de las personas.
Lo que sorprende es que en la actualidad la prohibición sigue vigente, como se puede observar en el Digesto Jurídico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Además, hay otros títulos como la exitosísima saga Grand Theft Auto (GTA) que tiene como premisa esta misma lógica y nunca fue prohibida su comercialización en nuestro país. ¿Los motivos? Claramente la industria del videojuego a mediados de los noventa significaba para la Argentina un negocio menor. Hoy en día, representa una de las industrias más rentables a nivel mundial, comparada con la del cine y la música.
El universo de los videojuegos es una actividad que ya conquistó a millones de jugadores alrededor del mundo y que en 2022 facturó alrededor de 187.000 millones de dólares, según el informe de la consultora Newzoo. China y EE.UU. son los principales mercados consumidores, mientras que Latinoamérica representa un 4% del mercado mundial y Argentina se ubica en el puesto 24 del mundo con una gran reputación en desarrollo y calidad de contenidos, del cual el 80% se exporta.