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Cecilia Milone: "El tango está en el ADN argentino"

Cecilia Milone es una de las artistas que sigue reinvindando el tango. La actriz y cantante es la protagonista histórica de Drácula, el musical, y dialogó mano a mano con MDZ.
Cecilia Milone habló mano a mano con MDZ Foto: Rodrigo DAngelo / MDZ
Cecilia Milone habló mano a mano con MDZ Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

El tango es quizás la máxima identidad argentina en lo cultural. Mencionar este género y el país van de la mano en todas partes del mismo como así también se nombra a Gardel, Goyeneche o Merello, entre tantos maestros del 2x4.

Como en su momento el tango marcaba un estilo de vida también es verdad que hoy los más nostálgicos siguen adorando esta forma de vida.

“Libertad Lamarque o Virginia Luque eran como Lali ahora”, cuenta Cecilia Milone haciendo referencia a la popularidad absoluta de estas celebridades. 

Cecilia Milone se sale de la piel de Mina, su legendario y aclamado papel en "Drácula, el musical", para volver a su otro gran amor: el tango. La cantante y actriz dirá presente en Mendoza con su espectáculo Master Tango el próximo sábado 14 de octubre en el Cine Teatro Plaza de Godoy Cruz.

Cecilia Milone en el centro de los bailarines de Master Tango.

En una entretenida y enriquecedora charla, Cecilia Milone le contó a MDZ su sentimiento para con el tango, género al que se sumergió hace casi 25 años.

- ¿Cómo es el espectáculo?
- La verdad es que la idea de Master Tango fue un poco hacer una semblanza de lo que a mí me pasó con el tango. El Master Tango nace de las muchas clases de "masters" que tuve y me dieron clases. Las grandes clases que tomé tienen que ver con Gardel, tienen que ver con Mariano Mores, tienen que ver con Julio Sosa, tienen que ver con Tita Merelo, con Virginia Luque, con Libertad Lamarque. Y hay repertorio un poco de todos. También no se enfatiza solo en eso y es un espectáculo contado desde la modernidad. Y lo mismo las coreografías que tienen que ver un poco con las mezclas de estilos, el tango de salón, el tango más show, el tango más de piso, más de escenario. Mezclar un poco todos esos colores que tiene el tango, que es lo que a mí más me gusta. Además como yo soy una artista integral y vengo del musical, es con el tipo de espectáculos que también me siento realizada. Me gusta esa sensación de paseo de estilos dentro del género.

- Recién mencionaste a varios referentes históricos del tango. ¿Sentís que del momento en que ellos estaban en el esplendor, quizás hace 50, 60 o 70 años atrás, a hoy ha cambiado la forma de verse el tango?

- Bueno, sí, claro, cambió. Virginia Luque era la Lali Espocito, Libertad Lamarque era la Lali Esposito. Era una popularidad en la juventud y hoy eso se fue perdiendo porque, lógicamente, ellas se pusieron grandes, los fanáticos se pusieron grandes y fue cambiando también el estilo. La rueda va girando. Pero lo que sí, definitivamente, instalaron estos monstruos es el género como clásico. A mí me gusta navegar por los clásicos. Esta opinión está lejos de ser una crítica, al contrario, pero muchas veces leo a cantantes en entrevistas o les escucho decir a cantantes de tango que no quieren hacer más “El Día Que Me Quieras”, que no quieren caer en la nostalgia, y a mí me gusta destacar al clásico, me gusta honrar a esos temas. Me resulta muy conmovedor que de pronto escuches cantar desde la platea “Zamba de Mi Esperanza” y veas a un pibito cantando y pensás ¿cómo? ¿de dónde sabe este pibe Zamba de Mi Esperanza? Y es porque está en el ADN como el tango, como el himno, como el padre nuestro, que lo decía su abuela y él nunca rezó. 

- Justamente hablás de los clásicos del tango. Vos sos protagonista de un clásico que es Drácula, y que quizás se me ocurre, de acá a 50 años que se vuelva a hacer, van a decir “esto era Milone y Rodó” como algo histórico. ¿Sos consciente que sos parte de eso, de un clásico de la sociedad?

- Sí, hace años que soy consciente. Creo que desde muy chica fui consciente que lo que se hacía no era normal. Muchas veces le impacta a algún actor o a alguna actriz que le digan, “yo te veo desde chiquita”, y a mí me lo dicen desde chiquita que me ven desde chiquita, porque yo tenía 22 y ellos tenían 12. Entonces, estoy muy acostumbrada a que me vean “desde chiquito”. Por lo tanto, creo que eso me hizo tomar conciencia muy joven, que no estaba metida dentro de un éxito, sino que estaba metida dentro de un suceso histórico, como vos decís.

Cecilia Milone y Juan Rodó, protagonistas de Drácula.

- Es asombroso realmente ver un estadio como el Luna Park lleno aplaudiendo de pie un musical…
- Eso es lo asombroso. Un musical que dura dos horas cuarenta y cinco. Cuando los productores se hartan de decirte “no puede durar más de dos horas” y yo detesto a todos los productores cuando me dicen eso. ¿Qué tendrá que ver cuánto dura? Es la vida misma. Cuando vos estás entretenido con un amigo que no ves hace años, de pronto decís “estuvimos charlando seis horas” y con una persona que no tenés afinidad te aburris en tres minutos. Definitivamente un espectáculo cuando sucede, cuando logra su objetivo y le pasa ese romance al público y al artista y a la obra, es sagrado, y eso sucede pocas veces. Con Drácula definitivamente, tal como lo decís vos, sigue pasando, y yo creo que seguirá pasando aún por los siglos de los siglos, como diría el propio Conde.

- El año que viene se cumplen 25 años de “Entre Tangos y Boleros”, obra que hiciste en Mar del Plata. ¿Qué hay de esa Cecilia Milone, de esa joven del 99 a la de hoy?

- No lo había pensado, me dejaste un poco impresionada. Hay que fetejarlo, hay que celebrarlo porque son las bodas de plata conmigo misma. Mirá, hay algo que tiene que ver con mi verdadera esencia en los unipersonales. Porque cuando yo hice aquel espectáculo en la subasta de Mar del Plata, que luego se llamó Teatro Güemes y ahora hay un comercio, yo me acuerdo que me vinieron a ofrecer para hacerlo los lunes de febrero y dije “yo no llego” porque era muy cerca del final del mes de enero, y dije “lo único que yo puedo hacer es tangos y boleros” porque era lo que cantaba con mi guitarra desde los 14 años, entonces los tenía todos ensayados y efectivamente eso hice. Dentro de eso hacía un bloque de una imitación a Libertad Lamarque y contaba un poco el relato de la película. Y eso yo lo había hecho de chica para divertir a mis compañeros en la primaria y a mis abuelos en los domingos en familia. Entonces, esa Cecilia, que nació hace 25 años como intérprete, que es la que va a visitar Mendoza con Master Tango, creo que finalmente la que va es la adolescente. Eso es lo que tienen estos espectáculos. O sea, hace 25 años yo me reencontraba con mi adolescente y cada vez que hago algo personal vuelve a aparecer ese asombro. Por eso creo, ahora linkeando, que no me aburre hacer los clásicos porque siento que los vuelvo a descubrir en cada función, como si fuera la primera vez.

Cecilia Milone junto a Pepe Cibrián, director de Drácula.

- Si bien acabas de caer en que son 25 años ¿pensas en algún show aniversario?
- Es que me obligaste, nene, me obligaste ahora. Es que tengo que hacer algo, tenés absoluta razón porque es muy importante celebrar.