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El complejo operativo para que no se filtre la identidad de las figuras de ¿Quién es la Máscara?

La conductora y actriz Natalia Oreiro dio detalles del ajustado dispositivo para evittar que se sepan los nombres de las personalidades que participan en el exitoso programa.

En una temporada muy competitiva en el prime time televisivo, ¿Quién es la Máscara? (Telefe) se apunta como el nuevo éxito que apuesta a liderar las mediciones diarias de rating. Sin embargo, gran parte del éxito del programa depende de que no se filtre de antemano la identidad de las figuras participantes que se encuentran debajo de los disfrazes con los que intentan desconcertar al jurado y al público.

La producción de ¿Quién es la Máscara? pone en marcha un complejo operativo para resguardar el secreto que se va revelando cada noche en la pantalla chica, y Natalia Oreiro explicó en una nota con Teleshow en qué consiste esa elaborada estrategia.

En referencia a las figuras detrás de los disfraces en ¿Quién es la Máscara?, la actriz y conductora aseguró: “Yo no lo sé, ni los investigadores, ni la mayoría del equipo: solo cuatro o cinco de la producción lo saben. Es toda una logística súper divertida para trasladarlos porque los va a buscar una persona que tiene un contrato de confidencialidad, y ya desde ahí se tiene que poner la máscara. Lo llevan a otro lugar, se sube a otro lado y luego llegan acá con la máscara, con un buzo que dice: ´No hables conmigo´, lo meten en un lugar y lo dejan ahí”.

La idea es que las personalidades que compiten en ¿Quién es la Máscara? no hablen durante el recorrido que los lleva al estudio, para evitar así que cualquiera pueda reconocer su voz. A su vez, cuando llegan a los estudios de Telefe en Martínez, un asistente acompaña a las figuras hasta su camarín.

Por otro lado, tanto los miembros de la producción como el famoso en cuestión, y el público presente, firman un acuerdo donde se comprometen a resguardar la identidad de los participantes. A la tribuna se les pide su celular antes de entrar, y les entregan sus teléfonos solamente para votar.

Para el momento en que se descubre el disfraz de cada integrante de ¿Quién es la Máscara? se desaloja el estudio, y allí se procede a grabar el final del programa. La expresiones de sorpresa del público son insertadas por edición y grabadas con anterioridad.

Sorprendido por el dispositivo de seguridad, Roberto Moldavsky expresó recientemente: “El otro día quería ir al baño y estaba ocupado. Entonces recordaba un baño que está más alejado saliendo del estudio, y fue como si me hubiera metido en el cuartel del Mossad. Paso una puerta, viene un tipo y me para. ´Voy al baño, sé que acá hay un baño´, le digo. ´No podés entrar´, me frena. Escuchame, puertas herméticas, porque se ve que adentro estaba la figura que iba a cantar. Casi me sacan con un pulóver en la cabeza y me mandan a Guantánamo. Y yo solamente quería pillar”.