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Susana Giménez, sin filtro: "Estamos hartos de que cante la gente por televisión"

La diva aseguró que por el momento no vuelve a la pantalla chica, porque le ofrecieron hacer un programa de canto y no le interesa
Susana Giménez
Susana Giménez

Susana Giménez dialogó con el nuevo programa Red Flag (Luzu TV), y allí descartó la posibilidad de volver a la televisión próximamente con programa propio.

La verdad que no sé. No quiero hacer lo que me habían ofrecido, porque era otra cosa de canto y ya estamos hartos de que cante la gente por televisión”, disparó Susana Giménez sin filtro, en una clara referencia a ciclos como La Voz Argentina (Telefe) y Canta Conmigo Ahora (ElTrece).

Además, en la entrevista la conductora se refirió al éxito de su legendario programa, y recordó los primeros tiempos de Hola, Sussana!. “La gente recuerda todo con alegría. Y recuerda, sobre todo, esos llamados, el agarrar el cupón y las cartas. Recibimos el premio Guinness de los récords porque me escribieron 33 millones de personas. Eso fue increíble”, contó la diva.

Por supuesto, también hubo margen en la entrevista para una de las desopilantes anécdotas que habitualmente protagoniza Susana Giménez. Al referirse a uno de sus momentos de ocio, la conductora confesó: “No sabés: se me cayó el carro del golf al lago. ¡Ahora me tengo que comprar otro! Estábamos con Dolores Mayol, mi secretaria, y dije: ‘Vamos a darles de comer a los pescados y a los gansos. Llevo la comida y dejé el carro. Le dije: ‘Esperame acá que ya vengo’. Y el carro se empezó a mover”.

Además, Susana detalló que ni ella ni su secretaria habían manejado ese tipo de pequeños vehículos. “En vez del freno, apretó el acelerador y se fue al medio del lago. ¡Se cayó!”, detalló sobre su secretaria.

Para terminar la anécdota, Susana Giménez reveló que el mayor temor de su secretaria no fue la caída al agua, sino que se arruina el teléfono celular que la diva le había regalada. “Era divino. Y ella lo único que gritaba era: ‘¡Mi teléfono, mi teléfono!’. Pero vino el jardinero, metió la mano en el lago, se lo encontró y andaba perfecto. Yo nunca me imaginé que era un celular acuático. El carrito no andaba más, pero lo arreglamos. Perdimos los faroles y no tiene marcha atrás. Yo lo necesito para hacer correr a los perros porque si no se vuelven gordos”.