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Así están las hijas de Verónica Vieyra: tienen 32 y 26 años y viven en...

Macarena y Camila disfrutan de un presente con mucha felicidad al lado de su madre.

La trama de la ruptura mediatizada de Verónica Vieyra y Silvestre continúa latente, más allá de la enorme cantidad de años que transcurrieron desde ese 2010 convulsionado. La actriz se reconfiguró y se dedicó de lleno a la crianza de sus dos hijas, Macarena y Camila.

Las controversias regresaron en torno a esta familia a partir de una reaparición escandalosa del actor, que hace unas semanas perjuró en PH que le habían robado todas sus propiedades, sus ahorros, de manera premeditada, como en una especie de confabulación.

Desde ese punto, Verónica retornó al centro de la escena, aunque prefirió eludir las polémicas, dado que no se expresó en las redes sociales. Empero, el lunes habló, escuetamente, con los micrófonos de A la tarde y lanzó un metamensaje poderoso, para leer entre líneas. 


 

“Estoy en el teatro, haciendo una obra para niños. Yo estoy trabajando, feliz, con una vida feliz, las chicas están bien que eso es lo importante. Nada más”, explicó Vieyra cuando fue abordada por las cámaras del ciclo de América. Una declaración de principios. 

En todo este contexto el foco se direcciona a las hijas que aterrizaron en este mundo como fruto del matrimonio de Verónica y Silvestre: Macarena (32 años) y Camila (26). Estas dos jóvenes se posicionaron al lado de su madre, de hecho la siguieron en esa mudanza a Gualeguaychú allá por 2013.

Ambas le profesan su amor públicamente a Vieyra, la ponderan como la gran persona de sus vidas, las que las guió en este sendero, la que le brindó todas las herramientas, pero sobre todo la que siempre permaneció a su disponibilidad para cada paso.

Macarena sintió un llamado de toda la magia artística de su mamá y hace tiempo que se arrojó a la aventura de cantar, por lo que edificó una carrera en la música, con una gama enorme de producciones propias, de crear sus letras y jugar con la capacidad actoral también. Además, se convirtió en madre de Felipe y reside entre Argentina y México con su padre y su pequeño.

 

Por su parte, Camila, que posee una similitud pasmosa en los rasgos físicos con Verónica, optó por un perfil más bajo, al punto de que su cuenta de Instagram tiene un candado de privacidad. No obstante, también se exhibe como muy cercana y amorosa con su mamá.