Perdida Mente, la desopilante comedia que nos hace repensar quiénes somos
Las luces se apagan, está por comenzar Perdida Mente pero antes, se escucha una voz en off: es José María Muscari. El director, y también escritor del espectáculo (junto a Mariela Asensio), recuerda que se silencien los celulares y hace un pedido especial: que se ovacione a las actrices cuando aparezcan en escena. “Estas diosas vuelven a actuar después de un año y medio”, anuncia. Y vaya que el público le hizo caso.
La primera en salir es Leonor Benedetto. La experimentada actriz tiene la gran responsabilidad de llevar adelante la historia y lo hace excelente. Brilla y emociona con sus monólogos. Su personaje es el de una Jueza de la Nación que es diagnosticada con Alzheimer y a medida que avanza la obra muestra los daños que la enfermedad le ocasiona tanto a nivel físico como emocional a ella y a sus seres queridos.
La segunda, Ana María Picchio, quien se pone en la piel de la mucama de la letrada y de entrada divierte al público con sus ocurrencias. Le sigue Patricia Sosa, quien interpreta a una abogada y mano derecha de la jueza. La cantante y actriz se luce muy bien en su papel de malvada y se la ve muy suelta y cómoda en el juego escénico. Luego, el turno de Julieta Ortega, la superficial hija de la autoridad judicial y por último, pero no menos importante, aparece Karina K.
La reconocida intérprete de teatro musical se pone en la piel de la hermana de la protagonista de la historia e irrumpe en escena hacia la mitad de la obra. Desde que aparece es imposible dejar de verla. Karina sabe bien lo que hace, tiene experiencia arriba de las tablas y se nota. En menos de cinco minutos mete una catarata de chistes que provoca que el público estalle en risas.
Si bien es cierto que tratar un tema tan delicado, como lo es una enfermedad, no es fácil, la dupla de Muscari y Asensio lo hace muy bien. No apelan al golpe bajo y a pesar de que los diálogos son hilarantes, sacan a la luz verdades y hacen reír, emocionar y reflexionar por igual. La obra habla acerca del funcionamiento del cerebro, la mente, la memoria, los recuerdos, el dinero, la muerte, las clases sociales y los vínculos.
Se destaca el gran vestuario de Alejandra Robotti, quien trabajó minuciosamente para sacar lo mejor de cada una de estas mujeres y que sus vestimentas sean un claro reflejo de sus personalidades.
Perdida Mente es una comedia desopilante que interpela al espectador y lo hace repensar quién es en realidad. Aquellos que quieran pasar un buen rato, ya saben dónde es la cita.
Para agendar
Perdida Mente
De miércoles a domingo en el Multiteatro Comafi (Avenida Corrientes 1283, CABA). Las entradas se pueden conseguir en Plateanet.